Año electoral con oposición perpleja y gobierno proactivo

No se Ghana para sustos

Año electoral con una oposición perpleja, que cuestiona detalles menores y no se pronuncia sobre cuestiones de fondo, y un gobierno proactivo que sabe a dónde va. La Fragata regresó sin que se pagara nada. Macrì, Binner y La Nación proponen claudicar, postulan a Ghana como República modelo y a Nicolás Avellaneda como estadista pagador. El martes, políticos y empresarios almuerzan para ilusionarse con el poskirchnerismo. Las condenas por crímenes de lesa humanidad en la base de Mar del Plata.

Por Horacio Verbitsky

Pocas cosas son más definitorias sobre el estado de la oposición política que los comentarios de los jefes de sus alas derecha e izquierda, Maurizio Macrì y Hermes Binner, sobre el retorno de la Fragata Libertad luego de su liberación sin pago alguno a raíz de la demanda argentina ante el Tribunal Internacional del Mar. Por su parte el radicalismo aparece más tironeado que nunca entre aquellas otras alternativas, en un decisivo año electoral en el que los remanentes del Grupo Ahhh… pondrán en juego su mejor cosecha legislativa en años, dado que se renuevan las diputaciones ganadas en 2009. La incógnita como desde hace tres años es el gobernador bonaerense Daniel Scioli, quien dice acatar el liderazgo de CFK pero no pierde ocasión para acentuar sus diferencias. Esa estrategia se aproxima al punto de saturación y en su carta a Ricardo Darín y durante la recepción de la Fragata, Cristina volvió a dejar en claro que para colmar sus aspiraciones Scioli no tendrá otro remedio que enfrentarla. Eso es lo que le planteó en forma aún más explícita Néstor Kirchner en 2010. Y el gobernador no se animó.

La sed y el hambre

Macrì le exigió al gobierno “evitar nuevos incidentes internacionales y embargos”, porque “tenemos cosas sin arreglar. Se pueden arreglar, no es tan difícil”. A su juicio “hay que resolver muchos juicios pendientes que tiene la Argentina” que “hoy limitan la inversión”. Binner contó que cuando el buque fue retenido en el puerto de Tema, su partido se comunicó con el partido de gobierno de Ghana, ya que ambos integran la Internacional Socialista. La respuesta fue que no podían hacer nada porque la Justicia era independiente y no respondía a la voluntad del Poder Ejecutivo. Para el ex gobernador de Santa Fe, Ghana es un ejemplo de República a imitar.

Por su parte el matutino La Nación advirtió en un editorial “que los contratos de un Estado con empresas o individuos deben ser honrados, como proclamaba Nicolás Avellaneda”. Este es un mensaje críptico, que la tribuna de doctrina no se esmera por decodificar, porque está dirigido a quienes poseen las claves. Se refiere al más famoso discurso del político tucumano que presidió la Argentina hace catorce décadas. Al inaugurar el período de sesiones del Congreso de 1877, Avellaneda dijo que “los tenedores de bonos argentinos deben, a la verdad, reposar tranquilos. La República puede estar dividida hondamente en partidos internos; pero no tiene sino un honor y un crédito, como sólo tiene un nombre y una bandera ante los pueblos extraños. Hay dos millones de argentinos que economizarían hasta sobre su hambre y sobre su sed, para responder en una situación suprema a los compromisos de nuestra fe pública en los mercados extranjeros”.

El abanico de posiciones alusivas de la oposición, que coincide con Avellaneda sin decirlo, contrasta con el nítido pronunciamiento oficial durante el acto convocado en Mar del Plata para recibir a la embarcación. En uno de los discursos más precisos de su segundo mandato, CFK acudió a una encendida verba nacionalista (que incomodó incluso a algunos partidarios provenientes de otras escuelas de pensamiento) y con citas de Belgrano, San Martín y Brown, repasó la lógica del endeudamiento del siglo XX, que durante la dictadura y la democracia neoliberal financió la desindustrialización, la pérdida del mercado interno y el desguace de las empresas públicas. Ese capital social acumulado por generaciones se remató a precio vil y lo recibido ni siquiera alcanzó para pagar el 20 por ciento de los intereses de la deuda.

Para desandar ese sendero hacia el abismo fue preciso renegociar esa deuda, en los términos más favorables obtenidos por cualquier Estado en el mundo. El embargo de la nave fue un intento de quienes prefirieron quedar al margen de aquel acuerdo por cobrar el 100 por ciento de sus créditos y al mismo tiempo deslegitimar ese proceso de recuperación nacional.

CFK también respondió a un editorial anterior en que La Nación destacó “el valor de honrar las deudas”, que fue la posición más reiterada entre las fuerzas opositoras. Preguntó por qué no comenzaba el diario por cancelar su deuda con la AFIP por impuestos impagos, aunque subestimó en dos tercios un reclamo que no asciende a 100 sino a 280 millones de pesos. Desde hace tres años y medio La Nación goza de la protección de una medida cautelar de la Corte Suprema de Justicia, lo cual lleva la mora a diez años. El diario invoca un decreto que rigió hasta julio de 2003. En la floreciente situación económica de 2009, otros medios, como Clarín, aceptaron el canje por publicidad de su deuda o la refinanciación a diez años del capital, sin intereses. Sólo La Nación decidió seguir reivindicando su derecho a no honrar las deudas propias mientras predica lo contrario en sus editoriales.

