inSeguridad: Linchamientos – La respuesta del estado

Reproduzco la nota de Horacio Verbitsky en Pagina 12, la cual comparto casi completamente. Sin embargo, hay una trasfondo politico que no se menciona ni se suele tratar en los debates sobre este tema, que es la LIBERACiÓN de ZONAS, el cómo, por qué, para qué, y quienes tienen la responsabilidad de ello.

Señalo la responsabilidad de los actores que intervienen. El orden en que se mencionan no implica un orden de prelación.

En primer lugar, puedo ubicar a los responsables  de garantizar la seguridad ciudadana que es la POLICIA, desde sus cuadros operativos hasta los jefes comprometidos con la Clase del Poder (politica y económica -leáse MAFIA-) que resulta ser el brazo ejecutivo de la liberación territorial.

En segundo lugar, puedo ubicar a esa CLASE del PODER, que en resguardo de sus propios intereses no tienen ningún reparo en INCENDIAR EL PAIS con tal de mantener sus privilegios de clase. Para éstos sujetos la vida de la población no tiene valor alguno y ese es el lugar común que tienen con la delincuencia. A ellos la INSEGURIDAD NO LES AFECTA, pues no sólo están permanentemente resguardados y se mueven con efectivos que los cuidan, lo cual los pone a salvo de cualquier hecho de inseguridad, por lo que implementar una ESTRATEGIA de LIBERACION DE TERRITORIO es solamente eso, una estrategia de desestabilización que genera zozobra y disconformidad en la población, al mismo tiempo que focaliza la responsabilidad en el Poder Ejecutivo en general y en el gobierno de turno principalmente.

En tercer lugar, los poderes del estado (Ejecutivo – Legislativo – Judicial) que por comisión o por omisión, permiten que dicha estrategia sea exitosa y que muchas veces por el enfrentamiento entre las diversas faccciones dentro de cada uno de éstos poderes, devienen en espectadores del padecimiento de la población y la reacción que pueden lograr siempre es tardía. Debemos considerar que dentro de estas facciones que existen en los poderes estatales, se encuentran los asalariados de la Clase Poderosa, que empantanan cualquier iniciativa que se pueda lanzar desde el gobierno de turno. Tambien se debe considerar que esta estrategia es parte de una mayor que abre varios flancos y que persiguen un mismo objetivo: LA DESESTABILIZACION que provoque la CAIDA del Gobierno de turno.

En ultimo lugar, se ubican los «aparatos». El aparato mediatico, el aparato barras bravas y el aparato sindical, que son finalmente quienes ejecutan la estrategia.

FR.

Atentos y vigilantes

La discusión sobre la legitimidad de los asesinatos tribales de personas indefensas y la atribución de responsabilidades al gobierno o a la Justicia revelan una extendida degradación social e institucional. Los medios funden múltiples pequeños delitos urbanos con algunos homicidios escalofriantes y generalizan una sensación de pánico. La participación política, policial y judicial en redes de ilegalidad genera inseguridad: el caso de Santa Fe y los anuncios de Scioli en Buenos Aires.

Por Horacio Verbitsky

InseguridadDesde que se anunció una reforma al Código Penal, es tan atronadora la gritería que hasta cuesta entender qué se discute. El paroxismo se alcanzó con una sucesión de intentos de homicidio en distintos lugares del país por parte de turbas descontroladas contra personas indefensas, a las que se imputaba la comisión de delitos menores contra la propiedad. En el empobrecido Barrio Azcuénaga, de Rosario, la tentativa fue exitosa y acabó a golpes con la vida del albañil David Moreira, de 18 años.

En dos sectores del floreciente barrio porteño de Palermo, la intromisión de terceros ajenos a la psicosis desatada impidió que los asesinatos se consumaran. El corpulento portero Alfredo, que cubrió con su cuerpo a la víctima, y el actor Gerardo Romano, quien utilizó su popularidad como escudo, no eran indiferentes a la situación creada. Por el contrario, ellos persiguieron y atraparon a los arrebatadores, pero una vez reducidos defendieron el derecho a la vida de ambos. Ni el acusado de hurtar una cartera ajena ni quien le robó en forma violenta el reloj a una turista en Palermo ni el albañil rosarino estaban armados, lo cual de paso cuestiona uno de los mitos más difundidos acerca de la peligrosidad de todos los infractores de la ley penal.

La vocinglería indignada ascendió un escalón cuando se supo que ambos sobrevivientes habían sido puestos en libertad por sendos jueces, que no encontraron ni el riesgo de fuga ni el del entorpecimiento de la investigación que hubieran justificado ordenar su prisión preventiva antes del juicio, no con las reformas propuestas por la comisión multipartidaria que elaboró el denostado anteproyecto de consenso, sino por el artículo 319 del Código Procesal Penal de la Nación.

Universos incompatibles

El diputado Sergio Massa prosiguió la recolección de firmas para una iniciativa popular, alegando que el anteproyecto crearía un código a favor de los delincuentes. Esta semana, la Obra Social de Gastronómicos fue adornada con la cartelería del Frente Renovador y los transeúntes por la Avenida de Mayo eran invitados a firmar. Preside el bloque de diputados renovadores la ministra de Trabajo durante la administración interina del ex senador Eduardo Duhalde, Graciela Camaño de Barrionuevo, flamante abogada igual que Massa. A ninguno de ellos le importa que la consulta sea inconstitucional, ya que trata de la materia penal, excluida por el artículo 39 promulgado en la reforma de 1994, porque sólo buscan el golpe de efecto político, en sintonía con el alboroto mediático y un estado de ánimo difuso en ciertos sectores de la sociedad. Ni siquiera saben cómo podría votarse por sí o por no un código de casi 300 artículos.

Massa se adelantó una vez más al resto del sistema político al justificar el homicidio del albañil rosarino por una supuesta ausencia del Estado y proponer la sofisticada consigna “El que las hace las paga”. Ante la reacción adversa que registró su equipo de asesores, añadió que condenaba lo sucedido. Con una secuencia similar de avance y retroceso, el líder socialista Hermes Binner dijo que no era extraño que sucedieran esas cosas en un país “donde el gobierno protege a un vicepresidente sospechado de corrupción”.

Un oportuno llamado al diario La Capital consiguió poco más tarde que esa frase vergonzosa fuera podada de su página web. Las palabras empleadas hasta ahora en esta descripción (personas indefensas, homicidio, turbas, albañil, delitos menores contra la propiedad) no fueron las prevalecientes en el debate público, que prefirió referirse al linchamiento de delincuentes por parte de vecinos hartos de impunidad que decidieron hacer justicia por mano propia y sacudir con palizas a los ladrones.

Un escritor porteño, que vive en el corazón de la zona núcleo sojera, explica así la incompatibilidad entre estos dos universos semánticos: “Días antes de los linchamientos, acá ya se venía escuchando hablar en contra de ‘la negrada’, con una intensidad llamativa; todo el mundo, desde la nena adolescente, la señora del heladero, la maestra, los chicos, el basurero, el comerciante. El odio va dirigido contra toda una cultura: la música, la ropa, el corte de pelo, el lenguaje. Escucha cumbia, se viste de jogging con gorrito, vive en la villa, es un negrito y cualquiera de esos rasgos ya configura a cualquiera como enemigo”.

Transversalidad

La transversalidad cavernaria de estos días es similar a la de 2004, cuando legisladores del Frente para la Victoria y la UCR votaron las leyes redactadas para el ex ingeniero Juan Carlos Blumberg por su abogado, el ex subsecretario de Justicia de la dictadura Roberto Durrieu. Ese fue el punto estelar de una escalada de incremento de penas y ablandamiento de garantías procesales cuya ineficiencia queda demostrada por el propio clima de estos días. De haber servido para el fin que se proponían, aquellas leyes hubieran disuelto el problema. Si todos los delitos fueran penados con prisión perpetua, acaso disminuirían los más leves, pero sin duda se incrementarían en forma simétrica los más graves, que afectan el derecho a la vida. Esta semana, el precandidato a gobernador bonaerense del Frente para la Victoria, Mario Ishii, dijo que “la última carta que le queda a la gente es defenderse”.

Para el diputado macrista porteño Cristian Ritondo, “lo que deberíamos tratar no es la reacción de la gente, ya que el problema de fondo, lo que falla, son las fuerzas de seguridad”. El columnista y ex funcionario de gobiernos de facto Mariano Grondona, que justificó la tortura durante el gobierno militar con el falaz teorema de la bomba a punto de explotar, sostiene ahora que al no saber si el atacante está armado, el ciudadano bajo amenaza debe actuar de inmediato, con riesgo de error. Son dos sofismas: así como en los campos de concentración de la dictadura no se interrogó a nadie sobre atentados inminentes, los homicidios intentados o consumados en estos días fueron contra personas desarmadas y ya reducidas. Grondona confiesa que “en circunstancias similares habríamos procedido como estos vecinos”, por lo que “sería hipócrita no comprenderlos y excusarlos”.

