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De
la Enseñanza
A
continuación fue un maestro el que solicitó: << Háblanos de
la Enseñanza.>>
Y él dijo:
Ningún
hombre puede revelaros cosa alguna que no se encuentre ya medio
aletargada en el albor de vuestro conocimiento. El maestro que camina
a la sombra del templo, entre sus discípulos, no os hace partícipe
de su sabiduría sino más bien de su fe y de su afecto. Si es en
realidad sabio no os impedirá el acceso a la morada de su sabiduría,
sino más bien os conducirá hasta el dintel de vuestra propia inteligencia.
El astrónomo puede hablaros de su conocimiento del espacio, más
no podrá ofrendaros ese conocimiento suyo. El músico podrá entonar
con vosotros el ritmo que existe en todo espacio, pero lo que no
podrá ofrendar es el oído que capta ese ritmo ni la voz que le acompaña.
Y aquel que está versado en la ciencia de los números podrá hablaros
de las regiones del peso y la medida, más no podrá conduciros hasta
ellas. Porque la visión de un hombre no presta sus alas a ningún
otro. Y así como cada uno de vosotros se encuentra a solas en el
conocimiento de Dios, así debe cada uno de vosotros hallarse solo
en su conocimiento de Dios y en los misterios de la tierra.
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