El color del dinero

Por Raúl Dellatorre

¿La estabilidad del Gobierno está amenazada por la disparada del dólar blue? ¿Hay un manejo en las sombras de este mercado buscando efectos desestabilizadores? ¿Adónde nos lleva el descontrol del blue? O quizás haya que preguntarse, ¿adónde nos llevan quienes controlan el blue?

El dólar blue.La visión apocalíptica respecto de una economía que se desplaza sobre un tobogán hacia el desastre se realimenta a diario. Quienes la invocan hasta ahora no han hecho mucho más esfuerzo que aludir a la trepada del dólar blue y mirar hacia el lado del Gobierno preguntando: “¿Y? ¿No van a hacer nada ante semejante situación?”.

El Gobierno responde de manera retórica: no hay nada que deba hacerse ante un mercado ilegal más que aumentar los controles, aunque se acuse a esos mismos controles de haber generado el mal. En el medio, no son pocos los que no saben a quién creer.

Una aproximación a los elementos que componen esta compleja batalla podría comenzar señalando que existe un problema económico con un aprovechamiento político. Este último es muy grande, al punto de haberse convertido en eje discursivo de buena parte de la oposición, compuesta por factores políticos pero también económicos. Lo que cabe dimensionar, frente a esto, es el tamaño del problema económico.

El mercado paralelo es, por volumen, exiguo. Son apenas un puñado de millones los que se mueven a diario en la compraventa de billetes en esa plaza ilegal. Surgió como una plaza a la que concurrían quienes buscaban fugar utilidades no declaradas en el país, que necesitaban por ello convertirlas en dólares. A esa demanda se la atendía con fondos de divisas en negro que especulaban con obtener diferencias lucrando sobre quien tenía necesidad de comprar los dólares cubiertos por la opacidad de esa plaza. Pero la prohibición oficial a la venta de dólares para atesoramiento (ahorro) y las restricciones a la venta de divisas a turistas creó una demanda adicional, aunque inicialmente muy pequeña. Tras una serie de maniobras especulativas, vinculadas con movimientos financieros en el exterior (ya explicadas en notas de las últimas dos semanas en Página/12) que provocó una inicial aceleración de la trepada del blue (entre los 6 pesos y los 6,50, aproximadamente), se inició luego una seguidilla constante de subas que lo llevaron hasta los 7,95 del cierre de ayer.

En este último raid, jugó un papel dinamizador la demanda para atesoramiento de pequeños ahorristas que creen estar ante una escalera sin descansos ni tope, y el rol de control que ejerce una oferta muy acotada que sabe sacar provecho de la ocasión.

Aquí vale una puntualización: la demanda de pequeños ahorristas (“chiquitaje” la denominan en el mercado) es genuina, producto del trabajo o de actividades lícitas, de quienes creen estar protegiendo sus reservas comprando a “8 por 1”.

La oferta, por lo general, no: son fondos “negros” o ilegales, tanto en su origen como en la aplicación que seguramente tendrán los recursos obtenidos, vendiendo a “8 por 1”.

Al gobierno nacional se le ha planteado al presente el problema de no haber encontrado armas eficientes para combatir este tráfico ilegal de divisas, ni desde el Banco Central ni desde la AFIP.

Es cierto que, cuando intervino, no obtuvo mucho favor de la Justicia, que incluso objetó las facultades de las autoridades para aplicar los controles. Pero también atenta contra un ejercicio más eficiente del control, una percepción de que ese mercado irregular no genera un perjuicio importante sobre “la economía real”. La demostración fáctica de esta aseveración sería la siguiente:

 

  • Hay un mercado de cambios administrado por el Banco Central, a un tipo de cambio de equilibrio (ayer, 4,99 pesos para la venta), desde el cual se atiende la demanda de divisas para la importación, pago de servicios al exterior, turismo (previa autorización de la AFIP) y otros rubros del sector externo.
  • Con las medidas aplicadas en los últimos 18 meses para restringir ciertas operaciones en los mercados financieros, se cortó la formación de activos externos (fuga de divisas) que había tenido un impacto real en los años previos.
  • La implementación de controles sobre el comercio exterior hoy permite evitar muchas de las operaciones de subfacturación de exportaciones o sobrefacturación de importaciones que eran habituales en otras épocas, y que podrían nutrir un mercado paralelo.
  • El balance de divisas sigue siendo excedentario para el Banco Central y se espera que este año vuelva a serlo en 12 mil millones de dólares. Si hubo baja de Reservas Internacionales del BCRA en el último ejercicio, no fue por “fuga” sino por políticas de desendeudamiento que reducen compromisos futuros y, por tanto, aseguran que el sector externo (balance de divisas) siga siendo excedentario.
  • Ninguno de estos factores está amenazado por la existencia de un mercado irregular marginal, muy reducido, aunque la cotización del dólar sea exorbitante.