El secretario de Seguridad Sergio Berni niega que el Estado esté ausente, pero acusa a los jueces por dejar en libertad a los detenidos por la policía, como ya hizo CFK. El diputado peornista Francisco De Narváez postuló la intervención de las Fuerzas Armadas para combatir el narcotráfico, en lo que coincidieron dos asesores muy próximos al gobernador Daniel Scioli, su hermano José y el vicepresidente del Banco Provincia, José Pampuro. En enero, el propio Scioli y el jefe de Gobierno de la Capital, Maurizio Macrì, habían reclamado esa intervención. Desde el Poder Ejecutivo nacional, el ministro de Defensa Agustín Rossi se opuso. Sin embargo, cuando asumió el cargo, a fines del año pasado, personal del Ejército y de la Fuerza Aérea ya llevaba un año y medio de participación en el programa Escudo Norte que, sin modificar las leyes de Defensa Nacional y de Seguridad Interior, fuerza sus límites.

El artículo 27 de la de Seguridad dice que las Fuerzas Armadas podrían apoyar las operaciones de seguridad interior a pedido de un Comité de Crisis. Pero ese Comité de Crisis, que según el artículo 13 de la ley debe “ejercer la conducción política y supervisión operacional” de todas las fuerzas empeñadas “en el restablecimiento de la seguridad interior”, nunca se constituyó. El artículo 27 prevé que el apoyo militar podría prestarse con sus servicios de arsenales, intendencia, sanidad, veterinaria, construcciones, transporte, ingenieros y comunicaciones, pero no Inteligencia, como ocurre en el Escudo Norte. En tal contexto de degradación institucional y social, la expresión más digna originada en la dirigencia política fue la del diputado radical Ricardo Alfonsín, para quien ese “horror no es justicia, ni por mano propia, ni de naturaleza alguna. Es barbarie, es la jungla. Nada puede justificarlo. Hay que ser muy categórico en la condena”.

La racionalización

Quien defendió sin reparos los asesinatos tribales fue Carlos Maslatón, un dirigente sin prejuicios ideológicos que transitó de Alsogaray a Rodríguez Saá y ahora comparte escudería con la polícroma Patricia Bullrich. Para Maslatón, lo ocurrido es el ejercicio del derecho de rebelión y de la legítima defensa (de los pies de todos contra la cabeza de uno yacente). También dijo que el garantismo que desde hace treinta años se enseña en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Buenos Aires considera que los delincuentes son víctimas de las injusticias sociales, por lo que no deben ser castigados. Este disparate no tiene el menor asidero en la realidad, pero forma parte de la munición gruesa con que se intenta conducir por el miedo a la población.

Hace dos meses, Maslatón recomendó a la oposición venezolana que fuera más violenta, con sabotajes y atentados personales. También se declaró consternado por el avance del “garanto-abolicionismo” (sic) del Fiscal General Ricardo Sáenz, quien hace dos décadas fue apartado del fuero federal a pedido de su superior, Luis Moreno Ocampo, por dejar en libertad al narcotraficante Fernando Pruna Bertot, cuya extradición pedía Estados Unidos.

En 2013 fue sometido a un sumario administrativo y a una causa judicial, cuando fue grabado en diálogos con el comisario de judiciales de la Policía Federal Marcelo Emilio Pecorelli, a quien se investigaba por exacciones ilegales, tráfico de influencias, negociaciones incompatibles con la función pública, enriquecimiento ilícito y violación de sus deberes. En uno de esos diálogos, ambos coordinan una estrategia para que la causa saliera del juzgado de Juan Ramos Padilla y pasara a manos del juez federal Luis Osvaldo Rodríguez, un coleccionista de parafernalia nazi, a quien Pecorelli menciona como amigo. Ni siquiera Rodríguez pudo ignorar la gravedad de los hechos y rechazó la nulidad de las escuchas pedida por Sáenz, quien apeló ante la Sala I de la Cámara Federal, donde hay más amigos. Este fiscal tan preocupado por los delincuentes que entran por una puerta y salen por otra faltó a una audiencia de la causa Cedrón, gracias a lo cual fue sobreseído un acusado por violencia de género.

Por si hiciera falta aclararlo: ni Pruna Bertot ni el comisario-abogado Pecorelli escuchan cumbia villera. La misma operación que Maslatón o Sáenz realiza Diana Cohen Agrest. Esta doctora en filosofía es la madre de un adolescente asesinado en 2011 en un intento de robo. El tribunal de juicio condenó al autor a prisión perpetua, pero la Cámara de Casación ordenó un nuevo proceso, en el que la condena fue reducida a 18 años y unificada en 23 con otra anterior. Cohen Agrest entiende que esto es parte de un itinerario de impunidad que siempre favorece al delincuente y denuncia a los jueces con “prodigalidad asesina” que dejan libres a convictos de altísimo riesgo, y la exageración de un “garantismo penal que está destruyendo el entramado social”.

Confusiones

Esta confusión es comprensible en la madre de una víctima, pero no en quienes tienen otras responsabilidades: 23 años de prisión, en un juicio concluido en solo dos años después del crimen, son cualquier cosa menos impunidad. Tampoco pueden equipararse delitos gravísimos como el homicidio con otros poco relevantes. Son los medios de comunicación, con su tratamiento frívolo y sensacionalista, los que borran los límites entre situaciones tan distintas. Con el aumento del consumo aumentan las oportunidades de delito, hay más robos pero menos homicidios, constata el sociólogo Gabriel Kessler.

Pero los medios acoplan en la sensibilidad social las muy elevadas tasas de pequeños delitos en los medios urbanos con las de homicidios dolosos, que son de las más bajas de América, y así extienden en forma irracional el temor social a padecer los delitos más violentos. Otra confusión deposita en la extensión de las penas la clave de la seguridad, pasando por alto el gravísimo problema de la participación de altos jefes policiales en redes de ilegalidad que, a su vez, hacen aportes al financiamiento de la política. El autogobierno policial, las zonas liberadas, el reclutamiento de jóvenes pobres para robar por cuenta de sus extorsionadores policiales, la ejecución de aquellos que intentan desligarse de ese lazo son moneda corriente en distintas jurisdicciones del país. Sin una previa limpieza del instrumento policial y de sus asociados judiciales y políticos, no hay Código que valga. La semana pasada, el gobierno bonaerense mostró su voluntad de recorrer el camino inverso.

El 31 de marzo se reunieron los comisarios generales de la policía provincial y decidieron los retiros, ascensos y traslados a las posiciones más apetecidas. Con la lista concluida, se la llevaron al ministro Alejandro Granados, quien protocolizó el hecho consumado. Recibió mucha atención pública el retiro del comisario Pablo Daniel Vázquez, quien como titular de la Policía Científica fue responsable de la cuenta de cadáveres durante la inundación en La Plata que, según estableció el juez Luis Arias, fueron 89 y no 51 como pretendía la información oficial. Nadie pareció reparar en que lo sucederá su Coordinadora General, la comisaria mayor Liliana Sivak.

La Superintendencia de Formación y Capacitación quedará a cargo de la comisaria general Marta Graciela Cerviño, esposa del ex jefe, Juan Carlos Paggi, justo cuando las escuelas con sus anunciados 10.000 alumnos pasarán a ser grandes demandantes de insumos y un interesante punto de recaudación. Al mismo tiempo, el gobierno volvió a poner en disponibilidad a siete policías implicados en la desaparición de Luciano Arruga, pero sin impulsar la investigación administrativa y remitiendo cualquier responsabilidad a la justicia. ¿Tal vez Arruga sí se cubría con un gorrito con la visera para atrás?

Ayer Scioli anunció con el pomposo nombre de Emergencia de Seguridad la incorporación de más personal. Algunos serán retirados (ya sea por razones de edad, ineptitud o manchas en sus legajos), otros de agencias privadas de seguridad (de discutible aptitud y sometidos a nulo control). En las condiciones descritas esto no pasa de ser una actitud efectista que con alta probabilidad agravará las cosas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-243537-2014-04-06.html

De Tomates, shocks y Agro-Power

tomates

Por Conrado Yasenza*

La semana pasada uno de los temas de la agenda periodística fue “el tomate”.  En realidad se trata de un capítulo más en la saga de la “aventura del tomate” o  de “Todo lo que Usted siempre quiso saber sobre precios y no se animó a cuidar”. Una re-edición hostil de la traición a los acuerdos firmados o convenidos. La expresión de una farsa, que si no fuera por cómo afecta el poder adquisitivo de los ciudadanos junto al daño que la nunca conformada burguesía nacional intenta infligir al Gobierno Nacional, quedaría en eso: Farsa y grotesco . La realidad es que tanto en la cuestión del precio del tomate como en el intento de controlar la inflación y los esfuerzos por frenar  las “corridas” especulativas mediante los vaivenes en el valor del dólar ilegal, lo que está en juego es dos proyectos o modelos de país: Uno, el de la intervención reguladora del Estado en la actividad de los mercados, intervención que busca sostener los niveles de empleo, el consumo interno y el poder adquisitivo del pueblo trabajador; y otro, bueno, ya lo conocemos, lo hemos sufrido hasta el derramamiento de sangre de compatriotas: El dominio absoluto del Mercado por sobre la acción del Estado junto a la implementación de brutales medidas de ajuste, de recortes del salario y el gasto público. Es decir, la ortodoxia económica capitalista; la fase superior del imperialismo, parafraseando a Vladímir Ilich Uliánov- Lenin.