No sólo el padre

soldati4Al día siguiente, luego de anunciar la adquisición de vagones chinos para reemplazar los obsoletos de las líneas Sarmiento y San Martín, Cristina le contestó a Macrì.

Lo hizo con un argumento ad hominem, recordando que las Sociedades Macrì (Socma), que presidía su padre es uno de los grupos empresarios cuya deuda externa fue asumida por el Estado. Aunque omitió que el joven heredero era vicepresidente ejecutivo del grupo, la observación presidencial es mucho más precisa y apropiada que la superflua carta dirigida a Ricardo Darín. A diferencia del actor, Macrì es un dirigente político que conduce uno de los mayores distritos, aspira a la máxima magistratura del país y cuestiona las estrategias públicas en curso, por lo que la réplica presidencial es parte del más legítimo debate político, para ilustración del soberano.

La fracción del Partido Socialista que conducen el diputado Jorge Rivas y el subsecretario general de la presidencia Oscar González había adelantado un aporte valioso para entender la lógica macrista. La edición de enero-febrero del periódico partidario La Vanguardia reprodujo un párrafo muy pertinente: “El incremento de la deuda pública interesaba directamente a la fracción burguesa que gobernaba y legislaba a través de las Cámaras. El déficit del Estado era precisamente el verdadero objeto de sus especulaciones y la fuente principal de su enriquecimiento. Cada año, un nuevo déficit. Cada cuatro o cinco años, un nuevo empréstito. Y cada nuevo empréstito brindaba a la aristocracia financiera una nueva ocasión de estafar a un Estado mantenido artificialmente al borde de la bancarrota; éste no tenía más remedio que contratar con los banqueros en las condiciones más desfavorables. Cada nuevo empréstito daba una nueva ocasión para saquear al público”. El resultado invariable era “la ruina de una masa de pequeños capitalistas y el enriquecimiento fabulosamente rápido de los grandes especuladores” (Carlos Marx: “Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850”).

El sueño de los justos

Menos comprensible es la intervención de Binner, que no es un hombre de negocios dudosos sino un médico socialista sin interés conocido en los pases de magia financieros. La postulación de Ghana como modelo republicano es una de las ideas más bizarras que se hayan escuchado en mucho tiempo. Su cotejo con lo que ocurre en la Argentina tampoco se sustenta en los hechos. Además de las deudas incobrables de La Nación, varias iniciativas políticas del gobierno nacional han sido frenadas por decisiones de la Justicia, como la ley de servicios de comunicación audiovisual y la recuperación de las doce hectáreas sustraídas al patrimonio común por la Sociedad Rural, sin que el Poder Ejecutivo haya respondido con otra cosa que recursos judiciales y declaraciones políticas. De estrecha relación con el Reino Unido, al que está hermanada en la Mancomunidad de Naciones cuya titular simbólica es la reina británica Isabel II, Ghana figura tercera en la lista de paraísos fiscales ultra secretos para realizar transacciones ilegales, según el ranking confeccionado por la coalición de investigadores y activistas The Tax Justice Network Africa.

Ese paraíso es también de hechura británica. Según el diario londinense The Guardian, el banco Barclays trabajó desde 2005 en estrecha relación con el gobierno de Accra para establecer un centro internacional de servicios financieros que ofreciera “bajos impuestos y mínima transparencia”. Al año siguiente, Barclays se instaló también en la Argentina, donde asesoró a la provincia de Buenos Aires para la colocación de deuda y, en 2010, lideró el grupo de bancos que operó el segundo canje de títulos argentinos en default. Las leyes de Ghana fueron modificadas para permitir que Barclays operara como banco offshore.

Organizaciones internacionales de ayuda al desarrollo citadas por el diario expresaron temor de que “los barones de la cocaína, que cada vez más utilizan el Africa Occidental como ruta de tránsito hacia Europa, puedan lavar en Ghana el dinero de la droga”. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) advirtió a Ghana que su emergencia como nuevo paraíso fiscal podría estimular la corrupción y la criminalidad en toda la región. Como consecuencia de estas preocupaciones, el gobierno canceló la autorización concedida a Barclays, que una vez terminado el canje también cerró su oficina en Buenos Aires. Al mismo tiempo que encomió a la Justicia de la república africana, Binner opinó que el presidente venezolano Hugo Chávez Frías no está en condiciones de asumir el nuevo mandato para el que fue electo, ya que no prestó el juramento constitucional ante la Asamblea Nacional.

En este caso, el jefe socialdemócrata no se siente obligado por la decisión del Tribunal Superior de la República Bolivariana, que es el órgano máximo de interpretación constitucional allí. Desde otro punto de vista podría argüirse que el oficialismo bolivariano está desperdiciando la oportunidad única de una nueva elección, en la que hoy es indudable que la candidatura de Nicolás Maduro repetiría la victoria obtenida por Chávez, quien antes de viajar para la cuarta operación en un año lo ungió como su candidato a sucederlo. Pero lo que no tiene sentido es el cuestionamiento a la decisión del tribunal que define la constitucionalidad de los actos del gobierno.

