Prat Gay dibujó los números para inventar un déficit fiscal de 7 puntos

El diputado Nacional por el FPV y ex ministro de Economía del kirchnerismo, explica paso a paso cómo el actual ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, tuvo que dibujar los números de la economía para llevar la “pesada herencia recibida” de 2,3 puntos de déficit fiscal al mágico número de 7 puntos del PBI, en línea con lo que Macri sostuvo durante la campaña

Axel Kicillof

A esta altura de los acontecimientos a nadie se le puede escapar que el gobierno de Macri está implementando un clásico programa de ajuste. Tampoco se le puede escapar a nadie que ha decidido usar como “justificación” para su plan económico la presunta “pesada herencia” que recibió de Cristina. Claro está que lo sucedido en los primeros dos meses de gobierno contrasta con las declaraciones de Macri en campaña, cuando por ejemplo el 17 de noviembre dijo en el programa de Jorge Rial: “No vamos a devaluar, es una mentira”. O como cuando un recién asumido Prat-Gay, el 12 de diciembre, dijo: “La Argentina está en buenas condiciones (…) no hay urgencias (…) Nos dejan una herencia complicada pero no se compara con otros momentos del país”; y negó que estuviera en sus planes “abrumar” con “una batería de medidas”.

En la historia argentina, los grandes planes de ajuste vinieron siempre precedidos de una grave y evidente crisis económica. Se proponía entonces un gran sacrificio para salir de un gran desastre. Por eso los ministros de Economía se hicieron célebres con frases como “hay que pasar el invierno”; “el que apuesta al dólar, pierde”; “les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”; “con la Convertibilidad habrá más de seis décadas de crecimiento y prosperidad en la Argentina”; “el que depositó pesos recibirá pesos, el que depositó dólares, recibirá dólares”.

El “pequeño detalle” es que el gobierno de Macri no recibió una economía en crisis, ni mucho menos. No es que lo diga yo –una parte interesada–, sino que es lo que muestran absolutamente todas las consultoras privadas. Durante el año 2015, la economía brasileña se contrajo cerca de un 3 por ciento, por caso. Pero para Argentina 2015 no fue un año recesivo. Según la consultora Ferreres, la economía creció un 1,7 por ciento, la industria 1,1 y la inversión un 1 por ciento. Para el FMI, el crecimiento fue del 1,5 por ciento. Es decir, la economía no estaba estancada ni en caída, ni siquiera para los detractores del gobierno de Cristina. Tampoco se sufría una aceleración inflacionaria. Es más, todas las consultoras privadas reconocían que la inflación venía cayendo fuertemente desde 2014. Comparando eneronoviembre de 2014 con el mismo lapso de 2015, según Elypsis la inflación había caído del 31,4 al 18,2 por ciento, es decir, una marcada desaceleración del 13,2 por ciento. Las estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires mostraban lo mismo, ya que la inflación pasó de ser del 33,6 por ciento en 2014 al 19,7 en 2015, es decir, la desaceleración fue del 13,9 en un año. Lo mismo para el IPC Congreso que pasó del 33,5 por ciento al 20,4, es decir, se redujo un 13,1 por ciento. Las reservas estaban al 10 de diciembre en 25 mil millones de dólares, después de pagar en octubre el vencimiento más grande de la década: 5900 millones de dólares del Boden 15. Recordemos también que Néstor Kirchner recibió en 2003 reservas por 11 mil millones, y que recién después de tres años arañaba los 25 mil.

En síntesis: ni aumento del desempleo, ni caída de la actividad, ni aceleración de la inflación, ni drástica caída de reservas. La crisis no se veía por ningún lado. Pero Macri y su equipo económico ortodoxo estaban decididos a aplicar de todos modos y en cualquier caso su política económica de ajuste.