Y ello va acompañado de un accionar constante de esmerilamiento, de desgaste del Gobierno que los enemigos políticos y financieros a este proceso político, vienen realizando desde el mismo 25 de Mayo de 2003. No pudieron ver convertido en hecho político la frase de Claudio Escribano escrita en el diario La Nación: “Los argentinos han decidido darse un gobierno por un año”. Pero no cejan en su vocación por hacerse nuevamente de la hegemonía política y para ello han persistido en su táctica de “guerra de trincheras”.  Allí, el vivo recuerdo de la asonada patronal-campestre, el Agro-Power,  de 2008; el lobby político local a favor de los fondos mal llamados buitre; la construcción de sistemáticas operaciones de prensa cuyo modus operandi ha sido el de instalar abstracciones de una efectividad lingüística, publicitaria y política pasmosa:  El enigma de las bóvedas y la dilapidación de los fondos públicos para “negocios” espurios, o la “plata de los jubilados”,  o la “Re-re-elección de Cristina ( las Islas Seychelles entraron en el menú de opciones junto al escándalo mediático protagonizado por Leandro Fariña, Federico Eláskar, el pobre Rossi y, claro, Lázaro Báez, el superdemonio de los “afanos” kirchneristas) Así hasta llegar, en nuestros días, a las dos versiones del “fin de ciclo” y a esa apuesta de cartas marcadas para que estos dos años de gobierno se transformen en un «caos» social y económico.

Para ello trabajan. Lo sabemos: Luego de los shocks económicos y el caos social y emocional, del que nuestro país tiene una profunda memoria, queda el terreno fértil para la restauración de las más terribles políticas económicas, donde los «patrones» vuelven a ser los mercados y los financistas con sus empleados como funcionarios de gobierno, mientras que el pueblo aleccionado por el shock y el miedo sobre los «males del populismo», acepta mansamente y casi en su totalidad,  las baterías económico-financieras que atentan directamente contra ellos, es decir, contra nosotros, y contra nuestras vidas, nuestros trabajos, nuestra salud, nuestra educación y nuestro futuro. Y decía que el tamaño del enemigo es muy grande y poderoso, además de regional, como ha quedado evidenciado en los desabastecimientos, al mejor estilo del Chile del  73´, que viene sufriendo Venezuela bajo el constante hostigamiento del caprilismo junto a la CIA, la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) y sus socios – ¿o son ellos mismos? financistas. O el permanente asedio al Ecuador de Correa y a la Bolivia de Evo. Aunque es necesario plantearse, como lo ha escrito Emilio Modesto Guerrero, los desafíos y posibles retrocesos de los gobiernos progresistas de Suramérica.

Pero volviendo al tema inicial, el que dio la impresión de tener visos de banalidad que no fueron tales. El tan mentado caso del tomate es una muestra de lo que intentamos describir párrafos arriba: El Secretario de Comercio, Augusto Costa, y el Ministro de Economía, Axel Kicillof, mediante la herramienta de detección o alerta temprana de irregularidades en el acuerdo de los precios, pusieron en claro dos aspectos  contundentes del poder de “fuego” en la suba de precios: 1- La importancia de ir monitoreando y manteniendo contactos permanentes con los representantes de toda la cadena de valor. Esto es vital: Para tomar cualquier medida que pueda ser efectiva hay que conocer en detalle la estructura de costos en la producción de bienes; 2 – La puesta en evidencia, mediante el anuncio en potencial, por ejemplo, de la importación de tomates del Brasil, de cuáles son los sectores que violan acuerdos y atentan contra los intereses populares. En este caso hay que citar el caso del Sr. Alfredo Coto, presidente de la Asociación de Supermercados Unidos, quien firmó el convenio voluntario de precios acordados y la semana  pasada inició una operación de desestabilización anunciando que por problemas climáticos el precio del tomate subiría. Es decir, trató de enmascarar la operación con un «problema estacional» que justifique la suba de precios, cuando los técnicos, productores y analistas (y parte del sector de consumidores) que están en el tema saben perfectamente que estamos en el pico de producción del mentado tomate. Pero los productores, amenazados en sus posibilidades de colocar sus productos y verlos finalmente pudrirse a la vera de un camino (como lo he visto personalmente en las quintas de Abasto, San Ponciano, en la zona de La Plata) y con esa visión, ver también cómo se esfuma el esfuerzo de su trabajo e inversión al tiempo en que se diluirían los ingresos por la venta del producido (tomate en este caso) denunciaron que no faltaba el tomate y que no existía tal problema climático. He allí el valor de la detección temprana de alteraciones en la cadena de valor, las reuniones del Secretario de Comercio con los productores primarios de frutas y hortalizas, y el inteligente anuncio de Kicillof que produjo la visibilización del accionar desestabilizador del Sr. Coto.

Por otro lado, es importante también señalar la fuga de información desde el Gobierno que Alfredo Coto aprovechó para instalar este episodio. Pero Coto es sólo uno de los que siempre están atentos para sacar provecho y ganancias de posibles errores del Gobierno y de las operaciones que se realizan para esmerilarlo. Un ejemplo de ello es la foto política del último fin de semana: Sergio Massa, se reunió este fin de semana, con los representantes de las cuatro entidades agrarias. Que dice esa foto: Menos (o casi nulo) Estado, más Mercado sin intervenciones, y menos impuestos para el sector. El “sector” denominado “campo” viene sosteniendo que la actividad está en una situación crítica. Pero el verdadero interés del Presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, y sus tres laderos está contenido en este dato: “La Argentina desplazó a China como tercer productor mundial de oleaginosas a partir de la campaña 2012-2013, ya que por su muy buena cosecha de soja el país alcanzó una producción total de 52,79 millones de toneladas de semillas oleaginosas.Así, superó al país asiático, que ascendió a 50,15 millones de toneladas. Así lo afirmaron los especialistas Julio Calzada y Emilce Terré de la Bolsa de Comercio de Rosario, en la última edición del Informativo Semanal de la entidad.”  Diario Ámbito Financiero  http://www.ambito.com/noticia.asp?id=721817.  Y este gráfico que da cuenta del alza de los precios de los granos en los mercados internacionales, es otro dato significativo: http://www.ambito.com/economia/mercados/granos/

En estos datos se concentra el interés por eliminar todo tipo de retenciones que devendrían en abultados ingresos en dólares a las arcas-bolsillos de los 4 Jinetes del Agro Power. Mientras tanto, el verdadero productor se encuentra cada vez más postergado en el reparto de la renta del agro. En algo coinciden el presidente de la SRA y el  ministro de Agricultura y Ganadería de la Nación, Carlos Casamiquela. Mediante un comunicado, Agricultura anunció que la producción de trigo de la presente campaña (2013/14) se ubicaría en 9,2 millones de toneladas. Etchevehere lo reconoció en declaraciones periodísticas pero arguyó que la cosecha anterior había sido muy por debajo de lo esperado.

Sin dejar de advertir que la sojización es una actividad que se ha expandido en detrimento de otros cultivos y también de la ganadería, desconocer que el interés que guía a Etchevehere y la mesa de Enlace es la anulación total de las retenciones y de la intervención estatal en sus negocios, es de una ingenuidad preocupante. Hay archivos y declaraciones que afirman lo escrito aquí.

Luego de haber iniciado esta nota  desde el “caso tomate” y haber pasado brevemente por  aspectos económicos de la cuestión “campo”, persisten los interrogantes que subyacen como una acechanza, como la visión de aquella piedra que espera pacientemente el pie que ha de toparse, otra vez, con ella: ¿Son viables los acuerdos con las hienas y en su territorio? ¿No existe un esquema económico aplicable para establecer y lograr un cumplimiento real de precios que no pase por los acuerdos con los lobos disfrazados de corderos? ¿No se pueden acortar las cadenas? ¿No se puede trabajar con el productor primario directamente y evitar intermediarios? ¿En frutas y hortalizas es tan importante la participación de los Supermercadistas para asegurar precio y calidad? ¿Es improbable, técnicamente imposible, fomentar mercados populares, ferias francas?

Quien escribe estas líneas no es economista, aunque lee y le interesa la política económica. De ese interés es que surgen estas reflexiones e interrogantes. Dependerá de la centralización de informaciones, de los buenos diagnósticos, de los sistemas de alerta y detección temprana no sólo de aumentos de precios, de acercarse más al productor primario, y de lograr sintonizar con fineza el ecualizador de todas las medidas y políticas que la heterodoxia económica del Ministro Kicillof promueve. He allí el gran desafío: Los menús ortodoxos están escritos y son aplicables para sus cultores tanto en épocas de bonanza como en tiempos de vacas flacas. La heterodoxia siempre la tiene más difícil: No hay bitácoras pre-establecidas. Es dinamismo y creatividad. Y luego, no dejar al albur el resultado de tamaña empresa. La restauración ortodoxa  acecha a la vuelta de la esquina.