Desde la izquierda extraparlamentaria a pesar de sí misma llegó el comentario más pintoresco sobre lo sucedido. Con la admirable naturalidad con que desde su alta mira explica todo lo que ya ocurrió y lo que está por suceder, el líder del partido “Obrero”, Jorge Wermus, sentenció (desde las páginas de La Nación, por supuesto) que “la Fragata viene a la Argentina como fruto del acuerdo de acatar el fallo de la Cámara de Nueva York del 27 de febrero”, sin molestarse por ofrecer algún elemento que fundamente semejante afirmación, contradictoria con todo lo que se sabe al respecto. Antes, Wermus había participado con la plana mayor de la paleoizquierda local en un acto frente al ministerio de Justicia para reclamar la renuncia de su titular, Julio Alak. Ni siquiera con el aporte del grupo minoritario de la CTA consiguieron ocupar más que unos pocos metros de la angosta calle Sarmiento frente al edificio oficial.

PASO adelante

Esos posicionamientos se pondrán a prueba en agosto, cuando vuelvan a celebrarse las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias de las que surgirán las candidaturas para los comicios legislativos de octubre.

Tal como le ocurrió en 2011, la UCR sigue tironeada entre los reclamos divergentes de la transversalidad kirchnerista, el Peornismo Opositor, el Frente Progresista o el PROradicalismo, que le dificultan recuperar niveles perdidos de homogeneidad. La porción del radicalismo K que no sucumbió al cimbronazo de Cobos ha sumado ahora al ex candidato presidencial Leopoldo Moreau, cuya dificultad para construir una alternativa no desmerece la precisión de su cuestionamiento a lo que llamó el “antikirchnerismo bobo”.

Esta descripción, en la que razonablemente ningún antikirchnerista se reconoce, engloba a quienes reclaman encolumnarse detrás de Maurizio Macrì porque, como dijo el heredointendente de San Isidro Gustavo Posse, es quien tendría más votos. Pero también alcanza al ex candidato Ricardo Alfonsín y quienes apuestan con él a un acuerdo con algún barniz ideológico, que incluya a los socialistas de Binner, los genios de Margarita Stolbizer y los camaleones libres del sur, que siguen con empeño las huellas de la inigualable Patricia Bullrich. El problema de todos ellos es que dirimir la cuestión en las PASO requeriría la previa conformación de una alianza por ahora impensable, pese al encuentro público de Posse con el primo inteligente de Macrì y el intendente de Malvinas, Jesús Cariglino.

El macrismo ha avanzado más que cualquier otra fuerza en el pasado en sumar desgajamientos de los grandes troncos peronista y radical, desde los Santilli y los Ritondo, hasta los Aguad, Giúdici y Delich. Que esta construcción tradicional basada en intercambios de puestos y favores entre dirigentes pueda traducirse en una apelación atractiva para los votantes, es algo que está por demostrarse. Mientras, Cristina sigue suscitando una adhesión social más fuerte que todas las contrariedades, incluyendo errores propios y factores externos, porque tiene más claro que nadie a dónde se dirige y con qué recursos.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-211744-2013-01-13.html

Desestabilización vestida de blue

El valor de la divisa en el marginal trepó a 7,50 pesos. Pronósticos catastróficos y reclamos de menos controles oficiales de ex funcionarios. Los intereses políticos detrás del blue, un mercado muy chico y fuertemente especulativo.

La divisa estadounidense se negoció ayer en el mercado marginal por arriba de los 7,50 pesos, desatando un aluvión de pronósticos más o menos agoreros acerca de los problemas que causará a la economía en su conjunto. En cambio, escasearon las explicaciones sobre las razones que movieron a una suba de 70 centavos en dos semanas sin que hubiera acontecimientos económicos o políticos que lo ameriten. El dólar del mercado legal, el que supervisa y administra el Banco Central, se mantuvo impertérrito en 4,97 pesos.

Los pronósticos catastróficos corrieron por cuenta, fundamentalmente, de quienes precedieron a Marcó del Pont en el manejo del Banco Central:

  • “Una brecha entre el marginal y el oficial de esta magnitud muestra falta de pulso en el manejo del mercado cambiario y sus implicancias económicas. Si se toman medidas a tiempo, se puede evitar la devaluación. Pero el gobierno va a seguir con esta política de ignorar el dólar marginal” (Martín Redrado).
  • “Desde que el Gobierno decidió entrar en problemas con el control de cambios, todo fue para mal. No solamente aumentó la desconfianza y se amplió la brecha cambiaria, sino que el propio cepo cambiario le puso un frío enorme a una parte de la economía” (Alfonso Prat Gay).
  • “En el mediano plazo los precios internos confluyen con el dólar alto, no con el dólar bajo, y es un problema” (Aldo Pignanelli).

Quien más, quien menos, las opiniones de ayer de tres ex autoridades monetarias coinciden en darles la razón a los grupos financieros y especulativos, repudiando los mecanismos de intervención del Estado. En el mercado paralelo o blue se negocia una porción ínfima de dinero, y no siempre de origen genuino. Sólo en una mínima proporción se trata de viajeros que recurren a “las cuevas” como último recurso para conseguir los dólares que la AFIP les niega. Que los hay, los hay, pero mueven un volumen muy reducido de dinero. En cambio, predominan en esta plaza las operaciones especulativas que buscan fijar un valor de referencia del dólar con otros objetivos.