A toda esta construcción marketinera, hay que agregar un punto más: el déficit fiscal. Muchas veces en la historia argentina hubo déficit e insolvencia del Estado Nacional. Esta situación lleva a que no se puedan pagar o se demore el pago de jubilaciones, sueldos del Estado, giros a las provincias. Pero nada de eso pasó. Por el contrario, luego de asumir, el gobierno de Macri comenzó a cumplir sus promesas de campaña “perdonando” impuestos a sectores concentrados como los sojeros o mineros y a dar subsidios a otros, como los petroleros. Ese “derroche” deja a las claras que “problemas de caja” no parece tener. Por lo tanto, el déficit fiscal apremiante pasó a ser lisa y llanamente una inmensa mentira, para justificar la política de ajuste que Macri iba a implementar de todos modos. Tal como lo reconoció el propio Prat-Gay en su segunda conferencia de prensa del 13 de enero.

Para empezar, el ministro de Hacienda dijo que el déficit fiscal de 2015 –medido como lo hacen todos los países del mundo– alcanzó el 2,3 por ciento del PIB. Pero ese nivel de déficit no servía como excusa para su plan, ni tampoco es “alarmante”. De hecho, tener déficit ha sido la condición normal de los países en esta etapa: según el FMI, de 188 países sólo 18 tuvieron superávit financiero y 34 superávit primario en 2015. Y países como Estados Unidos, Brasil, España, Japón, Reino Unido tuvieron más déficit que Argentina.

El porcentaje de déficit fiscal se calculó utilizando la metodología usual, que respetan todos los países y que proviene del Manual del Fondo Monetario Internacional. Pero en su conferencia de prensa, Prat-Gay decidió utilizar otra metodología, de su invención. El objetivo era “elevar” ese déficit para que cumpliera el papel propagandístico. Lo que sigue es algo técnico, pero fácil de comprender.

Luego de reconocer el 2,3 por ciento, Prat-Gay comenzó con una ensalada de sumas y restas para concluir que –según su propio método– el déficit era del 7 por ciento. ¿Qué sumó? Primero, sumó los gastos que quedaron sin pagar y pasaron al año siguiente, por un 1 por ciento del PIB. Ningún país del mundo lo suma cuando calcula el déficit. ¿Por qué? Porque todos los años quedan ciertos gastos que se pagan el siguiente ejercicio. Lo mismo había ocurrido en 2014, de modo que si quiere “sumar” los gastos que quedan para el año próximo, debería al menos “restar” los pagos que se hicieron en 2015 pero eran del año anterior. Si no, es una verdadera burrada. Pero como el objetivo era “construir” un déficit alto, parece que valían las burradas.

Engordado así, el supuesto déficit solamente alcanzaba el 3,5 del PIB. Había que seguir sacando conejos de la galera. Por eso Prat Gay decidió “restar” todos los ingresos que el Banco Central le giró al Tesoro Nacional. Como todo el mundo sabe y tal como se refleja en la Carta Orgánica del BCRA, el Estado Nacional es el único dueño del Banco Central. Las ganancias del banco van a su dueño, el Estado. Es un procedimiento habitual, por ejemplo, el 29 de enero de este año pudimos saber que el Banco Ciudad había girado sus ganancias al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Bien, Prat Gay decidió “descontar” este ingreso del Estado para engrosar el supuesto déficit, que entonces llegó artificialmente al 5,8 del PIB.

Aplicando contabilidad creativa, ya habían logrado sacar dos conejos de la galera, y así exagerar la situación de la caja. Pero no alcanzaba todavía, porque durante toda la campaña repitieron el mágico número del 7 por ciento para hablar de déficit. Recurrió entonces a un verdadero hallazgo. Sumó al presunto déficit que dejó Cristina ni más ni menos que… ¡las promesas de campaña de Mauricio Macri! Veamos cómo lo dijo textualmente:

Sobre la herencia, para ser completamente honestos y transparentes, tenemos que agregar las cosas que nosotros prometimos en campaña. Ustedes saben que prometimos muchas cosas en campaña y que las hemos ido cumpliendo… ¿Cuál es el costo de esas promesas de campaña? (… eso implica alrededor de casi 1 punto y medio del PBI. Entonces, el punto de partida de herencia, más promesas, y toda la herencia adentro, es un déficit primario del 7 por ciento del PBI. Eso sí, hay que irse 40 años atrás para encontrar este nivel de déficit o de desequilibrio, o el título que ustedes quieran”.

Créalo o no. El déficit verdadero, aceptado por Prat-Gay, fue el 2,3 por ciento. Pero alguien le habrá dicho: “No, Alfonso, querido, no vas a reconocer ese número, si toda la campaña dijimos 7. Inventá algo, dibujá y llegá al 7”.

