Que vivan los estudiantes!!

Para todos los estudiantes comprometidos con el cambio social, aquellos que comprenden la perversidad de capitalismo y que padecen la salvaje voracidad de esta “última gran oleada”, -etapa final- que pretende dejarlos sin presente, sin futuro.

Comparto la presentacion inicial del programa Bajada de Linea de Victor Hugo Morales del 01-Abr-2012, con un hermoso tema de Violeta Parra, interpretado por Mercedes Sosa.

Que vivan los estudiantes (Violeta Parra)

Violeta Parra, Chile, 1917 - 1967

Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías.
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
que viva la astronomía.

Que vivan los estudiantes
que rugen como los vientos
cuando les meten al oído
sotanas o regimientos,
pajarillos libertarios
igual que los elementos.
Caramba y zamba la cosa,
que vivan los experimentos.

Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa,
viva la literatura.

Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando les dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho.
Caramba y zamba la cosa,
el Código del Derecho.

Me gustan los estudiantes
que marchan sobre las ruinas;
con las banderas en alto
va toda la estudiantina.
Son químicos y doctores,
cirujanos y dentistas.
Caramba y zamba la cosa,
vivan los especialistas.

Me gustan los estudiantes
que van al laboratorio.
Descubren lo que se esconde
adentro del confesorio.
Ya tiene el hombre un carrito
que llegó hasta el purgatorio.
Caramba y zamba la cosa,
los libros explicatorios.

Me gustan los estudiantes
que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura,
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa,
que viva toda la ciencia.

Letra de la primera versión, de Ángel Parra y su guitarra.
 
En Ángel Parra en Los Parra de Chile canta las estrofas 1-4-3-5-7, y se salta la segunda y la sexta.
En Ángel Parra en el Auditorio Nacional de México también omite la segunda estrofa.
En Ángel Parra à Paris y Antología de la canción revolucionaria, vol. 1/Canto a mi América empieza la segunda estrofa: «Me gustan los estudiantes» y se salta la estrofa quinta.
Daniel Viglietti empieza la segunda estrofa: «Me gustan los estudiantes» y cambia de lugar las estrofas 3 y 4
Mercedes Sosa sigue la versión de Viglietti, pero se salta la sexta estrofa y canta: «jardín de nuestra alegría» y «sotanas y regimientos».
(1963-1964)

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Con el nuevo ABL, va a estar caro Buenos Aires

ESTUPOR Y CRITICAS POR EL AJUSTE DE MACRI EN EL IMPUESTO PORTEÑO, QUE SUPERA EN ALGUNOS CASOS EL 500 POR CIENTO

Lejos del prometido 66 por ciento de aumento promedio, las boletas contemplan incrementos superiores al 300 por ciento.

Por Eduardo Videla

Aunque fue anunciado una y otra vez, el aumento del ABL porteño no resultó menos doloroso al momento de llegar las boletas a los usuarios. Se había dicho que los incrementos alcanzarían el trescientos por ciento, con un promedio de 66 por ciento. Pero los números indican otra cosa. Las boletas que comenzaron a llegar la semana pasada a los hogares porteños dan cuenta de un piso del ciento por ciento de aumento y hasta un quinientos por ciento o más en los que tenían valores más bajos.

Esto surge porque se estableció un piso anual de 600 pesos para la contribución, por lo que los más afectados por el incremento son aquellos que pagaban valores más bajos.

El aumento es abusivo, pero no es ilegal, porque lo votó la Legislatura. Estamos estudiando qué podemos hacer para defender a los usuarios”, dijo a Página/12 la titular de la Asociación de Defensa de Consumidores (Adecua).

Si bien el ajuste impositivo fue rechazado por casi toda la oposición en la votación del 25 de noviembre, sólo seis legisladores votaron contra el proyecto de Presupuesto que incubaba el anunciado aumento.

Voceros de la Agencia Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) defienden el incremento, al que califican de “equitativo” y “progresivo”, ya que ajusta la tasa a la cotización de las propiedades. Y aseguran que para establecer los valores se hizo un “estudio técnico a partir de un relevamiento casa por casa”. Para ese estudio, admiten, no se hicieron visitas domiciliarias, sino que se realizaron “cálculos a partir de datos de catastro, de fotografías aéreas y de información del mercado inmobiliario”.

