|
Del
Tiempo
Y
un astrónomo dijo: << Maestro, ¿quieres hablarnos del Tiempo?
>>
Y
él respondió:
Desearíais
medir el tiempo, infinito e inconmensurable. Quisierais ajustar
vuestra conducta y hasta encauzar la marcha de vuestro espíritu
conforme con las horas y las estaciones. Deseáis convertir al tiempo
en un torrente en cuyas orillas os sentaríais para contemplar su
corriente.
* *
*
No
obstante, lo infinito que existe en vosotros conoce lo infinito
de la vida. Y sabe también que el ayer es hoy solamente un recuerdo
y que mañana será el sueño de hoy. Y que lo que canta y contempla
en vosotros está viviendo aún dentro de los límites del primer momento
que esparció las estrellas en el cielo. ¿Quién de entre vosotros
no siente que su fuerza de amar es ilimitada? Y, sin embargo, ¿quién
no siente ese mismo amor, aunque ilimitado, contenido en el centro
de su ser, y agitándose no de un pensamiento amoroso a otro, ni
de unas hazañas amorosas a otras? Y ¿no es el tiempo al igual que
el amor, indivisible e ilimitado?
* *
*
Pero
si en vuestro pensamiento necesitáis medir el tiempo por estaciones,
permitid que cada una de ellas rodee a las otras. Y permitid que
el hoy abrace al pasado con el recuerdo, y al futuro con vehemencia.
|