Qué es lo que se juega?

Jose Pablo FeinmanPor José Pablo Feinmann

¿Qué horror se descubrirá –alguna vez, supongo– del gobierno de CFK que justifique el odio que despierta en varios sectores?

¿Qué permitirá comprender que una columnista de La Nación presente un libro junto al líder del Partido Obrero?

Difícil saberlo.

Pero debiéramos tratar de comprender algo. En la Argentina, y en casi toda América latina, hay una lucha entre los intereses neoliberales y los gobiernos que han surgido a comienzos de la primera década de este siglo.

Si tratáramos de encontrar el núcleo de la cuestión se podría afirmar que hay (como la hay desde hace siglos) una discusión en torno del Estado. Entre la relación entre Estado y Economía.

¿Debe el Estado intervenir en el libro flujo de la economía? ¿Debe recluirse sobre sí y asegurar meramente el orden interior?

Desde Martínez de Hoz se escucha que achicar el Estado es agrandar la Nación. Se trata de una consigna notablemente precisa para explicitar el pensamiento de uno de los defensores más empeñosos de la desregulación económica. Hablamos de Friedrich von Hayek, a quien hoy suele llamarse padre del neoliberalismo. Lo es.

Si Videla acuñó esa consigna sobre la grandeza de la Nación basada en el achicamiento del Estado, a nadie deberá sorprender que la teoría de Von Hayek se base en el concepto de Estado mínimo. Así, Hayek ha inspirado a los gobiernos, no sólo de Videla, sino de Pinochet, Reagan y Thatcher. Su defensa del liberalismo económico lo lleva a someter la democracia a sus postulados.

El Estado, meramente deberá garantizar el orden espontáneo del mercado. Hayek deposita una fe poderosa en la autorregulación del mercado. No acude a la mano invisible smithiana, no la requiere. Confía más que Smith en el poder del mercado. Libre mercado y democracia se alimentan, uno es la garantía del otro. Pero no son equivalentes. El mercado tiene primacía absoluta. El liberalismo económico desplaza al político. Hayek termina por confiar más en el mercado que en la democracia. Teme a una democracia planificadora. No es la que garantizará el orden espontáneo del mercado. Hayek detesta y es un cruzado contra el intervencionismo estatal.

La palabra “planificación” y lo que ella significa es motivo de sus iras y de sus ataques desmesurados. Si una democracia es planificadora no es democracia. Habrá que superarla. Sólo es democracia la que no planifica. Planificación y Estado intervencionista son –para Hayek– lo mismo. No es casual que él y los suyos –los “Chicago Boys”– hayan apoyado a regímenes aberrantes en lo político, lo social y los derechos humanos. No les importa.

Prefieren una democracia autoritaria (algo que es un oximorón) o, sin más, un régimen totalitario si les sirve para oponerse a la planificación, a la regulación de la economía. El mercado ha de ser libre, cueste lo que cueste.

Así, no se alteran para nada si apoyan a Pinochet y a Videla. Los “Chicago Boys” jugaron un papel importante en Chile y Argentina. Los desaparecidos desaparecían en aras de la vigencia del mercado libre, de la desregulación económica y del achicamiento del Estado, cuyas causas opuestas representaron siempre los regímenes socialistas y populistas.

Era –para Hayek y los suyos– una noble causa para desaparecer. Si hay que matar por eso, se mata. Lo contrario es peor.

¿Qué es “lo contrario” para Hayek?

Algo hemos visto: regular el mercado desde el intervencionismo estatal. Esto tienen un nombre dentro del capitalismo: el capitalismo del New Deal. El de Keynes.

Según se sabe, Keynes arrancó a Estados Unidos del crac del ’29 aplicando las teorías del New Deal. Básicamente eran: intervención del Estado en la economía y pleno empleo. El pleno empleo garantizaba la capacidad de consumo de la población. La capacidad de consumo garantizaba el desarrollo de las industrias. Era un plan para el salvataje del mercado interno.

Hay una dialéctica entre la producción y el consumo de la que el liberalismo y el neo abominarán siempre. Es, sin embargo, sencilla y notoriamente razonable: lo que requiere una industria productora es un mercado consumidor. Lo que requiere un mercado consumidor es una industria productora. Ambos se dinamizan y crean eso que hace que un país sea autónomo.

Un mercado interno nacional con el respaldo de un Estado Benefactor de los intereses nacionales y de los pequeños y medianos empresarios que producen para el mercado interno. Esto es eso que los neoliberales llaman “populismo”.