* Periodista. Dtor. Revista La Tecl@ Eñe http://lateclaene.wix.com/la-tecla-ene

Fuente: http://elbarullo.wix.com/el-barullo-de-conrado-yasenza#!de-tomates-shocks-y-agropower/c10ij

Axel Kicillof

El manual económico de Axel

Axel Kicillof

EL ANALISIS DEL NUEVO MINISTRO SOBRE LAS CUESTIONES RELEVANTES DE LA ECONOMIA ARGENTINA Y MUNDIAL

La crisis internacional, los motores del crecimiento argentino, la industrialización, el desarrollo del campo, la inversión privada, la deuda, la defensa de los trabajadores, el peligro de la burbuja con los commodities, la receta de la ortodoxia y los desafíos del Gobierno.

Por Alfredo Zaiat – Página12

El perfil preferido de ministro de Economía del mundo empresario y su eco en medios de comunicación es un egresado de la Facultad de Economía, preferentemente con un posgrado en una universidad de Estados Unidos, y con vínculos como asesor o empleado en multinacionales, grupos económicos o bancos. . El resto, dicen con soberbia, no entiende cómo funcionan las leyes sagradas de la economía.

Esta construcción del “buen economista” colisiona cuando aparece uno como Axel Kicillof, mejor promedio de su camada, medalla de oro y con un doctorado calificado con un diez por el Tribunal de Tesis. Se les complica aún más porque tuvo militancia política universitaria en una organización juvenil no partidaria y como funcionario además puede mostrar éxitos de gestión.

Axel Kicillof - Página12Trabajó en equipo en la elaboración del plan de expansión y financiero de Aerolíneas Argentinas estatizada bajo la conducción de Mariano Recalde, recuperando la línea de bandera vaciada durante años por el grupo español Marsans. Integró el comando de la intervención de YPF bajo control estatal, compañía dirigida por Miguel Galuccio. que en menos de dos años mejoró todos los indicadores productivos, financieros y contables. Como director estatal en representación del 25,97 por ciento de las acciones de Siderar, orientó a la trasnacional Techint a invertir en la ampliación de su planta en Argentina, grupo que está ganando mucho dinero en el país debido a que está trabajando a pleno la división dedicada al mercado interno conducida por Daniel Novegil a partir de la fortaleza de la demanda doméstica.

El balance presentado en la Bolsa de Comercio es más preciso que sentencias negativas de especialistas de empresas sobre la labor de Kicillof en Siderar: en nueve meses de este año contabilizó ganancias por 1315 millones de pesos, cuando en el mismo período del año anterior había registrado 690 millones de pesos. También fue el impulsor del Pro.Cre.Ar junto a Diego Bossio de la Anses, el más ambicioso plan de financiamiento a la vivienda con gestión y resultado exitoso.

Con esos antecedentes, la principal definición sobre la figura del nuevo ministro de Economía fue la de marxista, en otra demostración de la vigencia de la Ley de Ok (también conocida como Ley del Mínimo Esfuerzo) en gran parte de los analistas.

Kicillof es uno de los más importantes investigadores argentinos de la obra de John Maynard Keynes, economista inglés al que se lo reconoce por sus aportes a la ciencia económica para salvar al capitalismo de la Gran Depresión del siglo pasado. Kicillof escribió en el libro Fundamentos de la Teoría general – Las consecuencias teóricas de Lord Keynes que estudiarlo fue “un descubrimiento liberador”. Sólo los promotores de la ignorancia pueden asociar Keynes con Marx. Y un keynesiano con un marxista. Puede haber keynesianos de derecha/ortodoxos o de izquierda/heterodoxos. Kicillof es la segunda versión.

Kicillof_01Las presentaciones de Kicillof son largas, desvío atribuible a su vocación docente como profesor de la Facultad de Ciencias Económicas-UBA, lo que requiere de un esfuerzo de atención o de posterior lectura de la exposición mayor que lo habitual en el trabajo periodístico. Es más sencilla la tarea con una caracterización ideológica, aunque sea deformada.

Su última disertación pública fue el jueves 15 de agosto en el seminario “La agenda para el desarrollo y la integración: las relaciones Sur-Sur” del Cefid-Ar. Reunidos en el salón de actos del Banco Nación, estaba previsto que hablara 30 minutos, pero terminó extendiéndose casi hora y media sin alcanzar a mostrar las 86 filminas preparadas.

Bastante se ha especulado sobre el pensamiento de Kicillof, como el de ser promotor del desdoblamiento cambiario porque en septiembre de 2001 el Cenda (el centro de estudios que lideró junto a su actual equipo de colaboradores más cercanos) proponía tipos de cambios múltiples –algo diferente a la propuesta de un dólar turista.

Resulta más esclarecedor conocer las principales ideas del nuevo Ministro de Economía sobre cuestiones relevantes de la economía a partir de sus propias palabras en su última disertación pública.

– La economía argentina.

Las políticas que se han implementado en este tiempo están en los antípodas de aquellas que propuso la ortodoxia económica nacional e internacional, e incluso de las que propuso cierta heterodoxia regional cuando el país estaba en una época crítica.

Nuestro país ha mostrado una capacidad y una fortaleza muy grandes para soportar una situación que ha afectado a muchas regiones del planeta. Voy a hablar de algunos indicadores que nos permiten traer optimismo a nuestro país, a pesar de este clima de pesimismo mundial (Kicillof mostró filminas comparando promedios de la década del ‘90 con los años 2003-2013 en indicadores de PBI, Inversión, Empleo, Pobreza, Industria, con saldos muy favorables en el segundo período).

– Crecimiento.

Estos son los diez años en que la economía argentina tuvo el mayor crecimiento promedio sostenido de toda la historia, tomando todas las estadísticas que ustedes quieran tomar, incluso si ustedes consultan el último libro de Orlando Ferreres, un libro valioso por las estadísticas de cien años. La fase actual de crecimiento con inclusión social no es otra cosa que un modelo de reindustrialización de la Argentina.

– Inversión privada.

Sin un crecimiento de la inversión no sería posible que el PBI creciera a tasas tan altas.

Obviamente, la discusión académica sobre los motores de la inversión divide a las escuelas de pensamiento. Algunos dicen que depende de algo muy voluble y difícil de examinar, como las expectativas de los empresarios; otro autor muy importante, Michael Kalecki, dice que la inversión depende de la rentabilidad de las empresas. Si las empresas encuentran rentabilidad, más allá de lo que esperan en el futuro y de lo que leen en la prensa, si les va bien en los negocios, cuando la economía crece en su conjunto y hay excedentes, la rentabilidad está apuntalada por esta actitud optimista.

Digámoslo con todas las letras: nuestra economía es fundamentalmente privada. El crecimiento de la economía es determinado fundamentalmente por el sector privado y la inversión está determinada por la decisión de esas empresas, que han invertido porque han tenido buena rentabilidad, buenos negocios y competencia.

– Capitalistas.

Toda esa batería de políticas de crecimiento del salario y de mejora de las condiciones de vida de nuestro pueblo no es más que una forma de apuntalar la rentabilidad de los capitalistas, porque es la única plataforma sostenible de crecimiento para un país como el nuestro.

Inclusión social.

Podemos decir que hay distintos modelos de crecimiento y diferentes escuelas acerca de cómo se orienta el crecimiento, sobre todo en esa vinculación que muchas veces se ha presentado como antagónica o secuencial entre el crecimiento y la distribución del ingreso, o lo que más genéricamente llamamos “inclusión social”.

En la década de los ’90 era el pensamiento convencional en mi Facultad, y no de un profesor: primero había que apuntar al crecimiento para poder distribuir.

Nosotros hemos demostrado que la verdad es precisamente lo contrario: la única estabilidad que se puede dar desde la perspectiva de la política económica al crecimiento, es fundamentalmente la inclusión social. La inclusión social tiene como subproducto el crecimiento. Si uno se dedica, como lo ha hecho esta administración, a generar incrementos en el salario mínimo, vital y móvil, en las jubilaciones, en los programas sociales de inclusión, eso va a tener de suyo como resultado el crecimiento.

– La demanda.

Ustedes saben que las fuentes de demanda para un país, siguiendo la ecuación básica, son el consumo y la inversión, pero también las exportaciones y el gasto público. Si no hay demanda, y en eso este gobierno es muy claro, no puede haber producción.

Campo-Industria.

Hoy tenemos un sector agropecuario que ha crecido como pocas veces en su historia. Hemos matado también esa idea de que hay una antinomia entre el crecimiento y la distribución y entre la industria y el campo. Así como sabemos que para crecer necesitamos que a los trabajadores, al pueblo, al mercado doméstico le vaya bien, sabemos claramente también que para crecer en la industria necesitamos que crezcan las ramas exportadoras.

Industrialización.

Observaba el otro día un estudio encargado por Techint a economistas muy prestigiosos de distintos países de Latinoamérica para mostrar que había un fuerte problema: la reprimarización de nuestra región. Lo que demostró ese trabajo, que comparaba a Argentina, Colombia, Brasil y México, es que todos esos países menos la Argentina se reprimarizaron, que la participación de la industria en el Producto es menor. Para la industria argentina es muy significativo el mercado interno. Todos los indicadores que quieran ver muestran la industrialización.

