Noam Chomsky: Contra el imperio de la vigilancia

Entrevista por Ignacio Ramonet
Publicado 5 abril 2015

Noam Chomsky

«EE.UU. también, como otros países desarrollados, no respetaron lo que se llama hoy una “economía sana”. Se violaban los principios que hoy se proclaman, y existían altos aranceles y otros mecanismos proteccionistas. Y eso siguió así hasta el año 1945, cuando realmente EE.UU. pudo desarrollar la producción industrial de acero, y de muchas otras cosas más».

*»Le Monde diplomatique en español», Abril 2015 →http://www.monde-diplomatique.es

En Buenos Aires (Argentina), del 12 al 14 de marzo pasado, organizado por el Ministerio de Cultura y el Secretario de Coordinación Estratégica del Pensamiento Nacional, Ricardo Forster, tuvo lugar un importante Foro Internacional por la Emancipación y la Igualdad que reunió a personalidades de gran prestigio venidas de Estados Unidos, de América Latina y de Europa. Se trataba de reflexionar sobre el momento que se está viviendo no sólo en Latinoamérica sino también en algunos países de Europa, donde nuevas organizaciones políticas (Syriza, Podemos), que conocen bien los avances progresistas realizados en América Latina, están tratando de cambiar las cosas y de aportar soluciones de inclusión social y de rechazo de las políticas “austeritarias”.

En el marco de ese encuentro excepcional, pudimos entrevistar a nuestro amigo estadounidense Noam Chomsky, uno de los intelectuales más prestigiosos del mundo. Un hombre que lleva años pensando cómo construir un mundo más justo, menos desigual y con menos violencia.

Ignacio Ramonet: Noam, el 9 de marzo pasado, Barack Obama firmó una orden ejecutiva y decretó “estado de emergencia” en Estados Unidos por “la amenaza inusitada y extraordinaria” que representaría Venezuela para la seguridad nacional de su país. ¿Qué piensa usted de esta declaración?

Noam Chomsky: Tenemos que ser cuidadosos y distinguir dos partes en esa declaración. Por un lado, un hecho real: la imposición de sanciones a siete funcionarios de Venezuela. La otra parte es un aspecto más bien técnico, la forma en que se formulan las leyes estadounidenses. Cuando un presidente impone una sanción debe invocar esta declaración ridícula que pretende que hay “una amenaza a la seguridad nacional y a la existencia de EE.UU.”, por parte de tal o cual Estado. Es un aspecto técnico del derecho estadounidense. Es tan ridículo que, de hecho, nunca se había subrayado. Pero esta vez sí se insistió en ello, porque surgió en América Latina. En la declaración habitual casi nunca se menciona todo este contexto, y creo que es la novena vez que Obama invoca una “amenaza a la seguridad nacional y a la supervivencia de EE.UU.”, porque es el único mecanismo a su alcance mediante el cual la ley le permite imponer sanciones. O sea, que lo que cuenta son las sanciones. El resto es una formalidad absurda; es una retórica obsoleta de la que podríamos prescindir, pero que, en todo caso, no significa nada.

Aunque a veces sí. Por ejemplo, en 1985, el presidente Ronald Reagan invocó la misma ley diciendo: “El Estado de Nicaragua es una amenaza a la seguridad nacional y a la supervivencia de Estados Unidos”… Pero en ese caso era verdad. Porque ocurría en un momento en que la Corte Internacional de Justicia (CIJ) había ordenado a EE.UU. que pusiera fin a sus ataques contra Nicaragua mediante el uso inapropiado de los llamados “Contras” contra el Gobierno sandinista. Washington no lo tomó en cuenta. Por su parte, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas también adoptó, en ese momento, una resolución que pedía, a “todos los Estados”, que respetaran el derecho internacional… No mencionó a nadie en particular, pero todo el mundo sabía que se estaba refiriendo a EE.UU.

