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De
la Muerte
Fue
después Almitra quien inquirió: << Ahora queremos preguntarte
de la Muerte.>>
Y él dijo:
Desearía
conocer el secreto de la muerte. Pero ¿cómo vais a conocerlo a menos
de que lo busquéis en el corazón de la vida? La lechuza, cuyos ojos
son nictálopes, no pueden desvelar el misterio de la luz. Si de
verdad deseás conocer el espíritu de la muerte, abrid por entero
vuestro corazón al cuerpo de la vida. Porque la vida y la muerte
son solo uno, lo mismo que el río y el mar son uno también.
* *
*
En
lo profundo de vuestras esperanzas y deseos, es donde yace vuestro
conocimiento silencioso del más allá. Y como semillas soñando bajo
la nieve, vuestro corazón tiene sueños primaverales. Confiad en
los sueños, pues en ellos se oculta la entrada a la eternidad. Vuestro
temor a la muerte no es sino el temblor del pastor cuando se ve
ante el rey cuya mano va a tocarlo para honrarle. ¿No está el pastor
jubiloso en su temblor sabiendo que podrá ostentar la marca real?
No obstante, ¿deja por eso de tener conciencia de su temblor?
* *
*
Pues
¿qué es el morir sino estar desnudo ante el viento y derretirse
al sol? ¿Y qué es dejar de respirar, sino liberar a la respiración
de sus flujos y reflujos incesantes para poder elevarse y expandirse
para acudir ante Dios sin trabas? Solamente cuando bebáis del río
del silencio será cuando en verdad cantaréis. Y cuando hayáis alcanzado
la cima del monte, entonces será cuando empecéis a escalar. Y cuando
la tierra reclame vuestros miembros, entonces en verdad bailaréis.
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