Materias primas.

¿Qué pasa con los commodities? El precio depende del nivel de producción mundial, que genera más o menos demanda, y también de los movimientos especulativos, porque las commodities se han convertido en un refugio para las inversiones financieras tóxicas luego de la crisis de 2008.

Esos capitales se fueron en masa a los mercados de materias primas y por eso hay “burbujas” en esos mercados; todos nos dedicamos a ver qué parte de ese precio tiene que ver con la demanda y qué parte tiene un componente especulativo. Si hay un componente especulativo, la oscilación en los precios de las commodities va a ser mucho más violenta por los cambios de signo en la especulación mundial que estarían reflejando cambios en la producción real. Este es también un tema formidable para aquellos países que comerciamos una gran parte de nuestra producción primaria.

Problemas.

Lo que queda demostrado es que las políticas aplicadas por este modelo son las que dieron estos resultados, lo cual no quiere decir que no haya problemas y cuestiones para resolver.

En eso la tiene mucho más difícil la heterodoxia que la ortodoxia. Los economistas nos entendemos. La ortodoxia tiene un libro de recetas que todos los que estamos en esta sala podemos deletrear: bajar salarios, ajustar el gasto, endeudarse con el extranjero, subir la tasa de interés, devaluar fuertemente la moneda para resolver los problemas de la balanza comercial y “dale que va”. Es un recetario muy sencillo, la panacea que resuelve todas las enfermedades, porque se aplica en toda circunstancia, sea en crisis o en prosperidad. Es la forma de paliar cualquier problema de cualquier economía del mundo. No hay que buscar un plan económico alternativo, porque de una u otra manera todos abrevan en lo mismo.

Heterodoxia.

Las causas también son de manual: los salarios altos, el elevado gasto público, el Banco Central que no se rige por los dictados del sector financiero, los bancos que no tienen total autonomía, los capitales internacionales que no tienen una puerta giratoria para entrar y salir. Los problemas siempre se resuelven de la misma manera.

En cambio, la heterodoxia la tiene más complicado porque no hay un recetario sino simplemente la realidad, los problemas concretos, y hay ideas claras sobre qué es lo que hay que defender. En este caso, está claro que no es ni más ni menos que la gente, el pueblo, los trabajadores, que son los que están indefensos, porque no pueden mudarse de donde viven, no pueden fugar sus capitales, no tienen negocios alternativos cuando viene mal la mano. Se quedan en la calle o les baja el salario, como ha sucedido hace muy poco tiempo en la economía argentina.

Deuda.

Uno de los obstáculos fundamentales que tuvo la Argentina a lo largo del tiempo para sacar la cabeza y volver a crecer de manera sostenida es la deuda externa.

La deuda externa, con su insoportable carga de interés, de capital y el roll over, un término técnico que ha traído tantas desgracias al país: cuando se vence la deuda, en lugar de pagarla hay que contraer nueva deuda para no pagarla. El resultado de eso es una bola de nieve que va creciendo sobre la base de refinanciaciones cada vez más desfavorables.

El método de reendeudamiento o roll over, la calesita de los intereses y el capital, se llama usura, pero como es internacional se le pone otro nombre.

Negocio financiero.

Si sostenemos al negocio financiero, los intereses de las finanzas nacionales e internacionales, estamos favoreciendo las enormes comisiones de los intermediarios. Por eso nos hemos peleado con buena parte del mundo financiero internacional, porque al dejar de endeudarnos perdieron clientes, y buenos clientes.

Un país como la Argentina, que fue un megaendeudador serial durante cuarenta años, estaba dispuesto a entregar cualquier cosa que le pidieran para conseguir un dólar. Los que califican hoy a la Argentina son primos hermanos de los que le cobraban comisiones.

Señores: se les acabó el negocio con la Argentina. No estamos para eso; estamos para otra cosa.

Crisis internacional.

Según los especialistas más importantes del mundo, muchos de ellos norteamericanos, esta crisis es solamente comparable, en cuanto a su envergadura, con la de los años treinta. Aunque no hablemos de cuál fue más importante, sin duda es una de las mayores de la etapa capitalista.

Por eso me parece anacrónico y desacertado decir que los desafíos de nuestro modelo económico hayan sido capitalizar un favorable “viento de cola”.

Lo que estamos mostrando es que éste ha sido un modelo que se aprovechó para crecer con inclusión social de una época con una fuerte turbulencia internacional y de gran incertidumbre.

Muchas veces esto ha sido camuflado por la prensa local que suele poner énfasis en las complicaciones de la política interna que tiene cualquier gobierno. Detrás de los problemas se esconden los logros y los méritos locales y detrás de eso se esconde la situación internacional.

Me parece que invisibilizar la situación económica internacional es un hecho bastante relevante para la opinión pública local. Nosotros estamos convencidos de que nuestra política económica es muy acertada en tiempos en que el viento no es de cola sino de frente.

Estados Unidos.

¿Cuál es la evolución de esta crisis? Permítanme hacer un comentario, porque hay escuelas enteras que lo están discutiendo, y esto tiene enorme importancia para nuestro país.

Hay algunos que dicen que se acabó el imperio, que Estados Unidos perdió su hegemonía; no sé si lo escucharon. El resultado de la crisis que empezó en 2008-2009 significa, para algunos, que se movió el centro de gravedad del planeta, que China está desplazando a Estados Unidos.

Nadie hablaba en aquel momento de Europa, porque la pretendían socia próspera de alguno de estos dos grandes bloques, pero algunas naciones europeas son hoy el chivo expiatorio de la crisis que empezó con Lehman Brothers.

Esta idea de que China iba a ser la potencia que se iba a beneficiar de la crisis norteamericana, para quienes creemos que es una crisis del sistema, es una visión errada.

Ahora vemos, con sorpresa, que Estados Unidos se está recuperando y está sellando un pacto de libre comercio con Europa. A mí, perdónenme, me hace acordar al Plan Marshall, salvando las distancias: un enorme plan de estímulo para la economía europea en problemas.

Argentina frente a la crisis.

El haber fortalecido durante diez años la capacidad adquisitiva de los trabajadores y el consumo interno nos dio grados de libertad para no depender exclusivamente de lo que ocurría en el mercado mundial.

Otra fortaleza central es justamente lo que nos han reprochado, que “nos caímos del mundo”.

Decir eso es no tener un pensamiento profundo, es hablar como el muñeco del ventrílocuo, repitiendo lo que dicen las consultoras de los centros financieros internacionales, las calificadoras y los prestamistas mundiales.

No nos hemos caído del mundo, sino que no hemos “ido al pie” para endeudarnos para sostener este modelo de crecimiento. No nos hemos endeudado para crecer; por el contrario, nos desendeudamos como nunca en nuestra historia. Hoy no somos esclavos de los movimientos internacionales de capitales.

Expectativas y elecciones.

Yo creo que ése es el aspecto más llamativo del ciclo electoral: la cantidad de profetas de la derrota que nacen en los charcos de la podredumbre y proponen cambiar los parámetros fundamentales del modelo económico, pero cuando uno les pregunta un poco cómo lo harían, repiten esas cuatro recetas de la ortodoxia revestidas con ropaje heterodoxo: subir la tasa de interés, tranquilizar los aumentos de salarios y jubilaciones, moderar el gasto, pararla con la AUH y volver a endeudar al país.

No se engañen. Discutamos las políticas, que es un grado superior del debate, más complicado, pero es lo que se puede ver: ese 7 por ciento de crecimiento anual acumulativo de estos diez años no es resultado del “viento de cola”, sino el resultado de una economía dirigida por una política que tiene objetivos y que está dispuesta a hacer lo que hay que hacer para que esos objetivos se cumplan.

Primero, saber qué piensa Kicillof, luego será tiempo de evaluar el resultado de su gestión al frente del Ministerio de Economía.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-234284-2013-11-24.html

 

Qué es lo que se juega?

Jose Pablo FeinmanPor José Pablo Feinmann

¿Qué horror se descubrirá –alguna vez, supongo– del gobierno de CFK que justifique el odio que despierta en varios sectores?

¿Qué permitirá comprender que una columnista de La Nación presente un libro junto al líder del Partido Obrero?

Difícil saberlo.

Pero debiéramos tratar de comprender algo. En la Argentina, y en casi toda América latina, hay una lucha entre los intereses neoliberales y los gobiernos que han surgido a comienzos de la primera década de este siglo.

Si tratáramos de encontrar el núcleo de la cuestión se podría afirmar que hay (como la hay desde hace siglos) una discusión en torno del Estado. Entre la relación entre Estado y Economía.

¿Debe el Estado intervenir en el libro flujo de la economía? ¿Debe recluirse sobre sí y asegurar meramente el orden interior?

Desde Martínez de Hoz se escucha que achicar el Estado es agrandar la Nación. Se trata de una consigna notablemente precisa para explicitar el pensamiento de uno de los defensores más empeñosos de la desregulación económica. Hablamos de Friedrich von Hayek, a quien hoy suele llamarse padre del neoliberalismo. Lo es.