Hay razones estacionales que podrían pesar en estas fechas para pensar en una mayor demanda de turistas, pero los valores que mueven no definen en realidad la cotización. La explicación de la “corrida del blue” hay que buscarla en otro lado, atendiendo a los movimientos de los fondos especulativos que controlan el marginal.

La política del Banco Central, bajo la batuta de Marcó del Pont, se diferencia claramente del gradualismo que sugieren Redrado y Prat Gay, que supondría ceder a la presión especulativa flexibilizando las normas cambiarias o liquidando reservas para agregar oferta de dólares al mercado. Tal cual se manejó en los intentos de corridas que enfrentó anteriormente, la presidenta del Central mantiene inflexibles las medidas cambiarias para intervenir con políticas de shock en algún momento, evitando así ceder el control de la situación. Entre un momento y otro, puede suceder que los desequilibrios se vayan ampliando, como ocurre actualmente.

La pulseada es entre grupos de poder financiero y la autoridad monetaria. Con un factor político adicional: algunos de estos grupos estarían apostando a la derrota de Argentina en la batalla contra los fondos buitre en Nueva York. Con el deterioro de la posición financiera argentina afuera, más la sensación de descontrol cambiario adentro, estaría dado el clima para hacer diferencias.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-212033-2013-01-17.html

Comunicado de Prensa sobre la flota aérea que utiliza el Gobierno Nacional

Flota Aérea Gobierno Nacional

Bs. As, 14 de enero de 2013

COMUNICADO DE PRENSA

Presidencia de la Nación

Ayer Clarín y hoy La Nación. Asociados en la mentira y la desinformación, y de manera alternada, ambos matutinos porteños han pergeñado una campaña estival de desprestigio del Gobierno nacional, manipulando la información con el único fin de encubrir sus mayores pecados:  seguir incumpliendo las leyes. Por un lado Clarín sigue sin adecuarse a la ley de medios. Por el otro, el diario La Nación, con 10 años de una cautelar incumpliendo con sus obligaciones previsionales.

Una vez más nos vemos obligados a desmentir con información oficial y fidedigna, la nota de página 6 de la edición del  día 14 de enero del corriente año, donde se detalla de manera tendenciosa y carente de veracidad, la utilización y el estado de la flota de aeronaves de la Presidencia de la Nación:

  1. Toda la información descripta en que se fundamenta dicha nota es de total acceso público, en el boletín oficial de la Nación y en la página de la Secretaría General (www.secretariageneral.gov.ar)
  2. El alquiler de la  Falcon 900, fue realizado mediante licitación pública y  por el monto de 9.829.821 de pesos y no de dólares. Es decir, contaban con dicha información y la tergiversaron.
  3. Utilizan argumentos de las empresas privadas, para  mentir. El Falcon fue alquilado por tres meses  para vuelos de cabotaje y regionales. Por su parte el Global es utilizado para vuelos internacionales. Circunstancias imposibles de comparar.
  4. En lo que respecta a la flota de aeronaves, todas cuentan con más de veinte años de antigüedad (caso del Tango 01) y en algunos casos con más de cuarenta años (Los Focker). Lo mismo sucede con la flota de helicópteros, que arrastran más de 15 años de servicios. Por la antigüedad de la misma es normal que estas máquinas necesiten de mayores inspecciones y de un minucioso mantenimiento para ser habilitados para su utilización.
  5. En lo referido al Tango 10 (Lear Jet), cuyo mantenimiento y operación depende de la Fuerza Aérea y no de Presidencia, es mentira que sea utilizado de manera exclusiva por la Presidenta de la Nación. Sus servicios están afectados tanto al resto del Ejecutivo Nacional, como así también al de las autoridades de las Fuerzas Armadas.

Por todo lo expuesto, la Secretaría General de la Presidencia de la Nación, se ve en la obligación de aclarar las mentiras, casi permanentes y cotidianas publicadas en sus ejemplares diarios. Sería conveniente que los periodistas que con tanto esmero difaman y mienten, comiencen a preocuparse por cómo van a hacer para jubilarse,  ya que durante 10 años no  le han realizado sus aportes previsionales.

Dr. Oscar I. J. Parrilli
Secretario General de la Presidencia de la Nación

Una respuesta al actor Ricardo Darín sobre las Declaraciones Juradas de “Los Kirchner” (sic).

El Calafate, 5 de enero de 2013

Estimado Ricardo Darín

De mi consideración,

Quiero en primer término felicitarlo una vez más por su trayectoria artística y por haber dado al cine argentino memorables actuaciones. Entre otras, El Secreto de sus Ojos y un Cuento Chino me parecen interpretaciones, sobre todo esta última, que no sólo evidencian su enorme talento sino que han logrado premios y reconocimiento internacional a nuestro cine.

¿No sé si sabe que soy una cinéfila total?