El senador Daniel Filmus (Frente para la Victoria) cuestionó el aumento al expresar que al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, “sólo le interesa aumentar las tarifas, no hacerse cargo de los servicios públicos”. El legislador cuestionó que “en todos estos años de gobierno de Macri se vienen sufriendo aumentos indiscriminados e ine-quitativos, que no se reflejan en mejoras de los servicios públicos, ni en salud, ni en vivienda, ni en educación, ni en transporte”. “La ineficiencia del Gobierno de la Ciudad, que al mismo tiempo que aplica tarifazos subejecuta el Presupuesto, impide que los mayores recursos se transformen en mejoras de la calidad de vida”, evaluó.

El titular del bloque Buenos Aires para Todos y miembro de la Comisión de Presupuesto en la Legislatura porteña, Fabio Basteiro, manifestó su preocupación por “la arbitrariedad y la falta de criterio con que el macrismo está efectuando este aumento”. “El año pasado hemos votado en contra del aumento de ABL, porque advertíamos una escalada impositiva por parte del gobierno de Macri, que busca subir la recaudación a cualquier costo, sin discutir criterios, como los diferentes valores de las propiedades”, afirmó Basteiro. El legislador advirtió que las boletas “ocultan la verdadera intención, que es seguir aumentando la recaudación para destinar al pago de contratistas y no a la inversión en promoción social, vivienda e infraestructura educativa y sanitaria”.

En los cálculos del Ministerio de Hacienda, el aumento de ABL incrementaría la recaudación en 924 millones de pesos para todo el año, lo que representaría un 66 por ciento más que lo recaudado en 2011: alrededor de 1300 millones de pesos. Por eso se tomó esa cifra del 66 por ciento como un promedio de los aumentos. Lo cual no resultó más que una estimación: si hay aumentos del trescientos por ciento o más, para llegar a ese promedio debería haber una importante masa de contribuyentes con aumento cero o de muy bajos porcentajes, cosa que hasta ayer no se había detectado.

Para colmo, la nueva facturación que recibirán todos los contribuyentes es retroactiva, es decir que se aplica a partir del 1º de enero. Por lo tanto, quien creyó haber pagado el año adelantado ahora deberá afrontar el ajuste, con el correspondiente descuento de lo ya pagado. Las cuotas ya pagadas también serán ajustadas.

Uno de los casos tipo de los aumentos recibidos es el de un PH del barrio de Caballito: el propietario de un departamento de tres ambientes que pagaba 99,70 pesos anuales deberá abonar este año 600 pesos. La tasa se multiplicó por seis, es decir, sufrió un quinientos por ciento de aumento. En una situación similar –con mayor o menor porcentaje de aumento– se encuentra la mitad de los 1.770.000 contribuyentes, que pagaban por debajo del piso de 600 pesos anuales.

Eso sí: quien opte por abonar en forma adelantada todo el impuesto anual, tendrá un descuento del 20 por ciento. El resto, ya no pagará en cuotas bimestrales, como hasta ahora, sino todos los meses y sin descuento.

¿Cómo se calcula el nuevo ABL?

Desde la AGIP aseguran que se trata de una fórmula “transparente y objetiva” que, en realidad, resulta bastante compleja y difícil de entender. El cálculo se realiza a partir de la Valuación Fiscal Homogénea, un valor que se obtiene en base a información del barrio y la calle donde está ubicada la vivienda, así como de algunas características de la construcción y que en cualquier caso no debe superar el 20 por ciento del valor de mercado de la vivienda. Esa cifra se multiplica por la denominada Unidad de Sustentabilidad Contributiva, fijada en 4. Y sobre este resultado se aplican las alícuotas: una del 0,5 por ciento por la tasa de servicios, y otra de entre el 0,4 y el 0,7 por ciento por el impuesto inmobiliario, que varía de acuerdo con las zonas de la ciudad.

Desde la AGIP aseguran que el monto total a pagar nunca podrá superar el uno por ciento del valor real de mercado del inmueble y el VFH tampoco puede ser mayor al 20 por ciento del valor de mercado. Si se dan algunas de estas dos situaciones, el usuario puede iniciar un reclamo en la Dirección de Rentas o en el sitio web de la AGIP.