El resultado de este juego de ilusionismo no es, sin embargo, ni ilusión y ni fantasía. Todo lo contrario, es una verdadera pesadilla. Este déficit totalmente inventado es el que están usando como justificación para echar gente, achicar el Estado, quitar subsidios, modificar el régimen de jubilaciones y aumentar tarifas. Es penoso confirmar que lo que dijimos una y otra vez en la campaña electoral se va cumpliendo paso a paso. El verso del “déficit fiscal descontrolado” es sólo una mala excusa para seguir recortando derechos.

Fuente: http://portaldenoticias.com.ar/2016/02/18/kicillof-detallo-como-prat-gay-dibujo-los-numeros-para-inventar-un-deficit-fiscal-de-7-puntos/

Por suerte Kicillof no es abogado

Como está a la vista, ninguno de los jueces de la mayoría explica –por ejemplo– cómo afecta al servicio de justicia la falta de uso de la corbata…. 

… Panizzi destaca que no hay norma alguna que ordene el uso de corbata y “su exigencia es por completo arbitraria”. “Ningún habitante de la nación será obligado a hacer lo que no manda la ley ni privado de lo que ella no prohíbe”, recordó. Su colega Jorge Pfleger advirtió que “quienes han faltado a su deber han sido los jueces y no el letrado cuyo vestir despechugado se acusa”. “Cualquier herida a la sensibilidad estética de quienes dirigen la audiencia no necesariamente implica forma incompatible con la seriedad de la audiencia (…) moderen los señores jueces la energía de la que han sido dotados por la constitución y la encaucen a los propósitos que les dio motivo”, reclamó.

Uno de los jueces argumentó que la corbata representa a los judiciales “como grupo social”. Imagen: Corbis

Uno de los jueces argumentó que la corbata representa a los judiciales “como grupo social”.
Imagen: Corbis

LA CORTE DE CHUBUT DISPUSO QUE LOS LETRADOS NO PUEDEN ASISTIR A LAS AUDIENCIAS SIN CORBATA

El Superior Tribunal de Justicia chubutense dedicó dos horas a deliberar y emitir una acordada –aprobada en un fallo de 3 votos a 2– que los abogados no pueden asistir a audiencias sin corbata. “Es un signo de respeto”, dijeron.

 Por Irina Hauser

El Superior Tribunal de Justicia de Chubut dedicó casi dos horas de deliberación y, finalmente, una acordada a disponer que los abogados no pueden asistir a las audiencias judiciales sin corbata. Los argumentos que utilizó la mayoría (de tres jueces contra dos) para sostener esa postura incluyen sorprendentes teorías sobre el uso del accesorio, que pintan las creencias y costumbres de algunos miembros del Poder Judicial: uno de los votos dice que la corbata es “es un signo de respeto” hacia los jueces, que “no le hace mal a nadie”, que es una costumbre y debe seguir siendo así; otro afirma que “uniformarse” es signo de una sociedad democrática, y que de todos modos la corbata es parte de la “cultura forense” que representa a los judiciales “como grupo social”. Sólo los dos jueces que votaron en disidencia hablaron del servicio de justicia.

El episodio que llevó el tema a la Corte chubutense ocurrió en febrero, cuando el juez Darío Arguiano decidió demorar el inicio de una audiencia oral porque el abogado de una de las partes, Oscar Romero, no llevaba corbata. Arguiano le dijo a Romero que se fuera de la sala. El juez parecía decidido a dejar a uno de los implicados sin representación legal. Romero, que es el presidente del Colegio de Abogados de Trelew, se negó. Explicó que la postura de la entidad es que no se les puede imponer exigencias relacionadas con la vestimenta y que ya varios de sus colegas venían padeciendo situaciones de destrato similares. Al final, asistió a todo el juicio sin corbata, pero el tribunal abrió un incidente para que resolviera la Corte local. Aquel primer día, la demora hasta comenzar fue de una hora y media. Los jueces intentaron atribuirla a un supuesto problema de audio.