La CIJ había pedido a Estados Unidos que pusiera fin al terrorismo internacional contra Nicaragua y que pagara reparaciones muy importantes a Managua. Pero el Congreso estadounidense lo que hizo fue aumentar los recursos de las fuerzas [los “Contras”] financiadas por Washington que atacaban a Nicaragua… Es decir, la Administración de Reagan opuso su método a la resolución de la CIJ y violó lo que ésta le estaba pidiendo. En ese contexto, Reagan se puso sus botas de cowboy y declaró que Nicaragua era una “amenaza a la seguridad de Estados Unidos”. Recordará usted que, en aquel mismo momento, Reagan pronunció un célebre discurso diciendo que “los tanques de Nicaragua están a solo dos días de marcha de cualquier ciudad de Texas”… O sea declaró que había una “amenaza inminente”…. Bueno, según Reagan, aquella “amenaza” era una realidad… Pero ahora no, lo de Obama es una fórmula retórica, una expresión técnica, digamos. Claro, se trata de darle a la declaración un aspecto dramático adicional para tratar de socavar al Gobierno de Venezuela… Algo que Washington hace casi siempre en esos casos.

IR: Usted conoció al presidente Hugo Chávez. Y Chávez le tenía a usted una gran admiración. Hizo el elogio de algunos de sus libros. ¿Qué recuerdos tiene de él y qué opinión le merece como gobernante, en particular por su influencia en América Latina?

NC: Tengo que confesarle que después de que el presidente Chávez mostrara mi libro [Hegemonía o supervivencia] en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se vendió muy bien en Amazon.com [risas]. Un amigo mío, un poeta, me dijo que el libro estaba entre los últimos del ranking de Amazon y de pronto se vendieron miles… Él me preguntó si el presidente Chávez no podía mostrar un libro de él también en la ONU… [risas] Bueno, tuve con Chávez unas conversaciones nada más, en el palacio presidencial. Estuve en Caracas un día con un amigo y básicamente hablamos con Chávez de cómo llegó al poder, cómo reaccionó EE.UU., y muchas otras cosas de esa naturaleza. Chávez hizo un esfuerzo muy importante para tratar de introducir cambios sustanciales en Venezuela y su relación con el mundo. Uno de sus primeros actos fue lograr que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que poseía casi el monopolio del petróleo, redujese la producción para que los precios del barril aumentaran. Según lo que él me dijo, ese fue el momento en que EE.UU. se volvió definitivamente contra Venezuela… Antes lo toleraban… Chávez hizo también muchas cosas más: procuró petróleo a bajo precio a Cuba y a otros países del Caribe; realizó esfuerzos para mejorar el sistema de sanidad, reducir la pobreza, lanzó las “misiones” que significaban un gran esfuerzo en favor de la gente humilde, etc.

En esto obtuvo cierto grado de éxito, pero se enfrentó a graves dificultades, en particular la incompetencia, la corrupción, la manera de combatir las huelgas, etc. El resultado final es un contexto difícil para Venezuela internamente. Y el problema más grave –que no se ha superado–, y que es un problema para América Latina en general, es que todos estos países dependen de un modelo no sostenible de desarrollo económico, basado en la exportación de productos primarios. Un país puede asumir eso –Argentina y Brasil lo saben– si la economía se diversifica de tal manera que pueda desarrollar una verdadera industria compleja. Pero una industria basada únicamente en productos agrícolas o mineros no es un modelo sostenible. Si usted considera los países que se han desarrollado, empezando por Inglaterra, EE.UU. y otros, todos, originalmente, empezaron exportando productos básicos. Por ejemplo, EE.UU. se desarrolló porque tenía un casi-monopolio en uno de los productos básicos más importantes del siglo XIX, que era el algodón que se producía en plantaciones con campamentos de esclavos –campamentos que hubiesen impresionado a los nazis si éstos los hubieran podido ver. Y así logró EE.UU. aumentar la productividad del algodón más rápidamente que la industria, y eso que no tenía innovación técnica… aparte del látigo que usaban para torturar a los esclavos. Con el uso intensivo de la tortura y de otras actividades horripilantes, la producción de algodón se incrementó muy rápidamente, con lo cual los dueños de los esclavos se enriquecieron, por supuesto, pero también se desarrolló el sistema fabril.