Si Videla acuñó esa consigna sobre la grandeza de la Nación basada en el achicamiento del Estado, a nadie deberá sorprender que la teoría de Von Hayek se base en el concepto de Estado mínimo. Así, Hayek ha inspirado a los gobiernos, no sólo de Videla, sino de Pinochet, Reagan y Thatcher. Su defensa del liberalismo económico lo lleva a someter la democracia a sus postulados.

El Estado, meramente deberá garantizar el orden espontáneo del mercado. Hayek deposita una fe poderosa en la autorregulación del mercado. No acude a la mano invisible smithiana, no la requiere. Confía más que Smith en el poder del mercado. Libre mercado y democracia se alimentan, uno es la garantía del otro. Pero no son equivalentes. El mercado tiene primacía absoluta. El liberalismo económico desplaza al político. Hayek termina por confiar más en el mercado que en la democracia. Teme a una democracia planificadora. No es la que garantizará el orden espontáneo del mercado. Hayek detesta y es un cruzado contra el intervencionismo estatal.

La palabra “planificación” y lo que ella significa es motivo de sus iras y de sus ataques desmesurados. Si una democracia es planificadora no es democracia. Habrá que superarla. Sólo es democracia la que no planifica. Planificación y Estado intervencionista son –para Hayek– lo mismo. No es casual que él y los suyos –los “Chicago Boys”– hayan apoyado a regímenes aberrantes en lo político, lo social y los derechos humanos. No les importa.

Prefieren una democracia autoritaria (algo que es un oximorón) o, sin más, un régimen totalitario si les sirve para oponerse a la planificación, a la regulación de la economía. El mercado ha de ser libre, cueste lo que cueste.

Así, no se alteran para nada si apoyan a Pinochet y a Videla. Los “Chicago Boys” jugaron un papel importante en Chile y Argentina. Los desaparecidos desaparecían en aras de la vigencia del mercado libre, de la desregulación económica y del achicamiento del Estado, cuyas causas opuestas representaron siempre los regímenes socialistas y populistas.

Era –para Hayek y los suyos– una noble causa para desaparecer. Si hay que matar por eso, se mata. Lo contrario es peor.

¿Qué es “lo contrario” para Hayek?

Algo hemos visto: regular el mercado desde el intervencionismo estatal. Esto tienen un nombre dentro del capitalismo: el capitalismo del New Deal. El de Keynes.

Según se sabe, Keynes arrancó a Estados Unidos del crac del ’29 aplicando las teorías del New Deal. Básicamente eran: intervención del Estado en la economía y pleno empleo. El pleno empleo garantizaba la capacidad de consumo de la población. La capacidad de consumo garantizaba el desarrollo de las industrias. Era un plan para el salvataje del mercado interno.

Hay una dialéctica entre la producción y el consumo de la que el liberalismo y el neo abominarán siempre. Es, sin embargo, sencilla y notoriamente razonable: lo que requiere una industria productora es un mercado consumidor. Lo que requiere un mercado consumidor es una industria productora. Ambos se dinamizan y crean eso que hace que un país sea autónomo.

Un mercado interno nacional con el respaldo de un Estado Benefactor de los intereses nacionales y de los pequeños y medianos empresarios que producen para el mercado interno. Esto es eso que los neoliberales llaman “populismo”.

El “populismo” –al partir del pleno empleo– olvida al mercado en beneficio delpueblo”. Luego, el intervencionismo de Estado, lleva al autoritarismo y a la corrupción.

En tanto el “Estado mínimo” garantiza la transparencia del mercado en las grandes empresas que son las que seriamente beneficiarán al pueblo, no a través de la demagogia, sino por medio de la teoría del derrame. Además, el populismo siempre está a un paso del autoritarismo y de las economías de planificación socialistas.

Al caer el Muro de Berlín, las potencias occidentales vieron el terreno fértil para sus planes ya conocidos y para los nuevos. Surge, así, el célebre Consenso de Washington, cuyos puntos centrales son los siguientes:

1. Disciplina presupuestaria de los gobiernos.
2. Reorientar el gasto gubernamental a áreas de educación y salud.
3. Reforma fiscal o tributaria, con bases amplias de contribuyentes e impuestos moderados.
4. Desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al mercado.
5. Tipo de cambio competitivo regido por el mercado.
6. Comercio libre entre naciones.
7. Apertura a inversiones extranjeras directas.
8. Privatización de empresas públicas.
9. Desregulación de los mercados.
10. Seguridad de los derechos de propiedad.

Este Consenso (cuyos diez puntos obedecen a la inspiración del economista John Williamson) guardan muchos aspectos en común con las tesis de Von Hayek.
Se aplicaron en el país bajo el gobierno de Carlos Saúl Menem.

1. Esta disciplina presupuestaria exigía cuentas claras en la macroeconomía. El país receptor de los capitales multinaciones debía entregar seguridad a los mismos y no someterlos a riesgos indeseables. Las “cuentas claras de la macroeconomía” expresaban la teoría “del derrame”.

2. Una vez satisfechas las necesidades de la macroeconomía la copa llegaría a su tope y se produciría el derrame sobre las clases necesitadas, que deberían esperar hasta entonces.

3. Los impuestos moderados a los contribuyentes beneficiaban a las grandes empresas. Una cosa es un contribuyente de millones de dólares por año y otra uno de dos mil pesos. A todas luces resulta absurdo aplicarlos a los dos impuestos moderados. Pero aplicarles impuestos mayores a los grandes contribuyentes requeriría una intervención del Estado populista o autoritario que tendría por motivo una alteración del flujo natural de los mercados.

4. La desregulación financiera es un sueño del capital transnacional y las tasas de interés, si son de acuerdo al mercado, serán expresión de los acuerdos de los grupos monopólicos que lo dominan. Detrás de todo esto hay un gran cinismo.

Nadie ignora que el mercado, al no regularse, al ser entregado a su propia mecánica, cae en manos de los monopolios. Sólo el Estado puede –al menos– defender el equilibrio del mercado. De lo contrario –según dijimos– cae en manos de los monopolios. ¿Cómo? Muy simplemente. Los monopolios pueden vender a pérdida durante un año y arruinar a todas las pequeñas y medianas empresas del “mercado libre”. Ahí, las compran y las incorporan a su grupo monopólico. El mercado, librado a su propia dinámica, se concentra y termina por ser patrimonio de tres o, a lo sumo, cuatro empresas. Así, el mercado libre llega muy pronto a ser la negación de la democracia.

El resto de los puntos resultan de los que ya analizamos y –a su luz– resultan patéticos. Falsedades que nos ofenden.

Siempre los neoliberales o los viejos liberales al frente de gobiernos abiertamente genocidas (tengamos en cuenta que Hayek y los suyos no vacilaron en apoyar “democracias liberales autoritarias” basadas en el exterminio de seres humanos) valoraron más que la democracia la defensa de la libertad de mercado. Insistieron (y éste, dolorosamente, es un argumento que los regímenes socialistas les sirvieron en bandeja) en señalar que los desastres humanitarios de la Unión Soviética o China o los de Pol Pot y su Khmer Rouge en Cambodia, justificaban los que ellos habían apoyado por causas más nobles, en las que sinceramente creían.

En suma, lo que hoy se juega –entre otras cosas: ambiciones personales, odios sobreactuados, golpes bajos, etc– es la suerte de un gobierno Nacional Popular y Democrático unido al keynesianismo de la regulación del mercado y el intervencionismo estatal y el retorno a Hayek, al John Williamson del Consenso de Washington, a la hegemonía de las grandes empresas monopólicas.

Es notable que el argumento esgrimido sea casi centralmente el de la corrupción cuando, en rigor, ellos instalaron los gobiernos más corruptos de la Argentina, el de los militares masacradores del ’76 y el del Carlos Saúl Menem, que les entregó el país como conejito de Indias de las recetas voraces del FMI y lo llevó a la ruina en medio de los mayores escándalos de corrupción.

Esto no justifica ninguna acción turbia del gobierno actual. Sobre la cual –si se prueba– caeremos fuertemente. Pero la causa no es la corrupción. Es otra.

Todo gobierno popular ha sido erosionado desde la corrupción.

Es que la gente –manipulada por el poder mediático hegemónico– cree que las clases altas no roban, porque son finas y tienen dinero. Roban los sucios populistas, llenos de ambiciones bastardas.

En fin, la tragedia argentina –en una de sus importantes facetas– es así:

1) La clase media no quiere ser lo que es. Quiere ser clase alta. No clase baja.

2) Cuando los gobiernos populistas les posibilitan acceder a un buen nivel económico (que habían perdido bajo un gobierno neoliberal) se siente otra vez clase alta y busca destituir a los impresentables populistas.

3) Suben otra vez los neoliberales de las clases acomodadas. La clase media vuelve a arruinarse. Vota otra vez al populismo.

Y así hasta el agobio, o el vértigo.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-230088-2013-09-29.html

Del canibalismo social a la democracia participativa

Por Mónica Peralta Ramos *

Canibalismo SOcialHacia fines de 2012 se inicia una nueva escalada de la ofensiva desatada un año antes contra el gobierno de CFK.

Esta ofensiva es liderada por los sectores económicos más poderosos: aquellos que controlan los principales medios de comunicación y los segmentos clave de la producción, distribución, acopio y comercialización de bienes y servicios.