Un “balance de divisas excedentario” se traduce como que “sobran los dólares”, que no hay escasez ni riesgos de ahogo en el horizonte. Pero, si sobran, ¿por qué no combatir un mercado tan chico como el blue destruyéndolo con un par de ataques? La respuesta retórica sería que el Banco Central no interviene en mercados ilegales, en un mercado que no le genera dolores de cabeza (como sí le provocaron las dos corridas sobre el mercado previas a octubre de 2011) y que, además, debería caer por su propio peso. Esto es: expectativas falsas de devaluación que se desinflarían cuando empiecen a liquidarse las divisas de exportación y acabe la demanda turística, allá por marzo o abril.

El problema es más mediático que real”, afirman quienes le quitan peso al impacto de la disparada del paralelo. Eso equivale a decir que es un problema político, argumento opositor para provocar al Gobierno, para generar un clima de desconfianza en la gente. Pero que el planteo no se corresponde con desequilibrios de las variables reales de la economía.

El problema que no se puede soslayar es que la frontera entre lo político y lo económico no está dibujada en ningún mapa, sino que son esferas con espacios comunes. Y eso sí tiene impacto, por ejemplo:

 

  • Si hay pequeños ahorristas que creen que el dólar blue seguirá subiendo sin fin y vuelcan allí sus ahorros, hay una porción de recursos (por pequeña que sea, no es desdeñable) que está saliendo del circuito formal y está retroalimentando la suba.
  • Si hay un mercado inmobiliario que todavía no rompió totalmente la cultura de dolarizar las cotizaciones, aunque “negocie” el tipo de cambio, en alguna medida está trasladando al precio (en pesos) la trepada del blue.
  • Tanto ruido sobre el valor del paralelo está provocando un perceptible “clima inflacionario”, que algunos formadores de precios traducen en aumentos bajo la excusa de un supuesto impacto de la suba del blue.

Cada uno de ellos constituye un abuso de parte de sectores de poder económico, que obtendrán transferencias de riqueza a su favor en desmedro de ahorristas y consumidores. Son conductas alentadas, intencionalmente o no, por el discurso político que hace de la subida del mercado paralelo un “termómetro” de la salud del Gobierno. Cuanto más sube, más grave está el paciente.

Para la política económica del Gobierno, no hay un riesgo real de que se vea empujada a una megadevaluación o a un desdoblamiento del mercado (dólar comercial y dólar financiero o turístico) por la disparada del dólar blue.

La afirmación de que el dólar oficial se verá obligado a converger hacia el paralelo sólo se sostiene en argumentos falaces, como los planteados por el ex ministro Roberto Lavagna sobre “caídas en la inversión, el empleo y la competitividad” que son indemostrables.

El verdadero desafío es evitar que el debate sobre el dólar blue arrastre a un enrarecimiento político en el que los factores económicos más poderosos se vean tentados, otra vez, a sacar ventajas. La inflación, por caso, no es un tema circunscripto a la órbita de la economía pura, sino que pertenece a ese espacio común de la política y la economía. Precisar ese terreno de disputa ayuda también a definir las herramientas con las que se le da pelea.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-213097-2013-02-02.html

Dólar Blue y Mercado Negro

COMO FUNCIONA EL MERCADO NEGRO DONDE EL DOLAR LLEGO A COTIZAR A MAS DE 6 PESOS LA SEMANA PASADA

Claves de un negocio de pocos que ganan mucho

El endurecimiento en los controles que estableció la AFIP le dio impulso al DOLAR BLUEPágina/12 detalla cuánto mueve el mercado negro, sus principales jugadores y la forma en que se determina el precio.

Por Cristian Carrillo ** 

El endurecimiento en los controles que estableció la AFIP para validar las operaciones de compra de moneda extranjera puso en primer plano al dólar paralelo. Mientras la cotización para el billete verde en el segmento oficial concluyó esta semana en 4,49 pesos, el precio sugerido por las cuevas y los arbolitos de la city porteña llegó a ubicarse por encima de los 6 pesos.

Página/12 analiza este mercado para identificar los montos negociados, sus principales jugadores y la forma en que se determina el precio.

 1 ¿Cuánto dinero mueve el paralelo?

Es necesario saber que existen distintos tipos de mercados informales: el BLUE, que se vende en cuevas y ofrecen arbolitos de la city y el contado con liquidación, utilizado por grandes empresas mediante la compra-venta de activos bursátiles en el país y el exterior.