Si usted piensa, por ejemplo, en el noreste de EE.UU., que es una zona fabril donde están las principales fábricas, en aquel entonces se ocupaban del algodón, producían telas a partir de algodón. Lo mismo sucedía en Inglaterra. Los ingleses importaban el algodón de EE.UU. y desarrollaron sus primeras fábricas. Lo cual también permitió la expansión del sistema financiero, que era una maniobra sumamente compleja sobre el préstamo de fondos y otras operaciones financieras. Y todo eso a partir del cultivo del algodón. Un sistema comercial, un sistema industrial, un sistema financiero.

Pues bien, EE.UU. también, como otros países desarrollados, no respetaron lo que se llama hoy una “economía sana”. Se violaban los principios que hoy se proclaman, y existían altos aranceles y otros mecanismos proteccionistas. Y eso siguió así hasta el año 1945, cuando realmente EE.UU. pudo desarrollar la producción industrial de acero, y de muchas otras cosas más. Así es como se puede hacer el desarrollo. Si un país se autolimita a la exportación de productos primarios se va a estrellar… Y eso es lo que pasa en Venezuela. La economía sigue dependiendo terriblemente de la exportación de petróleo… Ese modelo es insostenible. Y también es insostenible una economía únicamente basada en la exportación de soja o de otros productos agrícolas. De tal manera que tenemos que pasar por un formato distinto de desarrollo como el que hicieron Inglaterra y Estados Unidos. Y otros países europeos por supuesto. Por ejemplo, Francia. El 20% de la riqueza de Francia fue producto de la tortura de los haitianos… que sigue hoy lamentablemente. Lo mismo con la historia del desarrollo de otros países coloniales.

Venezuela no ha superado este escollo. Y tiene otros problemas internos graves que, por supuesto, EE.UU. quisiera exacerbar. Y creo que las sanciones constituyen un esfuerzo para lograrlo. En mi opinión, una buena respuesta de Venezuela sería simplemente dejar pasar por alto. Claro, no se pueden pasar por alto las sanciones porque son reales… Pero sí lo que usted mencionó, esa pretensión ridícula de “amenazas a la seguridad nacional estadounidense”…. Es importante repetir que esto, en sí, no significa nada. Como le dije, es meramente una expresión formal. Es algo que los medios de comunicación, en EE.UU., ni siquiera señalaron. Lo importante es la reacción que, en este caso, se produjo en América Latina.

IR: El diecisiete de diciembre pasado el presidente Barack Obama, y también el presidente Raúl Castro, hicieron una declaración, cada uno por su parte, en la que anunciaban la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. El presidente Obama, en esa declaración, reconoció que cincuenta años de política estadounidense, de presiones, con bloqueo económico incluido, no habían producido ningún resultado, y que había que cambiar de política. ¿Qué piensa usted de esta normalización entre Cuba y EE.UU.? Y ¿cómo ve usted la evolución de las relaciones entre La Habana y Washington, y la influencia de ello para el conjunto de América Latina?

NC: Pequeña corrección. No se trata de “normalización”. Es, primero, un paso hacia lo que podría ser una normalización. O sea que el embargo, las restricciones, la prohibición de viajar libremente de un país a otro, etc., no han desaparecido… Pero efectivamente constituye un paso hacia la normalización, y es sumamente interesante ver cuál es la retórica actual del análisis de Obama y de su presentación. Lo que dijo es que cincuenta años de esfuerzos “para llevar la democracia, la libertad y los derechos humanos a Cuba” han fracasado. Y que otros países, desgraciadamente, no apoyan nuestro esfuerzo, de tal manera que tenemos que encontrar otras formas de continuar nuestra dedicación a la imposición de democracia, libertad y derechos humanos que dominan nuestras políticas benignas con el mundo. Palabra más, palabra menos, es lo que dijo. Quienes han leído a George Orwell saben que cuando un Gobierno dice algo hay que traducirlo a un lenguaje más claro. Lo que dijo Obama significa lo siguiente: durante cincuenta años hemos hecho un terrorismo de gran escala, una lucha económica sin piedad que han dejado a EE.UU. totalmente aislado; no hemos podido derrocar al Gobierno de Cuba en esos cincuenta años, por consiguiente ¿qué tal si encontramos otra solución? Esa es la traducción del discurso; es lo que realmente quiere decir o lo que se puede decir tanto en español como en inglés.