El “populismo” –al partir del pleno empleo– olvida al mercado en beneficio delpueblo”. Luego, el intervencionismo de Estado, lleva al autoritarismo y a la corrupción.

En tanto el “Estado mínimo” garantiza la transparencia del mercado en las grandes empresas que son las que seriamente beneficiarán al pueblo, no a través de la demagogia, sino por medio de la teoría del derrame. Además, el populismo siempre está a un paso del autoritarismo y de las economías de planificación socialistas.

Al caer el Muro de Berlín, las potencias occidentales vieron el terreno fértil para sus planes ya conocidos y para los nuevos. Surge, así, el célebre Consenso de Washington, cuyos puntos centrales son los siguientes:

1. Disciplina presupuestaria de los gobiernos.
2. Reorientar el gasto gubernamental a áreas de educación y salud.
3. Reforma fiscal o tributaria, con bases amplias de contribuyentes e impuestos moderados.
4. Desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al mercado.
5. Tipo de cambio competitivo regido por el mercado.
6. Comercio libre entre naciones.
7. Apertura a inversiones extranjeras directas.
8. Privatización de empresas públicas.
9. Desregulación de los mercados.
10. Seguridad de los derechos de propiedad.

Este Consenso (cuyos diez puntos obedecen a la inspiración del economista John Williamson) guardan muchos aspectos en común con las tesis de Von Hayek.
Se aplicaron en el país bajo el gobierno de Carlos Saúl Menem.

1. Esta disciplina presupuestaria exigía cuentas claras en la macroeconomía. El país receptor de los capitales multinaciones debía entregar seguridad a los mismos y no someterlos a riesgos indeseables. Las “cuentas claras de la macroeconomía” expresaban la teoría “del derrame”.

2. Una vez satisfechas las necesidades de la macroeconomía la copa llegaría a su tope y se produciría el derrame sobre las clases necesitadas, que deberían esperar hasta entonces.

3. Los impuestos moderados a los contribuyentes beneficiaban a las grandes empresas. Una cosa es un contribuyente de millones de dólares por año y otra uno de dos mil pesos. A todas luces resulta absurdo aplicarlos a los dos impuestos moderados. Pero aplicarles impuestos mayores a los grandes contribuyentes requeriría una intervención del Estado populista o autoritario que tendría por motivo una alteración del flujo natural de los mercados.

4. La desregulación financiera es un sueño del capital transnacional y las tasas de interés, si son de acuerdo al mercado, serán expresión de los acuerdos de los grupos monopólicos que lo dominan. Detrás de todo esto hay un gran cinismo.

Nadie ignora que el mercado, al no regularse, al ser entregado a su propia mecánica, cae en manos de los monopolios. Sólo el Estado puede –al menos– defender el equilibrio del mercado. De lo contrario –según dijimos– cae en manos de los monopolios. ¿Cómo? Muy simplemente. Los monopolios pueden vender a pérdida durante un año y arruinar a todas las pequeñas y medianas empresas del “mercado libre”. Ahí, las compran y las incorporan a su grupo monopólico. El mercado, librado a su propia dinámica, se concentra y termina por ser patrimonio de tres o, a lo sumo, cuatro empresas. Así, el mercado libre llega muy pronto a ser la negación de la democracia.

El resto de los puntos resultan de los que ya analizamos y –a su luz– resultan patéticos. Falsedades que nos ofenden.

Siempre los neoliberales o los viejos liberales al frente de gobiernos abiertamente genocidas (tengamos en cuenta que Hayek y los suyos no vacilaron en apoyar “democracias liberales autoritarias” basadas en el exterminio de seres humanos) valoraron más que la democracia la defensa de la libertad de mercado. Insistieron (y éste, dolorosamente, es un argumento que los regímenes socialistas les sirvieron en bandeja) en señalar que los desastres humanitarios de la Unión Soviética o China o los de Pol Pot y su Khmer Rouge en Cambodia, justificaban los que ellos habían apoyado por causas más nobles, en las que sinceramente creían.

En suma, lo que hoy se juega –entre otras cosas: ambiciones personales, odios sobreactuados, golpes bajos, etc– es la suerte de un gobierno Nacional Popular y Democrático unido al keynesianismo de la regulación del mercado y el intervencionismo estatal y el retorno a Hayek, al John Williamson del Consenso de Washington, a la hegemonía de las grandes empresas monopólicas.