En la acordada firmada la semana pasada, votaron por la obligatoriedad de la corbata los jueces José Luis Pasutti (presidente de la Corte), Daniel Rebagliati Russell y Fernando Royer. “La forma de presentarse de los abogados ante los tribunales está íntimamente ligada a una expresión de respeto al comparecer ante los jueces, que se ha construido sobre la base a un derecho consuetudinario mantenido a lo largo de los años. El uso de la corbata, corbatín, moño, pañuelo, poniéndole un límite a la apertura del cuello, ha sido costumbre de los abogados que así lo han adoptado, sin imponerse por norma escrita. Recordemos que el Derecho es mucho más que la ley y en estas prácticas pesa fuertemente la costumbre”, escribió Pasutti. Aunque cambien las costumbres “propongo que la formalidad se mantenga”, dijo.

Su colega Rebagliati Russell describió a Romero como un “díscolo letrado” que “ha pretendido introducir su propia moda forense”. Luego teorizó que sobre “la igualdad de formas que ha imperado y que nos caracteriza como sociedad democrática” que “ha dado muestras acabadas de que respetando la uniformidad respetamos la igualdad entre los iguales”. Comparó la corbata con la toga en otros lugares del mundo y sostuvo que “los usos y costumbres que nos dan identidad y sentido de pertenencia como grupo social están constituidos por aquellos actos de los individuos que, a fuerza de repetirse por necesidad o tradición, se convierten en dirección común, con convicción de su obligatoriedad”. Dijo que existe una “cultura forense”. A este voto y el de Pasutti adhirió el juez Royal.

Como está a la vista, ninguno de los jueces de la mayoría explica –por ejemplo– cómo afecta al servicio de justicia la falta de uso de la corbata. En cambio, los jueces de la minoría muestran que sí lo afecta haber demorado el inicio de una audiencia por una discusión de este tenor, al punto, casi, de dejar a una de las partes sin representación legal. Esa demora de “una hora y media”, dice el voto de Alejandro Panizzi, viola la norma que obliga a los jueces a “evitar suspensiones y dilaciones”. Panizzi destaca que no hay norma alguna que ordene el uso de corbata y “su exigencia es por completo arbitraria”. “Ningún habitante de la nación será obligado a hacer lo que no manda la ley ni privado de lo que ella no prohíbe”, recordó. Su colega Jorge Pfleger advirtió que “quienes han faltado a su deber han sido los jueces y no el letrado cuyo vestir despechugado se acusa”. “Cualquier herida a la sensibilidad estética de quienes dirigen la audiencia no necesariamente implica forma incompatible con la seriedad de la audiencia (…) moderen los señores jueces la energía de la que han sido dotados por la constitución y la encaucen a los propósitos que les dio motivo”, reclamó.

El sesgo de la corbata como un rasgo aristocrático y de pleitesía hacia los jueces está a la vista en la acordada. Como ornamento distintivo tiene siglos de historia, en los que se fue reforzando como símbolo de status y político. Cuentan que el primer monarca que la adoptó como insignia para su regimiento real fue Luis XIV, que sacó la idea del regimiento croata. “La indumentaria no puede ofender a nadie. Nosotros ejercemos la profesión en forma particular y libre, sin uniforme. La historia demuestra que los que pregonan la uniformidad en el vestir pregonan la uniformidad en el pensar. Estamos por la diversidad, el debate de ideas. Las costumbres son cambiantes y las cambiamos nosotros mismos”, dijo a Página/12 el abogado Romero, quien en febrero recibió la adhesión de la mayoría de los colegios de abogados. En su blog “nohuboderecho”, el abogado Alberto Bovino señaló al informar sobre el fallo que “algunos lectores se preguntarán por qué nos ocupamos de este tema mientras existen tantos problemas gravísimos relacionados con el Poder Judicial. Pues por esa misma razón”. Resolver sobre el uso de la corbata “expresa el ‘respeto’ que los jueces tienen por nosotros”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-247702-2014-06-03.html

Axel Kicillof

El manual económico de Axel

Axel Kicillof

EL ANALISIS DEL NUEVO MINISTRO SOBRE LAS CUESTIONES RELEVANTES DE LA ECONOMIA ARGENTINA Y MUNDIAL

La crisis internacional, los motores del crecimiento argentino, la industrialización, el desarrollo del campo, la inversión privada, la deuda, la defensa de los trabajadores, el peligro de la burbuja con los commodities, la receta de la ortodoxia y los desafíos del Gobierno.