Un conjunto de sectores políticos y sindicales que pretenden rescatar al “verdadero” peronismo y convertirlo en el eje aglutinador de la oposición se suma a esta ofensiva, constituyendo una alianza espuria que incluye a distintos sectores de la derecha y de la izquierda. No es casual que esto ocurra cuando se avecinan elecciones legislativas que pueden dar lugar a cambios legislativos de importancia estratégica para el país.

En este contexto, el poder de veto de los sectores con mayor poder económico se ejerce creando y recreando mercados y canales “informales”: espacios que –a nivel cambiario, financiero, impositivo, etc.– operan en abierta transgresión de las normas vigentes, eludiendo así el control del Estado sobre las transferencias de ingresos y provocando una sangría de recursos indispensables para concretar las políticas del gobierno. Este poder de veto también se ejerce tejiendo ininterrumpidamente una narrativa sobre nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro que se presenta como la única verdad posible.

Construida a partir de un sistemático ocultamiento de los intereses que impulsan las acciones de los diversos actores sociales, esta narrativa utiliza todo tipo de recursos para vaciar de contenido los fenómenos sociales, volviendo invisible su vinculación con determinadas relaciones de poder.

Este doble ejercicio del poder de veto cristaliza instalando la inflación en el centro de la escena política. Una inflación que se presenta totalmente desvinculada de la existencia de mercados informales o “negros”, del desabastecimiento y de determinados intereses económicos. Así, la existencia de una relación íntima y simbiótica entre el mercado informal del dólar blue y las “expectativas” de ganancias de los grupos económicos formadores de precios desaparece totalmente.

Como por arte de magia, un mercado cambiario ilegal y virtual –con un caudal ínfimo de operaciones comparado con las que ocurren en el mercado oficial– pasa a regir las actividades económicas del mundo real.

Los grupos monopólicos con capacidad de formar precios en puntos estratégicos de la economía transfieren a sus precios sus “expectativas” de ganancias centradas en la evolución de un dólar virtual. Y al compás de esta música –alimentada también por la especulación de aquellos cuya actividad económica facilita la tenencia de dólares–, el dólar blue se contorsiona mientras los “especialistas” y los grandes medios de comunicación explican esta danza a partir de la necesidad de ahorro de un “chiquitaje” aterrorizado por la pérdida de valor del peso.

Y así como se ignora el poder decisivo que tienen los monopolios y oligopolios sobre la economía real, también se desconoce la incidencia que la capacidad de formar precios y el desabastecimiento en puntos estratégicos de las cadenas de valor tienen sobre las peripecias y corridas del propio dólar blue. La inflación, en cambio, es siempre el “resultado lógico” de las malas políticas del Gobierno.

Desde nuestra perspectiva, la inflación es hoy día expresión de la intensidad alcanzada por el conflicto principal, es decir, por el enfrentamiento entre un proyecto de sociedad y de desarrollo económico que propugna la inclusión social y la democracia participativa, y otro que impulsa la concentración del poder económico y mediático y el derecho “natural” de los monopolios y oligopolios a controlar no sólo la realidad económica sino la vida del conjunto de la sociedad.

Así, los formadores de precios provocan transferencias de ingresos a su favor, reproduciendo la exclusión social y ocultando al mismo tiempo las raíces de la estructura de poder al “instalar” en la percepción y en la acción colectiva el predominio del “mundo al revés”.

En este mundo, los intereses económicos y políticos de los actores sociales y del conjunto de la población se vuelven invisibles. Predomina en cambio el interés individual: la defensa del bolsillo de cada uno, independientemente de lo que pueda ocurrir con el bolsillo de los demás, incluso con el bolsillo de aquellos que comparten los mismos niveles de pobreza.

Esta búsqueda de un beneficio individual impide ver que más allá de los individuos hay un conjunto social, y que la solidaridad social trasciende los intereses individuales. Se ignora entonces que una lucha que tiene por objetivo principal y único el bolsillo propio, una lucha que se aísla de otras luchas que conciernen al conjunto de la sociedad y explican el tamaño de los distintos bolsillos, lleva necesariamente al “sálvese quien pueda”, al caos, a la anarquía y al canibalismo social.

La inflación reproduce entonces al infinito la confusión respecto de sus verdaderas causas enraizadas en una estructura de poder que impulsa el canibalismo social. En el pasado, el Gobierno minimizó el problema y usó una estrategia de negociación con algunos grupos económicos. Esta estrategia no dio los resultados esperados. Ahora, el Gobierno ha decretado un control de precios a ser aplicado en los supermercados y en algunas empresas de productos electrodomésticos, e intenta bajar el precio de los bienes de consumo, disminuyendo algunos costos de los supermercados.

Estas medidas, si bien han expuesto la divergencia de intereses entre distintos sectores empresarios según su ubicación en la economía, no son suficientes, ni resuelven el problema central: la formación monopólica de precios en puntos estratégicos de las cadenas de valor.

Mas recientemente el Gobierno ha anunciado la posibilidad de abrir las importaciones para impedir el desabastecimiento de ciertos productos. Esto es un avance en el reconocimiento del problema; pero para que las intervenciones del Estado tengan un efecto decisivo se requiere de otro ingrediente, hasta ahora ausente.

En efecto, si bien conciliar intereses y negociar entre sectores es de fundamental importancia en la vida de un país, el Estado no es un instrumento inerte y neutro: es un ámbito donde se ejercen relaciones de fuerza. Los cambios esenciales en las relaciones de fuerza se producen a partir de la participación organizada de la ciudadanía en la vida política y en la toma de decisiones.

De ahí la importancia de crear canales institucionales para la participación ciudadana en el control de precios en todas las instancias de las cadenas de valor. Esto implica plantearse algo nuevo: la creación de mecanismos que permitan ejercer una democracia participativa donde, “desde abajo hacia arriba”, se ejerza el derecho y el deber de los ciudadanos a participar en la elaboración de políticas, y en el control de su gestión. Esto legitimará las políticas que se apliquen.

Ahora bien, a pesar del canibalismo social, no todo es oscuridad en la coyuntura actual. El liderazgo carismático de CFK define hoy día la agenda política, y ha contribuido a poner de relieve los grandes obstáculos a la inclusión social y a la democracia participativa.

Esto ha dado lugar a una definición cada vez más explícita del conflicto principal, abriéndose así nuevas grietas en el espeso velo que oculta la estructura de poder. Por esas grietas se cuela ahora la luz que ilumina los intereses económicos y políticos que guían las acciones de los distintos actores sociales, especialmente de los grandes grupos económicos.

En los últimos tiempos hemos asistido al enfrentamiento sistemático entre el Poder Ejecutivo y los medios altamente concentrados. Estos medios constituyen el Cuarto Poder de las sociedades modernas, un poder resultante de la fusión entre la concentración de la riqueza y de la información, un poder que no es votado ni es controlado por los ciudadanos.

Este enfrentamiento por hacer cumplir la ley de medios, votada hace tres años en el Congreso, ha desnudado no sólo la connivencia entre los grupos económicos y los grandes medios sino, también, la enorme influencia y poder que ambos ejercen sobre el propio Poder Judicial. Todo esto ha dado impulso a un movimiento de renovación y democratización de la Justicia que ilumina los recovecos más recónditos del propio Poder Judicial.

Pero hay algo más: en la medida en que el conflicto principal se vuelve más explícito y la luz empieza a iluminar la trama de intereses que articulan la estructura de poder, también comienza a cobrar visibilidad la espesa red de relaciones “mafiosas” que, como un tejido canceroso, corroe desde hace mucho tiempo a toda la sociedad.

Estas relaciones son organizadas al margen de la ley en todos los ámbitos de la vida nacional, y persiguen cuotas de influencia y poder económico y político, recurriendo al ejercicio de distintas formas de violencia e intimidación. De este modo, a través del ejercicio abierto o solapado de la coerción, estas redes mafiosas reproducen el statu quo, desparramando el miedo, el descreimiento y la intolerancia por todos los intersticios de la sociedad, y recreando la fragmentación social y la desintegración nacional.

Hoy día, estas redes son cada vez más visibles y su impunidad se desnuda en la escena política. Así por ejemplo, gracias al coraje de una madre, y a su largo trabajo “desde abajo hacia arriba”, la lucha por la aparición de Marita Verón encontró en la coyuntura actual las condiciones necesarias para llevar al primer plano de la vida nacional el fenómeno de la trata y la vinculación de la misma con ciudadanos, empresarios, jueces, políticos, miembros de las fuerzas de seguridad y autoridades de gobierno esparcidos en todo el ámbito nacional. Estas redes mafiosas y sus ramificaciones en el espacio público y en el privado también empiezan a ser desnudadas en el caso del narcotráfico en Santa Fe y en otras regiones del país.

Este entramado de relaciones mafiosas es un factor de erosión constante de la legitimidad institucional. Juntamente con otras formas de corrupción –como, por ejemplo, el enriquecimiento a partir del uso de la función pública; la transformación de dirigentes sindicales en patrones de empresas; la utilización discrecional de los dineros de los afiliados a beneficio de los negocios de los dirigentes, etc.– reproducen la coerción y el abuso del poder, y contribuyen a sembrar el descreimiento y el miedo.

