| De
la Vestimenta
Y
el tejedor pidió: <<Háblanos
de la vestimenta.>>
Y él contestó:
Vuestra vestimenta oculta mucho de vuestra belleza, pero no alcanza
a esconder lo que es feo. Y aun buscando en las prendas de vestir
la libertad del arcano, quizá halláis en ella un arnés y una cadena.
Bueno
fuera que recibierais más sol y más aire sobre vuestro cuerpo y
menos sobre vuestros vestidos. Porque la vida palpita en la luz
del sol y la mano de la vida está en el aire.
* * *
Algunos de vosotros decís: 'El aire del norte es quien ha tejido
los vestidos que portamos. Y yo digo: Sí, fue el aire del norte.
Pero su telar fue la vergüenza, y los tendones reblandecidos fueron
sus hilos. Y cuando hubo terminado su trabajo se echó a reír allá
en el bosque. No olvidéis que la modestia viene siendo un corazón
contra la mirada del impuro.
* * *
Y cuando el impuro haya desaparecido ¿qué será la modestia más que
una traba y una vileza de la mente?
Y recordad que para la tierra es un placer sentir el peso de vuestros
pies desnudos y que los aires se recrean jugueteando con vuestros
cabellos.
|