In memoriam:
A 80 años del nacimiento de Víctor Jara

Se aproximó dispuesto a cumplir la orden que le habían asignado. Era de noche, hacía frío y el hedor a descomposición ya se esparcía alrededor del ambiente impregnado de un silencio tenebroso.

Ante sus ojos yacía una pila de cuerpos inertes. El ex funcionario del Registro Civil de Chile dice haber sentido escalofríos y tener ganas de correr ahí mismo, pero la obligación le imponía serenidad y uno a uno, fue desmontando los cadáveres. De pronto, Héctor Herrera se quedó un instante pasmado ante una imagen que parecía conocida. Estaba muy sucio, con tierra en las heridas y tenía el cabello impregando de sangre. Dijo que a imple vista se le notaban heridas profundas en ambas manos y en la cara. Y que tenía sus ojos abiertos, pero con una mirada tranquila. En una de sus muñecas vio un alambre con un pedazo de cartón donde estaba anotado “Octava Comisaría”.

Nunca imaginó Herrera de que sus presentimientos eran reales y que años después, la viuda del cantautor reconocería a su esposo como un amasijo de huesos violentados por la dictaura. Nunca imaginó de que años después el recelo que tuvo al aproximarse a esos cuerpos, se transformaría, luego, en un cruento testimonio que pasaría a formar parte del amplio historial de desapariciones que se dieron en la dictadura de Augusto Pinochet.

Sin embargo, hoy, a 80 años de su nacimiento, hemos preferido dejar de lado el fantasma que se cierne sobre su desaparición y preferimos recordarlo por su música, su legado y la presencia cultural que hasta hoy tiene en Chile.

Vida

Víctor Jara nació el 28 de septiembre de 1932 hijo de padres campesinos, inquilinos de la pequeña localidad de Quiriquina, perteneciente en ese entonces al departamento de Bulnes, actualmente San Ignacio, en donde se arraiga un profundo folclore. A la edad de seis o siete años, Víctor Jara conoció a Patricia Cáceres y se vio obligado a acompañar en los trabajos del campo a su familia. La actividad de vocalista de su madre le produjo el primer contacto con la música.

A los 15 años quedó huérfano e ingresó en el Seminario Redentorista de San Bernardo. Allí permaneció dos años. En 1957 entró en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. En esa época conoció a Violeta Parra, que lo acogió como discípulo. En 1960 recibió el título de director teatral y pasó a formar parte del directorio del Instituto del Teatro de dicha casa de estudios. Dirigió varias obras de teatro y obtuvo el Premio Laurel de Oro como mejor director del año. En 1967 fue invitado a Gran Bretaña, donde recibió otro premio por su dirección teatral. Estando allí compuso una de sus canciones más conocidas, Te recuerdo Amanda, dedicada a sus padres Amanda y Manuel.

En 1968 pasó a ser el director artístico del conjunto de música popular Quilapayún. En 1967 publicó su primer álbum musical, titulado Víctor Jara. Su segundo álbum, Pongo en tus manos abiertas (1969), coincidió con el respaldo que prestó a la candidatura de la Unidad Popular de Salvador Allende como militante de las Juventudes Comunistas. En 1970 publicó Canto libre, El derecho de vivir en paz y La población, creaciones de gran belleza y fuerza poética que lo convirtieron en uno de los máximos exponentes del resurgimiento y la innovación de la canción popular en Latinoamérica.

Fuente: http://lamula.pe/2012/09/28/in-memoriam-a-80-anos-del-nacimiento-de-victor-jara/gianfrancogf

Las Casitas del Barrio Alto
Victor Jara

Las casitas del barrio alto
con rejas y antejardín,
una preciosa entrada de autos
esperando un Peugeot.

Hay rosadas, verdecitas,
blanquitas y celestitas,
las casitas del barrio alto
todas hechas con recipol.

Y las gentes de las casitas
se sonríen y se visitan.
Van juntitos al supermarket
y todos tienen un televisor.

Hay dentistas, comerciantes,
latifundistas y traficantes,
abogados y rentistas
y todos visten polycron.
(y todos triunfan con prolén)

Juegan bridge, toman martini-dry
y los niños son rubiecitos
y con otros rubiecitos
van juntitos al colegio high.

Y el hijito de su papi
luego va a la universidad
comenzando su problemática
y la intríngulis social.

Fuma pitillos en Austin mini,
juega con bombas y con política,
asesina generales,
y es un gángster de la sedición.

* El siguiente video e IMPERDIBLE por las palabras que anteceden a la cancion:

Ni chicha ni limoná
Víctor Jara (1970)

Arrímese mas pa’ ca
aquí donde el sol calienta,
si uste’ ya está acostumbrado
a andar dando volteretas
y ningún daño le hará
estar donde las papas queman

Usted no es na’
ni chicha ni limoná
se la pasa manoseando
caramba zamba su dignidad

La fiesta ya ha comenzao
y la cosa está que arde
uste’ que era el más quedao
se quiere adueñar del baile
total a los olfatillos
no hay olor que se les escape

Si queremos más fiestoca
primero hay que trabajar
y tendremos pa’ toítos
abrigo, pan y amistad
y si usted no está de acuerdo
es cuestión de uste’ nomás
la cosa va pa’ delante
y no piensa recular

Ya déjese de patillas
venga a remediar su mal
si aquí debajito ‘el poncho
no tengo ningún puñal
y si sigue hociconeando
le vamos a expropiar
las pistolas y la lengua
y toíto lo demás

Canción de Quilapayún para la campaña de Salvador Allende