|
De
la Conversación
Y
entonces un humanista dijo: << Háblanos de la Conversación.>>
Y él contestó:
Habláis
cuando dejáis de estar en tranquilidad con vuestros pensamientos.
Y cuando ya no podéis habitar por más tiempo en la soledad de vuestro
corazón moráis en vuestros labios, y las palabras se transforman
en una diversión y un pasatiempo. Y en muchas de vuestras charlas,
el pensamiento está casi muerto. Ya que el pensamiento es un ave
que necesita espacio, y en una jaula de palabras podrá, naturalmente,
desplegar las alas, mas no puede volar.
* *
*
Existen
quienes entre vosotros buscan a habladores por temor de sentirse
solos. El silencio de la soledad revela ante sus ojos la desnudez
de su ego y desearían escapar. Existen también aquellos que hablan,
y sin conocimientos o premeditación dicen una verdad que ni ellos
mismos comprenden. Y existen quienes llevan la verdad consigo, pero
no la expresan con palabras. En el seno de éstos se mantiene el
espíritu en un silencio rítmico.
* *
*
Cuando
halléis a vuestro amigo en la senda o en la plaza del mercado, permitid
que el espíritu que existe en vosotros mueva vuestros labios y conduzca
vuestra lengua. Permitid que la voz que existe dentro de vuestra
voz hable al oído de su oído. Porque su alma guardará la verdad
del corazón vuestro, lo mismo que se guarda el sabor del vino. Cuando
se ha olvidado el color y la copa ya no existe.
|