La ley votada por la Legislatura no contempla otras excepciones que la de los jubilados con haber mínimo. En total, suman 115.000 partidas. No toma en cuenta los casos de personas desocupadas, madres solteras a cargo de familias numerosas o jubilados y trabajadores con ingresos bajos que pueden tener dificultades para afrontar los aumentos. “Esto podría hacer que –según estimó Sandra González, de Adecua– muchas personas no puedan hacer frente a los aumentos.”

El presupuesto 2012 fue aprobado con 50 votos positivos en general y sólo fue rechazada por el bloque Proyecto Sur y BA para Todos, el 25 de noviembre último. En la votación en particular del aumento del ABL, se sumaron al rechazo kirchneristas, ibarristas y Nuevo Encuentro.

Ayer, la diputada María José Lubertino (Frente para la Victoria) cuestionó el ajuste: “La ciudad necesita de la construcción de un sistema impositivo progresivo en el que paguen más los que más tienen y en el que los sectores más postergados paguen menos”. “Los últimos años han sido testigos solamente de erráticas y aisladas modificaciones impositivas, con el único objetivo de incrementar la masa de recaudación”, agregó.

Por su parte, Francisco Nenna, del mismo bloque, sostuvo que Macri, que “está al frente de la ciudad con el PBI más alto, aumenta impuestos, pero elude toda responsabilidad política” en el manejo del transporte.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-191210-2012-04-05.html

Ante la situación en la escuela pública porteña

Por Susana Rinaldi *

Quiero compartir con mis conciudadanos una profunda preocupación, que me afecta en lo personal pero, sobre todo, que me atañe por la responsabilidad que implica mi nuevo rol de legisladora.

En estos días, tiemblo al abrir cualquier comunicación, venga del medio que venga, cuando se hace referencia a la educación pública en nuestra benemérita ciudad de Buenos Aires.

Pareciera ser que la decisión del gobierno porteño es terminar con la calidad educativa en las escuelas del Estado, mediante una estrategia de largo plazo, que en el presente incluye el cierre de cursos, la ubicación en puestos clave de funcionarios con intereses en la gestión privada y una política de confrontación permanente y desgaste del vínculo con el sector docente.

Pareciera también ser que el objetivo final de esta estrategia es lograr que lo único que tenga para ofrecer la escuela pública sea la gratuidad. Es decir, que sea una “escuela para pobres”.

Históricamente, las políticas educativas en nuestro país han sido orientadas de acuerdo con procesos de reconstrucción, pero también de devastación. Así como el proyecto de la generación del ochenta educó para la política, para la ciudadanía y la integración social; y partir de la década del ’30 se vinculó al sistema educativo con el mundo del trabajo; digamos que el avasallamiento neoliberal que impuso la dictadura y se consumó en los ’90 logró que la educación pasara de constituir una categoría de inversión para ser considerada un gasto. Las consecuencias de aquel modelo son a esta altura conocidas.

Desde 2003 cambió el modelo de país y la educación volvió a ser prioridad nacional.

Sin embargo, en mi Buenos Aires querido la condición educativa es blanco de una destrucción constante. Este mecanismo de devastación ha dado frutos: según datos publicados por el mismo Gobierno de la Ciudad –en su página web–, desde el inicio de la administración macrista la matrícula de la escuela pública ha descendido de manera sostenida, mientras que la de la educación privada y paga, por el contrario, asciende de manera constante. Este sí que podría decirse que es un triunfo de la dictadura militar.

Yo me pregunto: si eso no es ideología, la ideología qué es.

Solamente haciendo propios los problemas educativos, cosa que no hace ninguno de los funcionarios que están a cargo de resolverlos, podríamos llegar a encontrar la solución que no “castigue” por querer estudiar, por querer aprender, por querer ser mejores. Por el contrario, creo cada vez con más fuerza que a estos personajes lo único que les interesa es erradicar del diccionario la palabra inclusión.

Mi preocupación me lleva a convocar al ciudadano porteño a estar alerta ante esta manera de mancillar un bien común como es la escuela pública y a ponernos de pie para defenderla.

