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De
la Razón y De la Pasión
Y
la sacerdotisa habló nuevamente y dijo: <<
Háblanos de la Razón y la Pasión.>>
Y él contestó, diciendo:
Vuestra
alma es a menudo como un campo de batalla, en el que vuestra razón
y vuestro juicio dirimen una guerra contra vuestra pasión y vuestros
apetitos. Desearía ser el pacificador de vuestra alma, poder transformar
la discordia y la rivalidad de vuestros elementos en unidad y armonía.
Pero ¿cómo hacerlo, a menos que vosotros mismos seáis asimismo los
pacificadores, es decir, los amantes de vuestros elementos?
* *
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Vuestra
razón y pasión son el timón y el velamen de vuestra alma marinera.
Si vuestro velamen o timón se rompiera, solamente podríais dar bandazos
y ser arrastrados por el mar, o, en todo caso, permanecer a la deriva
en medio del océano. Pues la razón, cuando gobierna sola, es una
fuerza que ata; y la pasión, desgobernada, es una llama que arde
hasta su propia destrucción. Permitid por tanto que vuestra alma
exalte vuestra razón conduciéndola a la cima de la pasión y así
pueda cantar. Y permitidla dirigir vuestra pasión con razón, de
manera que pueda vivir gracias a su propia resurrección cotidiana,
y como el Ave Fénix surgir de sus propias cenizas.
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Desearía
que cuidaseis vuestro juicio y vuestros apetitos como lo haríais
con dos personas queridas en vuestro hogar. Seguramente no honraríais
a una persona más que a otra; porque quien atienda preferentemente
a una sola, perderá el amor y la confianza de ambas.
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Cuando
en las colinas os sentáis bajo la sombra fresca de los blancos álamos
compartiendo la paz y la tranquilidad de las campiñas lejanas y
de las praderas, permitid entonces que vuestro corazón exclame en
silencio. "Dios se apoya en la razón". Y cuando arribe
la tormenta, y el poderoso aire agite el bosque entero, y el trueno
y el relámpago proclamen la majestad del cielo, dejad entonces que
vuestro corazón diga con temor: "Dios se mueve en la pasión".
Y como vosotros sois un hálito en la esfera de Dios, y una hoja
en su bosque, también vosotros os apoyáis en la razón y os movéis
en la pasión.
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