Por Alfredo Zaiat – Página12

El perfil preferido de ministro de Economía del mundo empresario y su eco en medios de comunicación es un egresado de la Facultad de Economía, preferentemente con un posgrado en una universidad de Estados Unidos, y con vínculos como asesor o empleado en multinacionales, grupos económicos o bancos. . El resto, dicen con soberbia, no entiende cómo funcionan las leyes sagradas de la economía.

Esta construcción del “buen economista” colisiona cuando aparece uno como Axel Kicillof, mejor promedio de su camada, medalla de oro y con un doctorado calificado con un diez por el Tribunal de Tesis. Se les complica aún más porque tuvo militancia política universitaria en una organización juvenil no partidaria y como funcionario además puede mostrar éxitos de gestión.

Axel Kicillof - Página12Trabajó en equipo en la elaboración del plan de expansión y financiero de Aerolíneas Argentinas estatizada bajo la conducción de Mariano Recalde, recuperando la línea de bandera vaciada durante años por el grupo español Marsans. Integró el comando de la intervención de YPF bajo control estatal, compañía dirigida por Miguel Galuccio. que en menos de dos años mejoró todos los indicadores productivos, financieros y contables. Como director estatal en representación del 25,97 por ciento de las acciones de Siderar, orientó a la trasnacional Techint a invertir en la ampliación de su planta en Argentina, grupo que está ganando mucho dinero en el país debido a que está trabajando a pleno la división dedicada al mercado interno conducida por Daniel Novegil a partir de la fortaleza de la demanda doméstica.

El balance presentado en la Bolsa de Comercio es más preciso que sentencias negativas de especialistas de empresas sobre la labor de Kicillof en Siderar: en nueve meses de este año contabilizó ganancias por 1315 millones de pesos, cuando en el mismo período del año anterior había registrado 690 millones de pesos. También fue el impulsor del Pro.Cre.Ar junto a Diego Bossio de la Anses, el más ambicioso plan de financiamiento a la vivienda con gestión y resultado exitoso.

Con esos antecedentes, la principal definición sobre la figura del nuevo ministro de Economía fue la de marxista, en otra demostración de la vigencia de la Ley de Ok (también conocida como Ley del Mínimo Esfuerzo) en gran parte de los analistas.

Kicillof es uno de los más importantes investigadores argentinos de la obra de John Maynard Keynes, economista inglés al que se lo reconoce por sus aportes a la ciencia económica para salvar al capitalismo de la Gran Depresión del siglo pasado. Kicillof escribió en el libro Fundamentos de la Teoría general – Las consecuencias teóricas de Lord Keynes que estudiarlo fue “un descubrimiento liberador”. Sólo los promotores de la ignorancia pueden asociar Keynes con Marx. Y un keynesiano con un marxista. Puede haber keynesianos de derecha/ortodoxos o de izquierda/heterodoxos. Kicillof es la segunda versión.

Kicillof_01Las presentaciones de Kicillof son largas, desvío atribuible a su vocación docente como profesor de la Facultad de Ciencias Económicas-UBA, lo que requiere de un esfuerzo de atención o de posterior lectura de la exposición mayor que lo habitual en el trabajo periodístico. Es más sencilla la tarea con una caracterización ideológica, aunque sea deformada.

Su última disertación pública fue el jueves 15 de agosto en el seminario “La agenda para el desarrollo y la integración: las relaciones Sur-Sur” del Cefid-Ar. Reunidos en el salón de actos del Banco Nación, estaba previsto que hablara 30 minutos, pero terminó extendiéndose casi hora y media sin alcanzar a mostrar las 86 filminas preparadas.

Bastante se ha especulado sobre el pensamiento de Kicillof, como el de ser promotor del desdoblamiento cambiario porque en septiembre de 2001 el Cenda (el centro de estudios que lideró junto a su actual equipo de colaboradores más cercanos) proponía tipos de cambios múltiples –algo diferente a la propuesta de un dólar turista.