Pero bueno, como usted imaginará no le envío la presente sólo para comentarle la cartelera cinematográfica. Si. Acertó. He querido escribirle luego de leer en varios periódicos del día de hoy sus inquietudes e interrogantes: “Declaraciones sobre política del protagonista de la Luz de tus Ojos. Darín: Que alguien me explique el crecimiento patrimonial de los Kirchner”, titula hoy Clarín en página 24. Se ve que quien escribe la columna, que por otra parte no tiene firma, no ha visto sus películas, no por lo menos la que yo considero una de las más lindas, porque confunde el título. Vió. Nada que ver.

No quiero apartarme de una de las cuestiones centrales de sus preocupaciones: “Que alguien me explique el crecimiento patrimonial de los Kirchner”.

Es obvio que, por razones de público, notorio y doloroso conocimiento, – esto último por lo menos para algunos argentinos -, la única que le puede responder soy yo, Cristina. Y es precisamente una de las razones que más me movilizaron y decidieron a hacerlo. Es tan difícil que alguien que no está pueda defenderse que usted entenderá los motivos por los que le escribo.

Ricardo, permítame llamarlo por su nombre de pila como usted lo hace conmigo en su entrevista en la revista Brando, porque es más amigable y aleja toda posibilidad de pelea y confrontación que tanto parecen afectarlo. No quiero imaginar cómo se sentiría usted si alguien llevara carteles escritos por la calle insultándolo, deseando su muerte o festejando la de su compañero de toda la vida como me ocurre a mi en algunas manifestaciones opositoras. ¿Nunca vió alguna? Seguro que sus múltiples ocupaciones y compromisos propios de un artista exitoso le restan tiempo para una observación más completa de la realidad, pero no se preocupe, tampoco es culpa suya, seguramente los medios que usted lee no publican esa información.

Pero sigamos con el tema del crecimiento patrimonial. Quiero decirle que no ha habido funcionarios públicos, sean políticos, gobernadores, legisladores, intendentes, jueces o jefes de gobierno más denunciados penalmente e investigados por la justicia argentina en materia de enriquecimiento, que quien fuera mi esposo y compañero de toda la vida, y quien le escribe. No sólo se investigó a fondo sino que también se designó al cuerpo de peritos de la Corte Suprema de la Nación para que realizara pericias contables, que duraron meses, y concluyeron que no se había cometido ningún acto ilícito, lo que obligó al juez a desestimar las denuncias.

Nunca en toda la historia política de la Argentina se ha podido acceder a las Declaraciones Juradas de un funcionario público con mayor facilidad, frecuencia y publicidad que a las de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

Ríos de tinta, fotografías, y todo lo que uno pueda imaginar en torno a una Declaración Jurada. Lo desafío a que intente encontrar lo mismo de algún funcionario público opositor ma non troppo, juez, gobernador, legislador o intendente.

Mire Ricardo, sin ir más lejos hoy otro diario, La Nación, propietario de la revista Brando donde usted formuló las declaraciones que llamaron mi atención, publica en su página 16 un reportaje al Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli. No sólo me enteré de que mantiene sus ahorros en dólares (está en todo su derecho a hacerlo) sino que cuando el periodista le preguntó por el monto de sus divisas, se rehusó a contestar y declaró que el monto figura en su Declaración Jurada, que es pública. En un apartado de la nota los periodistas se se muestran luego sorprendidos porque además, cuando pretendieron acceder a la información, no se les permitió hacerlo.

Nadie parece preocuparse por ninguna otra Declaración Jurada que no sea la de “Los Kirchner” (sic). Sólo se conocen fotos de las casas en que vivíamos nosotros, y ahora habito solamente con mi hija. ¿Se publican fotos de las casas de gobernadores, jueces, altos magistrados, intendentes, concejales, legisladores actuales o de mandato cumplido? Sin embargo todo el país conoce mi casa, la de Rio Gallegos, y a pesar de que a pocas cuadras y en el mismo barrio viven dos legisladores de la oposición en casas mucho más importantes que la mía, nunca se vió una foto. ¿No le parece raro, Ricardo? Ni hablar de mi casa de El Calafate. Vió que los medios nunca van al Delta, Punta del Este, Miami. ¿Es extraño verdad?

Siempre me pregunto por qué siguen también la vida de mis hijos, dónde van, con quién, y nadie parece preocuparse de la vida rumbosa que esposas, hijos, hijas y otras yerbas de otros políticos llevan adelante en fiestas y viajes permanentes que parecen no tener fin. ¿No le llama la atención? Me parece que las personas con tantas inquietudes e interrogantes deberían observar estas cosas. Pero sabe qué, después de todo, el haber sido y seguir siendo los únicos funcionarios públicos observados y fotografiados con tanta tenacidad, nos ha permitido demostrar que vivir en un país donde el único político investigado es el Presidente (o la Presidenta, como me gusta decir a mi), significa que vivimos con la más absoluta libertad. Eso sí, con la información más retaceada sobre otros funcionarios.

Sería bueno, sano y transparente para el sistema democrático si todas las Declaraciones Juradas de gobernadores, intendentes, jueces, magistrados, ministros de la corte, estuvieran a disposición de toda la sociedad, publicadas, analizadas y publicitadas como siempre lo son las de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner.