La participación ciudadana en la elaboración de políticas y en el control de gestión, desde “abajo hacia arriba” y en todos los ámbitos de la vida nacional, es el camino que permitirá desnudar estas redes mafiosas y otras formas de corrupción, y lograr la transparencia y la legitimidad institucional necesarias para profundizar la inclusión social.

Sin duda alguna, éste es un camino largo; pero empezar a recorrerlo es en sí mismo un cambio radical que contribuirá a superar el canibalismo social, el miedo, el descreimiento y la intolerancia, al posibilitar la creación de ámbitos propicios para la conciliación de intereses y para la movilización de las energías colectivas hacia el logro de la unidad nacional.

* Socióloga, autora de La economía política argentina. Poder y clases sociales.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-217056-2013-04-01.html

Chávez

Por Eduardo “Tato” Pavlovsky *

Te moriste Negro Cabrón, y Latinoamérica está de luto.

La derecha debe estar de fiesta. Tengo rabia de imaginar no verte nunca más. Te voy a extrañar. No ver tu imagen revolucionaria. Tu potencia revolucionaria irrenunciable de los principios fundamentales de la igualdad. Tu lucha contra la indignidad de los indiferentes.

Hace muchos años tuve la oportunidad de ser invitado a dar un curso de Psicodrama para un grupo de jóvenes profesionales. Todas las casas de los médicos tenían un gran lujo y piscina. Clase media en ascenso. Cuando terminamos de trabajar pregunté con ingenuidad por la ausencia de transporte público. Veía coches último modelo por todas partes. A las siete vi una multitud haciendo cola y pregunté “¿Esa gente cómo viaja, dónde viaja?”. Esa gente, me respondieron, sólo viaja en esas camionetas pequeñas. Es la gente que habita los morros, allá arriba. Eran pequeñas camionetas destartaladas que llevaban 50 personas por viaje. “¡Pero en la cola hay miles!” Los cargan y siempre llegan. Los dejan y después a pie suben hasta sus casas caminando. Son gente fuerte.

Chavez y Kirchner - abril 2004Lo decían en un tono naturalista. La tremenda desigualdad ya estaba interiorizada como un fenómeno obvio, cotidiano. Cuando el horror se construye día a día, hasta los niños deformes se vuelven cotidianos. Pensé en los “cabecitas negras” de Perón lavándose las patas en Plaza de Mayo. Allí se inscribían como Hombres. Se les dio la dignidad de ser “humanos”. De las patas de los cabecitas surgió el peronismo. Ese fue su primer movimiento de liberación. De auténtica liberación.

Hugo: cuando la oposición quiso sacarte del poder los negritos bajaron de los morros y te liberaron. Ya se habían vacunado contra la indignidad. El contubernio demócrata conservador repartiéndose el poder durante años. La subjetividad de la desigualdad se había quebrado. De la ignominia. De la prepotencia del poder inventado. De los morros bajaron ellos y esa herencia no se olvidará jamás. Frente al estupor de la oligarquía y de los liberales.

Ya no hace falta que no te mueras. Ya está el acto consumado. Vivirás siempre como el Che y Evita. Devolviste la dignidad y eso no se olvida nunca, ya estaba consumado el gesto. Tenés 3000 médicos cubanos trabajando allí, curando enfermedades y haciendo labores pedagógicas.

Podés morirte tranquilo, son muchos los que te llorarán. Saliste al mundo. Predicaste justicia social a los desamparados. Y eso no se olvida nunca. Ni tampoco se olvida tu antiimperialismo constante. Irrenunciable. Sin concederles “ni un poquito así”, como decía el otro inmortal del “Che”.

Chau, Chávez. Me alegro de haber vivido en tu época. Haberte conocido. Haberte admirado. Pero me detengo aquí porque tengo ganas de llorar y cuando lloro no puedo escribir.

Chau, Negro. Hasta la victoria siempre.

* Psicoanalista. Autor, director y actor teatral.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-215157-2013-03-06.html

Paradojas de los nuevos vagones chinos

LOS TRENES MAS MODERNOS DEL SUBTE FUNCIONARAN CON EL SISTEMA DE SEGURIDAD DE LOS VAGONES DE MADERA

Tienen aire acondicionado, pero no se sabe si podrá usarse.

Tienen aire acondicionado, pero no se sabe si podrá usarse.

No cuentan con equipos para funcionar con señalización digital y colocarlos lleva seis meses. Por eso, en marzo circularán con el sistema utilizado por los coches desahuciados por Macri.

Por Eduardo Videla

La falta de seguridad era el principal argumento con que la gestión macrista retiró apresuradamente de circulación a los históricos vagones de madera de la línea A. Pero los trenes chinos que circularán en su reemplazo, a partir del 8 de marzo, tendrán el mismo sistema de seguridad que los belgas ya jubilados. La razón: los nuevos coches no están equipados con el sistema de seguridad digital ATP, ya instalado en toda la línea, y colocar ese equipo en todas las unidades puede demorar no menos de seis meses, coinciden los especialistas.

El dato es sólo una muestra de la improvisación con que se tomó la decisión de hacer el cambio de formaciones en este momento”, dice a Página/12 un integrante de la junta interna de los trabajadores de subterráneos.

El gremio y los especialistas en asuntos ferroviarios consultados por este diario coinciden además en lo “innecesario” del cierre de la línea durante dos meses para hacer los cambios. “Cuando se renovó la flota en la línea B o en la D, los usuarios se dieron cuenta recién cuando se subieron a los trenes nuevos: no se paró el servicio ni un día”, aseguran.

No es que los coches chinos vayan a ser inseguros con ese viejo sistema, como tampoco lo eran los belgas”, aclara el metrodelegado Manuel Compañez. Se refiere al sistema de seguridad ATS (Automatic Train Stop) o paratrén, que consiste en unas antenas colocadas en cada formación que, si el tren avanza con luz roja, en forma mecánica, activa los frenos de emergencia.

Las formaciones chinas no tienen instalado ningún sistema de seguridad automático para la detención del tren”, advierten los metrodelegados. No sólo hay que colocarles el equipo, sino instalar el software. Ese trabajo demora entre seis meses y un año.

El ATP (Automatic Train Protection), en cambio, es un sistema de señalización digital que permite el monitoreo de los trenes en toda la línea. Está instalado en las líneas B, D, E, A y H, pero sólo funciona en las tres primeras, ya que en la A y en la H los trenes no cuentan con equipamiento para operar con ese programa. La C es la única que no tiene ATP en su sistema de señalización: ésa (y no el cambio de trenes en la A) era una de las prioridades señaladas por expertos en subterráneos.

La paradoja de la línea cerrada en enero, entonces, es que los coches con la tecnología más moderna funcionarán con un sistema de seguridad primitivo. “Se podría haber instalado el nuevo sistema y luego poner los trenes en funcionamiento”, dijo a este diario Damián Martínez Vélez, delegado de señaleros de la línea A. “Pero no tienen un plan de trabajo e improvisan sobre la marcha”, cuestionó.

Vagones Linea A

Otro inconveniente que se debe resolver en estos días es la adaptación de las ruedas de los trenes Fiat, del sistema tranviario al ferroviario. “La A es la única línea que funcionaba con sistema tranviario, es decir, con vías de tranvía, que eran las únicas por las que podían andar los vagones de La Brugeoise”, explica Compañez.

Como las vías habían sido cambiadas a nuevo, se les puso un contrarriel, para que los vagones no descarrilen en las curvas o en los cambios. Ahora que los coches belgas no están, se sacan esos contrarrieles, por lo que hay que adaptar las ruedas de los coches Fiat. «El tiempo que demora ese trabajo es un mes por formación”, agrega el metrodelegado.

Por eso, de los seis trenes Fiat con que cuenta hoy la A, sólo dos estarían en condiciones de circular en marzo, mientras que los otros cuatro se incorporarían recién en mayo o junio. Salvo que Sbase resuelva sacar formaciones de otras líneas.

“Así, de las 18 formaciones con que contaba la A hasta su cierre, en marzo abriría con 11 (nueve chinas y dos Fiat).” Por eso, para disminuir la frecuencia, se analiza el cierre de las estaciones Piedras y Pasco-Alberti.

Los metrodelegados sostienen que estos inconvenientes dan aún más razón a su propuesta, formulada el 10 de enero último: no había necesidad de cambiar con tanta urgencia los coches La Brugeoise ni de cerrar la línea durante casi dos meses. “Seis meses más de servicio con las formaciones belgas hubieran sido más que suficientes para realizar las tareas sobre los coches viejos, el sistema de señalización y las pruebas de kilometraje.”

Los técnicos del subte deben resolver en estos días otros problemas: un corte en sectores de los andenes donde los nuevos coches rozan, y un estudio térmico para saber si se puede usar el aire acondicionado de los trenes chinos sin que los pasajeros que esperan en las estaciones se calcinen, ya que el sector más antiguo de la A no cuenta con ventilación forzada.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-213083-2013-02-02.html