Resulta más esclarecedor conocer las principales ideas del nuevo Ministro de Economía sobre cuestiones relevantes de la economía a partir de sus propias palabras en su última disertación pública.

– La economía argentina.

Las políticas que se han implementado en este tiempo están en los antípodas de aquellas que propuso la ortodoxia económica nacional e internacional, e incluso de las que propuso cierta heterodoxia regional cuando el país estaba en una época crítica.

Nuestro país ha mostrado una capacidad y una fortaleza muy grandes para soportar una situación que ha afectado a muchas regiones del planeta. Voy a hablar de algunos indicadores que nos permiten traer optimismo a nuestro país, a pesar de este clima de pesimismo mundial (Kicillof mostró filminas comparando promedios de la década del ‘90 con los años 2003-2013 en indicadores de PBI, Inversión, Empleo, Pobreza, Industria, con saldos muy favorables en el segundo período).

– Crecimiento.

Estos son los diez años en que la economía argentina tuvo el mayor crecimiento promedio sostenido de toda la historia, tomando todas las estadísticas que ustedes quieran tomar, incluso si ustedes consultan el último libro de Orlando Ferreres, un libro valioso por las estadísticas de cien años. La fase actual de crecimiento con inclusión social no es otra cosa que un modelo de reindustrialización de la Argentina.

– Inversión privada.

Sin un crecimiento de la inversión no sería posible que el PBI creciera a tasas tan altas.

Obviamente, la discusión académica sobre los motores de la inversión divide a las escuelas de pensamiento. Algunos dicen que depende de algo muy voluble y difícil de examinar, como las expectativas de los empresarios; otro autor muy importante, Michael Kalecki, dice que la inversión depende de la rentabilidad de las empresas. Si las empresas encuentran rentabilidad, más allá de lo que esperan en el futuro y de lo que leen en la prensa, si les va bien en los negocios, cuando la economía crece en su conjunto y hay excedentes, la rentabilidad está apuntalada por esta actitud optimista.

Digámoslo con todas las letras: nuestra economía es fundamentalmente privada. El crecimiento de la economía es determinado fundamentalmente por el sector privado y la inversión está determinada por la decisión de esas empresas, que han invertido porque han tenido buena rentabilidad, buenos negocios y competencia.

– Capitalistas.

Toda esa batería de políticas de crecimiento del salario y de mejora de las condiciones de vida de nuestro pueblo no es más que una forma de apuntalar la rentabilidad de los capitalistas, porque es la única plataforma sostenible de crecimiento para un país como el nuestro.

Inclusión social.

Podemos decir que hay distintos modelos de crecimiento y diferentes escuelas acerca de cómo se orienta el crecimiento, sobre todo en esa vinculación que muchas veces se ha presentado como antagónica o secuencial entre el crecimiento y la distribución del ingreso, o lo que más genéricamente llamamos “inclusión social”.

En la década de los ’90 era el pensamiento convencional en mi Facultad, y no de un profesor: primero había que apuntar al crecimiento para poder distribuir.

Nosotros hemos demostrado que la verdad es precisamente lo contrario: la única estabilidad que se puede dar desde la perspectiva de la política económica al crecimiento, es fundamentalmente la inclusión social. La inclusión social tiene como subproducto el crecimiento. Si uno se dedica, como lo ha hecho esta administración, a generar incrementos en el salario mínimo, vital y móvil, en las jubilaciones, en los programas sociales de inclusión, eso va a tener de suyo como resultado el crecimiento.

– La demanda.

Ustedes saben que las fuentes de demanda para un país, siguiendo la ecuación básica, son el consumo y la inversión, pero también las exportaciones y el gasto público. Si no hay demanda, y en eso este gobierno es muy claro, no puede haber producción.

Campo-Industria.

Hoy tenemos un sector agropecuario que ha crecido como pocas veces en su historia. Hemos matado también esa idea de que hay una antinomia entre el crecimiento y la distribución y entre la industria y el campo. Así como sabemos que para crecer necesitamos que a los trabajadores, al pueblo, al mercado doméstico le vaya bien, sabemos claramente también que para crecer en la industria necesitamos que crezcan las ramas exportadoras.

Industrialización.