Usted quería que alguien le explicara. Ya se lo hemos explicado a la Justicia y a peritos de la Corte. Descarto, Ricardo, que usted confía en la Justicia. Usted mismo fue acusado y detenido por un juez en marzo de 1991, por el delito de contrabando de una camioneta que ingresó al país con una franquicia especial para discapacitados. Perdón, no le deseo el mal a nadie, pero menos mal que no estábamos “Los Kirchner” en el gobierno, o hubiera sido considerado una persecución política. ¿Lo recuerda? La verdad yo lo había olvidado, con tantas cosas en la cabeza, pero hoy entré a clarín.com y leí la nota “Un fallo benefició a Darín”, algunos de cuyos párrafos le transcribo:

Los jueces de la Sala A de la Cámara, Nicanor Repetto y Edmundo Gendler, consideraron que por el paso del tiempo la acusación contra el actor está prescripta. Pero se preocuparon por aclarar que el actor sabía que estaba comprando la camioneta en forma irregular.
“Debe descartarse bajo todo punto de vista la buena fe de la compra”, apuntaron los jueces. Y advirtieron que el actor “tuvo una actitud claramente responsable”.

Lo que leí y me llamó la atención en la entrevista de Brando, es su convocatoria a una reconciliación. Y disculpe si le digo que soy yo la que me gustaría que explicara que significa para usted “reconciliación” (no se sienta presionado o intimidado, si prefiere no hacerlo está en todo su derecho). Porque no vivimos en un país niño, como ha dicho usted y es el título de la nota de la revista Brando, sino en un país democrático donde cada uno es libre de decir lo que se le de la gana, y le aclaro que me encanta vivir así y no como lo hicimos durante los años de la dictadura. Por eso, ¿Cómo llamaría usted a un país donde nadie hablaba excepto las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo? Si este es un país niño, ¿aquel qué sería, un país in vitro?

Sigamos con el tema de la reconciliación. Me interesa saber a que qué se refiere. ¿A los juicios de lesa humanidad? Porque ha habido alguna jerarquía eclesiástica que se ha referido a terminar con los juicios por la memoria, verdad y justicia utilizando justamente el término “reconciliación”. O tal vez usted se refiera a que me reconcilie con quienes me desean la muerte, festejan la de Néstor o les gustaría destituirme. ¿No sería mejor pedir que cesen los insultos, las agresiones, los golpes a periodistas o la falta de respeto a la voluntad popular?

La palabra “reconciliación” goza de múltiples acepciones. ¿Con quiénes deberíamos reconciliarnos? Porque créame, no estoy peleada con nadie, aunque sí es público y claro que existen diferencias de pensamiento con respecto a nuestro proyecto de país, políticas públicas, la memoria, verdad y justicia… y eso es vivir en un país democrático. No ponerse de acuerdo también es un derecho, como lo es resolver de acuerdo a la voluntad y responsabilidad que el voto popular le ha asignado a cada uno, sin la menor soberbia, simplemente con la responsabilidad que me otorga la Constitución Nacional.

Usted define que el problema de nuestro país es la falta de “tolerancia”. Hubo un tiempo en que yo usaba esa palabra, sin embargo me di cuenta de que la significación de tolerar, era algo así como que te aguanto porque no me queda otro remedio, entonces decidí cambiarla por “aceptación”. Aceptar al otro, al diferente, al que piensa y actúa diferente. Piénselo, es más positivo que tolerar.

¿Recuerda usted algún otro momento del país con tanta libertad, libertad de palabra, de pensamiento y de acción?¿Recuerda usted que se haya tratado a un Presidente de la Nación como se me trata a mi desde medios, dirigencia opositora, etc.? No crea que me molesta, yo he vivido cuando era joven otro país que era el que cantaba Charly cuando decía “Los que están en los diarios pueden desaparecer, los que están en la radio pueden desaparecer, los amigos del barrio pueden desaparecer, pero los dinosaurios van a desaparecer”. Afortunadamente ya no estamos en esa etapa del país, aunque algunos dinosaurios resisten, atacan, impiden y algunas cosas peores. Estoy segura de que a usted los dinosaurios tampoco le gustan.

No lo distraigo más. Usted se preguntará y esta mujer, con todo lo que tiene que hacer, se ocupa de escribirme… Y debo reconocer que soy un poco cholula y usted es uno de mis actores preferidos. Hoy es sábado 5 de enero, víspera de Reyes, estoy en El Calafate, leí los diarios y me pregunté, por qué no explicarle a Ricardo Darín, algo que lo tiene tan preocupado.

Con todo mi respeto y admiración.

Cristina Fernández de Kirchner
Presidenta de la Nación Argentina

P.D.: Podría haberle contado también como se encontraba nuestro país en mayo de 2003 cuando Néstor Kirchner asumió con apenas el 22% de los votos, pero como nunca lo había escuchado hacer declaraciones políticas antes, en su extensa y exitosa trayectoria, supongo que debía estar más de acuerdo con el otro país que con este. No lo tome como reproche, está en todo su derecho. Ah! Me dijeron que su nueva película, un thriller (le aclaro que me encantan), es muy buena y desde ya me atrevo a recomendarla. Atentamente y con la misma consideración de siempre.

