|
De
la Amistad
Y
un joven le dijo: << Háblanos de la Amistad.>>
A lo que respondió
así:
Vuestro
amigo es la contestación a vuestras necesidades. Él es ese campo
en el que sembráis con amor y cosecháis con agradecimiento. Y él
es vuestra mesa y vuestro hogar. Porque os aproximáis a él con vuestra
hambre, y buscando la paz.
* *
*
Cuando
vuestro amigo revele su mente no temáis el "no" en vuestra
propia mente, y tampoco guardéis el "sí" . Y cuando este
silencioso que no cese vuestro corazón de escuchar al suyo. Pues
aun sin palabras, en la amistad, todos los pensamientos, todos los
deseos, todas las esperanzas brotan y son compartidas con ese placer
que no necesita palabras. Cuando os apartéis de vuestro amigo, no
os entristezcáis. Porque lo que en él amáis más, quizá se vea más
claro en su ausencia al igual que la montaña es más clara para el
montañes contemplada desde el llano. Y no permitáis que exista interés
alguno en la amistad, a excepción de cuanto signifique profundizar
en el espíritu. Pues el cariño que busca algo que no sea la revelación
de su propio misterio no es cariñoso sino una red que se lanza hacia
adelante, y con la que solamente pescamos lo inútil.
* *
*
Y
haced que lo mejor de vosotros sea para vuestro amigo. Si él ha
de conocer el flujo de vuestra marea, permitidle que también conozca
su reflujo. Porque ¿qué clase de amigo es al que sólo buscáis cuando
deseáis matar algo de tiempo? Buscadle cuando dispongáis de horas
por vivir. Porque las suyas colmarán vuestra necesidad, más no así
vuestro vacío. Y en la dulzura de la amistad hallaréis la risa y
la participaréis en aquello que es grato. Pues en el rocío de las
cosas pequeñas, encuentra el corazón el frescor de su mañana.
|