* Legisladora porteña por el Frente Progresista Popular.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-191195-2012-04-05.html
 

Ajuste para el ajuste

AL FINAL, BULLRICH CIERRA 96 CURSOS EN ESCUELAS PORTEÑAS

El ministro ratificó el cierre de cursos, resistido por la comunidad educativa, pero redujo la cantidad de 221 a 96. Advierten que los cierres continuarán en 2013.

Por Eduardo Videla

La comunidad educativa organizó abrazos a las escuelas afectadas, en rechazo a la medida.

Después de un mes de conflicto, con petitorios y movilizaciones de la comunidad educativa, el ministro de Educación, Esteban Bullrich, ratificó el cierre de cursos en escuelas porteñas, pero redujo la cantidad a cerrar a menos de la mitad: de los 221 anunciados en un principio, se “fusionarán” 96 cursos de escuelas de gestión estatal, informaron anoche fuentes del ministerio.

La información no da detalle de cuántos cursos de cada nivel se verán afectados: “Recién se conocerá el lunes 9, cuando se hagan efectivas las integraciones”, informó un vocero. La misma fuente adelantó que los cierres continuarán en 2013. Para el martes está prevista la presencia de Bullrich en la Legislatura, para dar explicaciones sobre la medida.

El ministro se había comprometido con los gremios a reconsiderar los cierres o “fusiones”, como las denominan en esa cartera, después de analizar la matrícula de inscriptos y de alumnos que efectivamente cursan, y a dar a conocer la cifra final el martes 3 del corriente. Pero la información recién se hizo pública ayer a última hora y en forma incompleta.

En efecto, cuando el 29 de febrero el Ministerio de Educación dio a conocer la Resolución 15, firmada por el director de Educación de Gestión Pública, Maximiliano Gulmanelli, detallaba uno por uno cuáles eran los cursos a cerrar: 144 en escuelas primarias, 52 en media y 25 en la educación técnica. Pero ahora no se informó a qué niveles pertenecen los 96 cursos “integrados”. Sí se explicó que la medida contempla la fusión de cursos de menos de 15 alumnos, integrándose en las aulas un máximo de 27 en lugar de 30 que inicialmente preveía la medida.

El ministerio informó, además, que se abrirán 228 secciones (salas, grados y cursos): 134 en el nivel inicial, 13 en el nivel medio, cinco en el nivel técnico, 69 en educación especial y siete en adultos y adolescentes. Es decir, ninguno en el nivel primario.

Bullrich manifestó que “la medida responde a un fin netamente pedagógico” y aseguró que “ningún docente se va a quedar sin su fuente de trabajo”. Admitió que en el sur de la ciudad, “es necesario contar con más docentes” y en función de ese dato anunció que a partir del lunes deberán crearse “nuevas secciones y cursos por desdoblamiento: seis en nivel primario, seis en media y 12 en técnica”.

También dijo que se incorporará “un segundo maestro en siete secciones de primaria por tener más de 35 alumnos”. Y que “se están construyendo 16 edificios escolares, de los cuales tres ya se han inaugurado y el resto lo será durante este año”.

La resolución firmada por Gulmanelli el 29 de febrero, el mismo día en que se iniciaron las clases en el nivel primario y una semana antes del comienzo en educación media, resultó una suerte de globo de ensayo: se adoptó una medida conflictiva sobre la base de datos de 2011, cuando aún no estaba completa la inscripción para el actual ciclo lectivo.

La medida estaba basada en el decreto 1990, firmado durante la gestión de Fernando de la Rúa, pero nunca aplicado por la resistencia que generaba en la comunidad educativa: no se basaba en criterios pedagógicos sino meramente numéricos, aseguraron los gremios.

La reacción de la comunidad educativa fue inmediata: se organizaron abrazos a las escuelas afectadas y clases públicas. UTE-Ctera montó una carpa durante veinte días frente a la Jefatura de Gobierno y Ademys acompañó con una movilización que terminó con la toma del ministerio.

A las protestas se sumaron padres a través de las asociaciones cooperadoras y del colectivo Familias x la Escuela Pública. Y el inédito pronunciamiento de 44 supervisores –justamente los encargados de aplicar el ajuste–, que cuestionaron en duros términos la medida y reclamaron su anulación.