Fuente: http://www.facebook.com/notes/cristina-fernandez-de-kirchner/una-respuesta-al-actor-ricardo-dar%C3%ADn-sobre-las-declaraciones-juradas-de-los-kirc/564196930274844

Darin-Brando

Franklin Roosevelt vs. Alfred Landon

Por Adrián Paenza
Adrian Paenza

Las encuestas han invadido nuestras vidas. Como es obviamente imposible plebiscitar a toda la población sobre algún tema candente, la matemática provee una herramienta muy útil, pero también muy peligrosa: hacer preguntas a un grupo esencialmente “pequeño”, pero cuyas respuestas uno pueda extrapolar e imaginar que representan el “sentir” o “pensar” de la sociedad.

Por supuesto, el método dista de ser infalible, pero es muy poderoso si se lo utiliza apropiadamente. Uno puede “encuestar” a un grupo de mil personas e inferir con un margen de error del 3,1 por ciento [1] (por ejemplo) quién va a ser el ganador de una elección (digamos entre dos candidatos).

Pero se presentan dos problemas logísticos importantes: hay un error estadístico que es imposible de evitar, sencillamente porque ni mil ni cien mil ni un millón de personas encuestadas pueden dar el preciso valor que se obtendría si uno encuestara a toda la población. Sin embargo, hay otro error que transforma todo el proceso en algo muy peligroso: elegir mal la muestra. ¿Qué quiere decir mal? La muestra tiene que ser al azar. Es decir, el “campo” sobre el cual uno va a operar y hacer las preguntas tiene que haber sido elegido sin seguir ningún patrón. No hacerlo produce un error sistemático que es virtualmente imposible de salvar.

Acá va un ejemplo muy interesante y con múltiples ramificaciones para la Argentina de hoy.

Situémonos en agosto de 1936. Franklin Roosevelt era el presidente norteamericano y candidato demócrata a renovar el cargo. Por su parte, Alfred Landon era gobernador de Kansas y candidato republicano para disputarle el lugar.

La revista Literary Digest hizo una campaña impresionante para tratar de predecir quién de los dos sería el futuro presidente. Ya lo habían hecho en forma más modesta durante veinte años, anunciando anticipadamente quién sería el ganador. Es decir, durante dos décadas, había conseguido la reputación de ser quienes podrían adelantar el resultado de la elección: habían acertado siempre.

La revista se ufanaba de ese poder de predicción y lo basaban en la muestra “enorme” que tenían para recoger los datos: sus propios suscriptores. Cada año, la base de datos era más grande y, por lo tanto, ellos pensaban que su poder de anticipación sería cada más infalible.

Pero decidieron dar un paso más. O varios pasos más. El padrón electoral del año 1936 era de casi 40 millones de personas. La revista, en un esfuerzo sin precedentes, decidió consultar a ¡diez millones de personas! Es decir, una cuarta parte del electorado. El método elegido fue el que usted imagina y el más sencillo de todos: 10.000.000 de personas recibieron un sobre a través del correo común. Cada persona devolvía (si quería, claro está) el sobre que traía la estampilla “prepaga” con un anticipo de lo que habría de votar el día de la elección.

Por supuesto, el costo de tamaño esfuerzo fue descomunal, pero la revista Digest escribió, a través de un editorial firmado por su director, que ellos creían que se brindaba un gran servicio público al país, y cuando uno tiene en cuenta semejante responsabilidad, ningún precio se puede considerar alto.

Desde el punto de vista de la revista, la muestra tan desmesuradamente grande justificaba el costo. Aun en el caso de que los votantes devolvieran una fracción pequeña de los sobres, igualmente la muestra sería tan enorme que reduciría el margen de error a un número despreciable, menor a una fracción de 1 por ciento.

Las muestras actuales, las modernas, las del siglo XXI, se hacen con alrededor de 1000 (mil) personas y con un margen de error que orilla el 3,1 por ciento. No bien uno incrementa la muestra, el error se reduce. Una encuesta que consulta a 4000 personas tiene un margen de error de 1,6 por ciento, y si uno amplía la muestra hasta 16.000 (dieciséis mil) entonces el error se reduce a 0,78 por ciento.

Los sobres empezaron a llegar. En la primera semana ya se habían recibido 24.000 respuestas, con lo cual el error se estimaba en alrededor de 0,6 por ciento. Pero habría más: la semana de la elección, la muestra había alcanzado un pico increíble: 2.266.566 votantes. ¿El error? Pequeñísimo: 0,06 por ciento.

Los resultados fueron los siguientes: Landon: 1.293.669 – Roosevelt: 972.897. Por lo tanto, Landon estaba predestinado a obtener su triunfo con más del 57 por ciento de los votos y, encima, con un margen de error que rondaba el ¡0,06 por ciento![2]

La diferencia era tan descomunal que la señora de Roosevelt declaró: “La reelección de mi marido está en ‘las manos de los dioses[3]’”.

Sin embargo, como usted ya sabe, Landon nunca fue presidente de Estados Unidos. No solamente eso: Roosevelt ganó la elección con más del 62 por ciento de los votos. Landon pudo ganar solamente dos estados pequeños: Maine y Vermont.

¡Roosevelt ganó los restantes 46!

¡Todo el esfuerzo, todo el dinero, todo el prestigio, derrumbados en un solo día! ¿Qué pasó? ¿Cómo pudo haber salido todo tan mal?