En el BLUE se comercializan entre 10 y 15 millones de dólares por día, poco más del 2 por ciento del volumen operado por el mercado formal, el cual ronda entre 400 y 600 millones diarios.

El contado con liquidación, que tuvo su momento de mayor esplendor con el lockout del campo en 2008 (se fugaron casi 3000 millones de dólares en octubre de ese año utilizando esta herramienta), hoy mueve un monto similar al BLUE.

2 ¿Cómo se forman los precios?

Como todo mercado, sea formal o informal, los precios se establecen por la oferta y la demanda: cuando la demanda excede la oferta, suben los precios y viceversa. Sin embargo, la escalada en los precios de las últimas semana en el segmento informal se debe a una cuestión de oferta y no a un exceso de demanda.

La oferta está concentrada entre los pocos que obtienen el billete verde y fijan el precio según sus expectativas.

Los relevamientos que se realizan en la city toman en cuenta operaciones puntuales que realizan arbolitos y cuevas con contribuyentes urgidos por liquidez en dólares, pero que no representan un promedio de operaciones o una tendencia, ya que no todos convalidan el precio ni quedan pedidos sin asistir.  Esto explica la alta volatilidad en la cotización de los últimos días, con subas y bajas de hasta 20 centavos por jornada.

El diferencial respecto del oficial se explica además por el mayor riesgo que contempla operar en ese mercado.  Es por eso que se trata de un mercado chico. Las cuevas determinan el precio y los arbolitos lo siguen.

3 ¿Quiénes con los principales jugadores del mercado?

En el BLUE coexisten distintos actores, que van desde individuos que les venden la divisa a arbolitos y cuevas hasta bancos, hoteles y agencias de viaje que obtienen los dólares en el mercado oficial o de turistas extranjeros para canalizarlo en el informal.

El Banco Central había descubierto que algunos bancos y agencias de cambio tenían relación con cuevas, adquirían dólares por pedido de supuestos clientes por la vía formal y los vendían en el paralelo, muchas veces a sus propios clientes.

Otro canal son las agencias de turismo, que tienen vía libre para adquirir dólares en el segmento formal con el objetivo de pagar a sus proveedores en el exterior. La AFIP detectó que también solicitaban a sus clientes que paguen el paquete turístico con la moneda extranjera. La diferencia la vendían en el paralelo.

Por el momento, los operativos del ente recaudador se están focalizando en cuevas y arbolitos.

4 ¿Por qué es ilegal el mercado negro?

La operatoria de compra-venta de dólares debe concentrarse en el “mercado libre y único de cambios”.  Los individuos que operan en el informal violan la ley penal cambiaria, que los obliga a ir por el circuito formal y le pone límites a la formación de activos externos, y la penal tributaria, porque no declaran el dinero.

5 ¿Por qué se llama BLUE?

En inglés BLUE refiere a algo “oscuro”, no del todo legal. Además, en el circuito callejero, los billetes “truchos” se revisaban antes pasando un resaltador que dejaba una línea azul en caso de ser falso. 

Por su parte, una de las operaciones “legales”, pero que esconden motivos de elusión cambiaria y fiscal, es el contado con liquidación, el cual se denomina “blue chip”. Por eso también las cuevas adoptaron esa denominación para el dólar paralelo.

 6 ¿Qué es el contado con liquidacion?

Los grandes jugadores que buscan sobrepasar el límite cambiario de dos millones de dólares mensuales para la compra de divisas utilizan esta operación para reemplazar el giro de fondos en dólares al exterior sin pasar por los controles oficiales del país de procedencia.

Un residente compra bonos o acciones en el mercado local, los paga en pesos, para luego venderlos en el exterior y depositar los dólares de la operación en algún banco fuera del país. Cuando su precio se acerca al mayorista es porque hay ingreso de divisas y viceversa.
La Comisión Nacional de Valores fijó un plazo de 72 horas hábiles entre la compra y la venta para desincentivar la operatoria, ya que antes se hacía en simultáneo y sin riesgo cambiario.

7 ¿Qué diferencia existe respecto de la corrida de fines de 2011?

Los mayores controles que la AFIP fijó el 29 de octubre de 2011 eliminaron como fuente de obtención de divisas a los denominados coleros o prestanombres. Se trata de personas que adquirían las divisas para un tercero, quien después las vendía, con una fuerte remarcación de precios, en el informal.

Los coleros obtenían una comisión por la compra. Todavía persisten quienes estaban detrás de los coleros, los que realmente se benefician con la incertidumbre vendiendo los dólares.
En muchos casos se trata de agencias de cambio oficiales que también operan como cuevas.

** Fuente: Pagina12 – 26/05/2012