Es notable que el argumento esgrimido sea casi centralmente el de la corrupción cuando, en rigor, ellos instalaron los gobiernos más corruptos de la Argentina, el de los militares masacradores del ’76 y el del Carlos Saúl Menem, que les entregó el país como conejito de Indias de las recetas voraces del FMI y lo llevó a la ruina en medio de los mayores escándalos de corrupción.

Esto no justifica ninguna acción turbia del gobierno actual. Sobre la cual –si se prueba– caeremos fuertemente. Pero la causa no es la corrupción. Es otra.

Todo gobierno popular ha sido erosionado desde la corrupción.

Es que la gente –manipulada por el poder mediático hegemónico– cree que las clases altas no roban, porque son finas y tienen dinero. Roban los sucios populistas, llenos de ambiciones bastardas.

En fin, la tragedia argentina –en una de sus importantes facetas– es así:

1) La clase media no quiere ser lo que es. Quiere ser clase alta. No clase baja.

2) Cuando los gobiernos populistas les posibilitan acceder a un buen nivel económico (que habían perdido bajo un gobierno neoliberal) se siente otra vez clase alta y busca destituir a los impresentables populistas.

3) Suben otra vez los neoliberales de las clases acomodadas. La clase media vuelve a arruinarse. Vota otra vez al populismo.

Y así hasta el agobio, o el vértigo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-230088-2013-09-29.html

Washington NO POST!

Totalmente PATETICA la nota que reproducimos lineas abajo, como prácticamente todo lo que publica LA NACION –  YAHOO.COM.AR  y otros símiles. Denota una clara postura colonialista cuando anuncian temerosos LA REDUCCION DE LA PACIENCIA DE LA ADMINISTRACION OBAMA.

Llaman EMBESTIDA al DEBIDO CONTROL sobre datos que se publicitaban mes a mes, sin ninguna explicación del método y de la forma de cómo los obtenìan. Cuando el estado se los requirió, ninguno pudo ofrecer una respuesta aceptable. Eso NO salió publicado en las páginas de LA NACION ni en YAHOO.COM.AR.

Todo aquello que se haga, para este sector de la sociedad estará MAL.

Quienes responden en los comentarios e insultan directamente o desde posturas irónicas (mal disfrazadas de “creativas”) y que se repiten dia a dia  -por las mismas personas en todas las notas-, son los peones que avazan de frente y comen de costado.

Lo cierto es que hay un sector totalmente identificado de la sociedad, que se APROPIÓ del PODER desde los inicios de la repùblica, y que durante todos esos años se ha impuesto en las decisiones de estado -claramente a su favor- y que lo PERDIÓ en el presente siglo.

Eso explica -sin lugar a dudas- porque todos los dias publican notas como éstas.

No dudo que haya quien les crea, y quienes responden a sus OPERACIONES, pero por suerte la historia es lineal y no es posible volver atrás.

Claramente se puede apreciar -concluyendo- que apesar de tener PODER ECONOMICO, PODER MEDIATICO, YA NO POSEEN EL PODER POLITICO, es decir YA NO SON LOS DUEÑOS DE LA ARGENTINA, claro que ellos no se dan -o no se quieren dar- por enterados aún.

Para el Dr. Argento (Profesor de Analisis Económico y Financiero de la Facultad de Derecho de la UBA) las crisis se seguiran sucediendo y hay que acostumbrarse a convivir con ellas, donde queda claramente manifestado como quienes adhieren -incluso desde una vitrina académica- a la idea de que este sistema es el único posible, no hacen el menor esfuerzo por entender lo que sucede en el planeta.

Tal como sucede en el país del washington post, donde tampoco quieren ver que vivimos la tercera -y última- gran oleada(*) del capitalismo y que ese sistema se cae a pedazos.

El washington post no registra -y nada dice- de las miles de personas que gritaban a viva voz en muchas de sus principales ciudades: “NO ES LA CRISIS ES EL SISTEMA“.

Tampoco registran la violencia policial ejercida contra los ciudadanos en Manhattan, sin  cobertura alguna en los medios y las brutales detenciones ilegales por parte del agente policial.

George Washington sin duda diria: Washington NO POST! ASSHOLE!!

(*) Tenemos pendiente una nota sobre esta tercera gran oleada del capitalismo. Será publicada en breve.

The Washington Post se ocupa del Indec y la embestida oficial contra consultoras

 

lanacion.com – Hace 8 horas

La manipulación de las estadísticas oficiales a partir de la intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) y la embestida del Gobierno contra las consultoras privadas que miden la inflación llegó a las páginas de The Washington Post.