La propia revista daba –ingenuamente– la respuesta a su propia debacle: los datos se extraían de todas las guías de teléfono que había en Estados Unidos en ese momento, de las listas de socios a clubes (como el Rotary) y asociaciones civiles como nuestro Automóvil Club, para poner otro ejemplo, listas de suscriptores a revistas como Time y Newsweek, etc.

El año 1936 se ubica en el medio de la llamada Gran Depresión. Había una gran división entre pobres y ricos. Los ricos tenían (tienen) la tendencia de votar a los candidatos republicanos, que históricamente tienden a defender sus intereses. Los pobres, en cambio, siempre se inclinaron por los demócratas. Tener un teléfono (que fue la fuente más importante de nombres y direcciones para la revista Digest) era un “lujo”. De hecho, se estima que menos del 20 por ciento de la población (una de cada cinco personas) tenía acceso a una línea telefónica en ese momento. Por lo tanto, haber usado la lista de direcciones de personas a quienes les mandarían los sobres usando las guías telefónicas sirvió para producir una distorsión flagrante: fue como haber hecho una gran lista de republicanos dejando a los demócratas afuera. ¿Por qué?

Antes de contestar la pregunta, me detengo un instante: está claro que a medida que uno amplía la lista de personas a encuestar, uno disminuye la posibilidad de error. Sin embargo, para poder sostener esta afirmación, es necesario conservar un dato esencial: la muestra tiene que ser elegida al azar. No importa si uno encuesta cien, mil, un millón o diez millones de personas: el error ocasionado por una mala elección de la muestra produce una herida mortal a la propia encuesta.

Por otro lado, el hecho de buscar datos entre las personas que tenían un empleo fijo dejó afuera a muchísima gente desocupada, que eran muchísimos teniendo en cuenta la época: más de 9 millones sobre un total de 40 millones que integraban el padrón electoral.

Lo interesante es que en julio de 1936, algunas semanas antes de que la revista Literary Digest empezara con su encuesta, George Gallup (el virtual “inventor” de las encuestas modernas) predijo el error que se produciría en la revista, lo que generó una fuerte reacción de los editores. Sin embargo… Gallup tuvo razón.

Si bien la gente de Digest tenía motivos suficientes para ufanarse de lo que estaban haciendo, omitieron algunos datos esenciales: de los diez millones de sobres que enviaron, solo contestaron 2.300.000. Es decir, más de las tres cuartas partes de los potenciales votantes… no respondieron. Esos 7.700.000 “votos” que no llegaron, incluían un gran número de personas que –quizás– estaban satisfechas con la presidencia de Roosevelt y no tenía muchas ganas de participar en una encuesta de ese tipo. Como usted bien sabe, a los humanos nos interesa mucho más “manifestar nuestro enojo” de cualquier manera que enfatizar nuestra aprobación.

No bien llegaban los sobres, la gente que pertenecía a las clases alta y media-alta, poseedora de autos y líneas telefónicas, quizá disconforme con lo que era la administración del momento, fue mucho más proclive a protestar y utilizar cualquier medio para hacerlo, aun el de contestar una encuesta. De esa forma, quienes respondieron al pedido de la revista fueron desproporcionadamente republicanos.

Estos errores son los que se llaman errores sistemáticos, que son mucho más graves y/o serios que los errores estadísticos.

Gallup sí que usaba los métodos científicos de la época, y si bien sus muestras eran decididamente más pequeñas (para el caso Landon vs. Roosevelt utilizó alrededor de 50.000 encuestados), sus resultados fueron siempre mucho más precisos y certeros.[4]

Final: ¿por qué la historia de Roosevelt y Landon?

La Argentina actual vive momentos muy particulares. En realidad, ¿cuándo no? Pero como hubo algunos acontecimientos puntuales, en particular en el último noviembre (“cacerolazo” y “huelga”) que podrían invitar a extraer conclusiones sobre cuál podría ser el resultado de las próximas elecciones presidenciales, sugeriría que relean lo que pasó en Estados Unidos en 1936 y las predicciones de la revista Digest.

Obviamente, no puedo afirmar nada porque ni tengo autoridad ni conocimientos para hacerlo, pero en función de lo que se pudo leer en algunos diarios y ver en la tele (en algunos canales también), todo parece apuntar a un triunfo del equivalente de Alfred Landon. Les recuerdo que Roosevelt obtuvo más del 62 por ciento de los votos. No sé quién será el equivalente de él en el 2015, pero si uno va a utilizar un método que pretende ser científico, conviene no equivocarse con la muestra.

[1] En realidad, el error de una muestra de n personas se estima calculando error ~– (0,98)/V–n . Es decir, el error estadístico es inversamente proporcional a la raíz cuadrada del tamaño de la muestra: cuanto mayor es el número de gente encuestada, menor es el error.

[2] Fuente: Revista Literary Digest, 31 de octubre de 1936.

[3] Es una traducción libre mía. La frase de la señora Roosevelt fue: “Lap of the gods”, que se traduciría como “en la falda de los dioses”.

[4] Con todo, hay un error histórico que cometió Gallup en la elección del año 1948, dando por ganador al candidato que enfrentaba a Harry Truman (me refiero a Thomas Dewey), pero eso dará lugar a otra nota.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-211281-2013-01-06.html