Observaba el otro día un estudio encargado por Techint a economistas muy prestigiosos de distintos países de Latinoamérica para mostrar que había un fuerte problema: la reprimarización de nuestra región. Lo que demostró ese trabajo, que comparaba a Argentina, Colombia, Brasil y México, es que todos esos países menos la Argentina se reprimarizaron, que la participación de la industria en el Producto es menor. Para la industria argentina es muy significativo el mercado interno. Todos los indicadores que quieran ver muestran la industrialización.

Materias primas.

¿Qué pasa con los commodities? El precio depende del nivel de producción mundial, que genera más o menos demanda, y también de los movimientos especulativos, porque las commodities se han convertido en un refugio para las inversiones financieras tóxicas luego de la crisis de 2008.

Esos capitales se fueron en masa a los mercados de materias primas y por eso hay “burbujas” en esos mercados; todos nos dedicamos a ver qué parte de ese precio tiene que ver con la demanda y qué parte tiene un componente especulativo. Si hay un componente especulativo, la oscilación en los precios de las commodities va a ser mucho más violenta por los cambios de signo en la especulación mundial que estarían reflejando cambios en la producción real. Este es también un tema formidable para aquellos países que comerciamos una gran parte de nuestra producción primaria.

Problemas.

Lo que queda demostrado es que las políticas aplicadas por este modelo son las que dieron estos resultados, lo cual no quiere decir que no haya problemas y cuestiones para resolver.

En eso la tiene mucho más difícil la heterodoxia que la ortodoxia. Los economistas nos entendemos. La ortodoxia tiene un libro de recetas que todos los que estamos en esta sala podemos deletrear: bajar salarios, ajustar el gasto, endeudarse con el extranjero, subir la tasa de interés, devaluar fuertemente la moneda para resolver los problemas de la balanza comercial y “dale que va”. Es un recetario muy sencillo, la panacea que resuelve todas las enfermedades, porque se aplica en toda circunstancia, sea en crisis o en prosperidad. Es la forma de paliar cualquier problema de cualquier economía del mundo. No hay que buscar un plan económico alternativo, porque de una u otra manera todos abrevan en lo mismo.

Heterodoxia.

Las causas también son de manual: los salarios altos, el elevado gasto público, el Banco Central que no se rige por los dictados del sector financiero, los bancos que no tienen total autonomía, los capitales internacionales que no tienen una puerta giratoria para entrar y salir. Los problemas siempre se resuelven de la misma manera.

En cambio, la heterodoxia la tiene más complicado porque no hay un recetario sino simplemente la realidad, los problemas concretos, y hay ideas claras sobre qué es lo que hay que defender. En este caso, está claro que no es ni más ni menos que la gente, el pueblo, los trabajadores, que son los que están indefensos, porque no pueden mudarse de donde viven, no pueden fugar sus capitales, no tienen negocios alternativos cuando viene mal la mano. Se quedan en la calle o les baja el salario, como ha sucedido hace muy poco tiempo en la economía argentina.

Deuda.

Uno de los obstáculos fundamentales que tuvo la Argentina a lo largo del tiempo para sacar la cabeza y volver a crecer de manera sostenida es la deuda externa.

La deuda externa, con su insoportable carga de interés, de capital y el roll over, un término técnico que ha traído tantas desgracias al país: cuando se vence la deuda, en lugar de pagarla hay que contraer nueva deuda para no pagarla. El resultado de eso es una bola de nieve que va creciendo sobre la base de refinanciaciones cada vez más desfavorables.

El método de reendeudamiento o roll over, la calesita de los intereses y el capital, se llama usura, pero como es internacional se le pone otro nombre.

Negocio financiero.

Si sostenemos al negocio financiero, los intereses de las finanzas nacionales e internacionales, estamos favoreciendo las enormes comisiones de los intermediarios. Por eso nos hemos peleado con buena parte del mundo financiero internacional, porque al dejar de endeudarnos perdieron clientes, y buenos clientes.

Un país como la Argentina, que fue un megaendeudador serial durante cuarenta años, estaba dispuesto a entregar cualquier cosa que le pidieran para conseguir un dólar. Los que califican hoy a la Argentina son primos hermanos de los que le cobraban comisiones.