El juez Hugo Zuleta respondió a un recurso de amparo convocando a una audiencia entre el ministerio y los gremios para el 12 del corriente, pero avaló los cierres de cursos siempre que no tengan más de 15 alumnos.

Los cierres de cursos se dieron principalmente en distritos escolares de la zona norte y centro, especialmente en escuelas que están rodeadas por establecimientos privados subsidiados por el Estado. Desde la oposición se hizo notar justamente que el aumento de los subsidios a la educación privada, que viene in crescendo durante la gestión macrista y que este año es de un 32 por ciento, influye en la pérdida de matrícula de las escuelas de gestión pública.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-191212-2012-04-05.html

El Rey de los Aumentos

Macri fijó subas en TODOS los tributos

Por Sebastián Premici

Desde que se hizo cargo del Ejecutivo porteño, Mauricio Macri aumentó todos los tributos que recauda su jurisdicción: ABL, Patentes, Sellos e Ingresos Brutos (asociado directamente a la actividad económica, como el IVA).

Esa política le valió un incremento en la recaudación de 178 por ciento entre 2007 y 2011.

En el caso puntual del ABL, aplicó una primera revaluación no bien asumió, que implicó un salto anual de ingresos de 656 millones de pesos a 1286 millones. El nuevo ajuste en este tributo, que fue votado el año pasado por la Legislatura, podrá alcanzar en casos puntuales hasta un quinientos por ciento de incremento. El impuesto que más creció durante su primer mandato fue el de Sellos, un 504 por ciento.

Según el Presupuesto porteño, Macri estipula para este año un gasto de 32.905,4 millones de pesos, con ingresos por 31.635,8 millones. Es decir que tendría un déficit de 1269,6 millones de pesos.

“El esquema de Macri es el siguiente: presenta presupuestos deficitarios y en base a eso luego justifica los incrementos en los impuestos o el endeudamiento. Aunque los presupuestos nunca dan pérdidas sino que son subejecutados. Esta política de incrementos de impuestos fue sistemática”, afirmó a Página/12 Alejandro Otero, jefe de Rentas durante la gestión de Aníbal Ibarra.

En el caso del ABL, la ley de leyes porteña estimó una recaudación de 1092,1 millones de pesos. Sin embargo, la gestión Macri pretende recaudar algo más por este tributo. En 2011, el ABL representó 1465,4 millones de pesos, mientras que con los aumentos que comenzó a aplicar este mes, podrá recaudar aproximadamente 2300 millones de pesos, es decir un 60 por ciento más que el año pasado.

El tributo que más aumentó en recaudación fue Sellos. En 2007 representó ingresos por 281,2 millones de pesos. El primer salto fuerte se produjo en 2009, cuando pasó a representar 785,5 millones de pesos y en 2011 fueron 1699,6 millones. Un acumulado de 504 por ciento. Para 2012, la proyección es de 1910 millones de pesos.

La base imponible se fue ampliando todos los años. Cada vez son más los contribuyentes que quedan comprendidos dentro de este gravamen. La última incorporación fueron los contratos de alquiler de locales comerciales”, explicó Otero.

El impuesto más representativo para la Ciudad de Buenos Aires es Ingresos Brutos, que está directamente ligado con la actividad económica de todo el país. Este es un tributo que funciona por convenios multilaterales con las provincias. Por ejemplo, una empresa que produce peras en el Alto Valle, pero tiene su asiento legal en Capital, tributa en esta jurisdicción. “Muchas veces el gobierno porteño se queja de que tiene que financiar a los que vienen de la provincia de Buenos Aires, pero muchas empresas del país dejan sus impuestos acá”, sostuvo un economista integrante de la Gran Makro.

Entre 2007 y 2011, la recaudación por Ingresos Brutos aumentó un 182 por ciento. El año pasado fue de 16.227,4 millones de pesos.

Macri aplicó una variación de la alícuota para determinadas empresas que pasó del 3 al 4,5 por ciento. “Iba a ser transitorio, pero luego fue prorrogándose en el tiempo”, agregó el ex jefe de Rentas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-191211-2012-04-05.html