Bajo el título “La pelea por el índice de inflación enfrenta al Gobierno con economistas”, el prestigioso diario estadounidense da cuenta de las sanciones a los analistas privados que miden la inflación y cuyos cálculos están muy por encima del Indice de Precios al Consumidor (IPC) que elabora el Indec, intervenido por el Gobierno desde 2007.

El diario reproduce los análisis de Robert Shapiro Shapiro, ex subsecretario de Comercio para Asuntos Económicos de la administración Clinton, y de Arturo Porzecanski, experto en mercados financieros de la American University.

Nadie cree en las estadísticas oficiales, ni el FMI, ni el Banco Mundial, ni la ONU. La realidad subyacente no puede cambiarse decretando que no existe”, advirtió Shapiro.

Porzecanski, por su parte, apuntó: “La paciencia de la administración Obama con la Argentina se ha reducido sustancialmente. Así lo demuestran los esfuerzos de los Estados Unidos por bloquear préstamos para el Gobierno“.

Recordó además la deuda de la Argentina con el Club de París y advirtió que la controversia en torno al índice de inflación “forma parte de problemas más grandes” como la falta de transparencia en el manejo de la economía y la reticencia a aceptar que el FMI revise las cuentas nacionales.

URL: http://ar.noticias.yahoo.com/the-washington-post-ocupa-indec-embestida-oficial-consultoras-093300658.html

La inmobiliaria del escándalo que salpica al juez no tenía habilitación

Un directivo del Colegio de Corredores Inmobiliario de la Ciudad dijo que el local ubicado en Villa del Parque está cerrado desde hace dos meses.

La inmobiliaria en la que delegó el juez de la Corte Suprema, Eugenio Zaffaroni, el alquiler de sus propiedades, cerró hace más de dos meses su local de la calle Nazca al 3.200, en el barrio porteño de Villa del Parque, y su página web también está fuera de servicio.

El presidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios de la Ciudad de Buenos Aires, Hugo Mennella, confirmó que la inmobiliaria que alquilaba los departamentos a presuntamente prostíbulos, no estaba habilitada.

“Es muy grave que se opere con una inmobiliaria que no está matriculada como con la que operaba Zaffaroni”, dijo Menella.

“La inmobiliara ya tenía denuncias previas y el lugar estaba cerrado desde hace mucho tiempo”, confirmó.

En ese sentido, agregó que “jamás tuvo la matrícula; tras una denuncia, enviamos un inspector y la sede estaba vacía”.

NIC Argentina, la entidad del Gobierno que se encarga de entregar dominios web en el país, la dirección www.juancalvoprop.com.ar está registrada a nombre de Gerardo Calvo y su actividad figura como “Diseño Gráfico”.

Vecinos de la zona aseguraron que el local está cerrado hace unos dos meses. Sin embargo, CC Propiedades seguiría ejerciendo sus servicios en un local aledaño al que se encuentra cerrado, donde funciona un estudio de diseño gráfico que sería propiedad del hijo del dueño de Juan Calvo Propiedades, destacó Clarín.

Zaffaroni afirmó que es víctima de un “escándalo de carácter político” que busca su renuncia.

El magistrado agregó que la situación lo “supera totalmente” y se mostró dispuesto a dar todas las explicaciones que sean necesarias porque no tiene que “ocultar nada”.

“No sé si hay delito. Hasta ahora lo que hay es una actividad ilícita de la cual yo soy víctima. Si hay un delito de trata lo tendrá que investigar la Justicia federal”, sostuvo Zaffaroni en declaraciones radiales.

“El ejercicio de la prostitución en sí no es un delito y es algo muy diferente a la trata. De todos modos, no me hace gracia esto, por una cuestión ética, no legal o jurista”, consideró Zaffaroni.

En tanto, señala Clarín, informó que “en cuatro de los inmuebles” dio “por finalizado el contrato y ya se negoció la desocupación” de los mismos.

Zaffaroni negó haber firmado los contratos de locación, ya que delegó esa tarea en su apoderado y este en una inmobiliaria, e incluso aseguró que a varios de los departamentos no los conoce personalmente.

El jurista indicó que en los departamentos apuntados como prostíbulos, “se pagaban precios normales de alquiler, entre $1.000 y $1.500 por mes”.

Además, el magistrado se mantuvo dispuesto a concurrir a la comisión de Diputados: “Si quieren hacer preguntas, no tengo inconvenientes, ahí están los contratos, no está mi firma en ninguno de ellos”.

Fuente: http://legales.iprofesional.com