Señores: se les acabó el negocio con la Argentina. No estamos para eso; estamos para otra cosa.

Crisis internacional.

Según los especialistas más importantes del mundo, muchos de ellos norteamericanos, esta crisis es solamente comparable, en cuanto a su envergadura, con la de los años treinta. Aunque no hablemos de cuál fue más importante, sin duda es una de las mayores de la etapa capitalista.

Por eso me parece anacrónico y desacertado decir que los desafíos de nuestro modelo económico hayan sido capitalizar un favorable “viento de cola”.

Lo que estamos mostrando es que éste ha sido un modelo que se aprovechó para crecer con inclusión social de una época con una fuerte turbulencia internacional y de gran incertidumbre.

Muchas veces esto ha sido camuflado por la prensa local que suele poner énfasis en las complicaciones de la política interna que tiene cualquier gobierno. Detrás de los problemas se esconden los logros y los méritos locales y detrás de eso se esconde la situación internacional.

Me parece que invisibilizar la situación económica internacional es un hecho bastante relevante para la opinión pública local. Nosotros estamos convencidos de que nuestra política económica es muy acertada en tiempos en que el viento no es de cola sino de frente.

Estados Unidos.

¿Cuál es la evolución de esta crisis? Permítanme hacer un comentario, porque hay escuelas enteras que lo están discutiendo, y esto tiene enorme importancia para nuestro país.

Hay algunos que dicen que se acabó el imperio, que Estados Unidos perdió su hegemonía; no sé si lo escucharon. El resultado de la crisis que empezó en 2008-2009 significa, para algunos, que se movió el centro de gravedad del planeta, que China está desplazando a Estados Unidos.

Nadie hablaba en aquel momento de Europa, porque la pretendían socia próspera de alguno de estos dos grandes bloques, pero algunas naciones europeas son hoy el chivo expiatorio de la crisis que empezó con Lehman Brothers.

Esta idea de que China iba a ser la potencia que se iba a beneficiar de la crisis norteamericana, para quienes creemos que es una crisis del sistema, es una visión errada.

Ahora vemos, con sorpresa, que Estados Unidos se está recuperando y está sellando un pacto de libre comercio con Europa. A mí, perdónenme, me hace acordar al Plan Marshall, salvando las distancias: un enorme plan de estímulo para la economía europea en problemas.

Argentina frente a la crisis.

El haber fortalecido durante diez años la capacidad adquisitiva de los trabajadores y el consumo interno nos dio grados de libertad para no depender exclusivamente de lo que ocurría en el mercado mundial.

Otra fortaleza central es justamente lo que nos han reprochado, que “nos caímos del mundo”.

Decir eso es no tener un pensamiento profundo, es hablar como el muñeco del ventrílocuo, repitiendo lo que dicen las consultoras de los centros financieros internacionales, las calificadoras y los prestamistas mundiales.

No nos hemos caído del mundo, sino que no hemos “ido al pie” para endeudarnos para sostener este modelo de crecimiento. No nos hemos endeudado para crecer; por el contrario, nos desendeudamos como nunca en nuestra historia. Hoy no somos esclavos de los movimientos internacionales de capitales.

Expectativas y elecciones.

Yo creo que ése es el aspecto más llamativo del ciclo electoral: la cantidad de profetas de la derrota que nacen en los charcos de la podredumbre y proponen cambiar los parámetros fundamentales del modelo económico, pero cuando uno les pregunta un poco cómo lo harían, repiten esas cuatro recetas de la ortodoxia revestidas con ropaje heterodoxo: subir la tasa de interés, tranquilizar los aumentos de salarios y jubilaciones, moderar el gasto, pararla con la AUH y volver a endeudar al país.

No se engañen. Discutamos las políticas, que es un grado superior del debate, más complicado, pero es lo que se puede ver: ese 7 por ciento de crecimiento anual acumulativo de estos diez años no es resultado del “viento de cola”, sino el resultado de una economía dirigida por una política que tiene objetivos y que está dispuesta a hacer lo que hay que hacer para que esos objetivos se cumplan.

Primero, saber qué piensa Kicillof, luego será tiempo de evaluar el resultado de su gestión al frente del Ministerio de Economía.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-234284-2013-11-24.html