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Del
Dolor
Y
entonces fue una mujer la que exclamó: << Háblanos del Dolor.>>
Y él contestó:
Vuestro
dolor es el rasgamiento de la corteza que envuelve vuestro entendimiento.
Al igual que la semilla de la fruta ha de romperse para que su corazón
pueda sentir el sol, así tenéis vosotros que sentir el dolor. Y
si os fuera dado mantener vuestro corazón en éxtasis ante los milagros
cotidianos de vuestra existencia, vuestro dolor no parecería menos
portentoso que vuestra alegría. Y admitiríais las estaciones de
vuestro corazón, al igual que siempre habéis admitido las estaciones
que pasan sobre vuestros campos. Y velaríais con serenidad a través
de los inviernos de vuestro sufrimiento.
* *
*
Mucho
de vuestro dolor es escogido por vosotros mismos. Es la pócima amarga
por la cual el médico que existe dentro de cada uno cura a vuestro
yo enfermo. Por lo tanto tened confianza en el médico, y libad su
pócima en silencio y con tranquilidad. Porque su mano, aunque pesada
y dura, está conducida por la tierna mano del Invisible. Y la copa
que tiende, aunque queme vuestros labios, ha sido modelada con la
arcilla que el Alfarero ha humedecido con sus propias sagradas lágrimas.
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