Y vale la pena recordar que la mayoría de estas cuestiones se suprimen en los debates norteamericanos e incluso europeos. Efectivamente, EE.UU. hizo una campaña grave de terrorismo contra Cuba bajo la presidencia de John F. Kennedy; el terrorismo era extremo en aquel momento. Hay un debate, a veces, sobre los intentos de asesinato de Fidel Castro, y se hicieron ataques a instalaciones petroquímicas, bombardeos de hoteles –donde sabían que había rusos alojados–, mataron ganado, etc. O sea una campaña muy grande que duró muchos años.

Es más, después de que EE.UU. terminara su terrorismo directo apareció el terrorismo de apoyo, digamos, con base en Miami en los años 1990. Además la guerra económica, que fue iniciada por Eisenhower, tomó realmente impulso durante la era Kennedy y se intensificó después. El pretexto de la guerra económica no era “establecer la democracia” ni “la introducción de derechos humanos” sino castigar a Cuba por ser un apéndice del gran Satán que era la Unión Soviética. Y “teníamos que protegernos”, de la misma manera que “teníamos que protegernos” de Nicaragua y de otros países…

Cuando colapsó la Unión Soviética, ¿qué pasó con el embargo? El bloqueo se agravó. Es más, Clinton le ganó la partida a George Bush (padre) para extender el bloqueo. Clinton lo hizo mucho más fuerte. Algo raro por parte de un senador liberal de Nueva Jersey… Y más tarde, peor aún, se intensificó el esfuerzo por estrangular y destruir la economía cubana. Y todo eso no tenía nada que ver, obviamente, ni con la democracia ni con los derechos humanos. Ni siquiera es una broma. Basta con ver los registros norteamericanos de su apoyo a las dictaduras violentas, terroristas en América Latina. No solamente las apoyaron sino que las impusieron. Como en el caso de Argentina, donde EE.UU. era el más firme apoyo de la dictadura argentina. Cuando el Gobierno de Guatemala estaba cometiendo un verdadero genocidio, Reagan quiso apoyarlo. Pero el Congreso le había fijado ciertos límites. Por eso dijo, bueno, qué tal si lo hacemos en Argentina… Y transformamos a los militares argentinos en neonazis para hacer lo que queremos. Desgraciadamente, Argentina pasó a ser una democracia después; y ahí es donde los Estados Unidos perdieron ese apoyo que tenían. Y entonces recurrieron a Israel para seguir con el entrenamiento de los ejércitos de terrorismo en Guatemala. Pero ya, desde principios de los años 1960, hubo una tremenda ola de represión en toda América Latina, en Brasil, Uruguay, Chile, Argentina y así hasta América Central. Estados Unidos, directamente, participaba en todos estos comandos. Y antes también, y hoy sigue.

Por ejemplo, Obama es prácticamente el único líder que le dio apoyo, en 2009, al golpe de Estado de Honduras, que echó al Gobierno constitucional [de Manuel Zelaya] y que puso una dictadura militar que EE.UU. reconoció. Es decir, podemos dejar de lado la charla sobre la democracia y los derechos humanos; no tienen nada que ver: el esfuerzo era para destruir el Gobierno. Y sabemos por qué. Una de las cosas buenas de EE.UU. es que, en muchos sentidos, es una sociedad libre, y tenemos muchos registros internos, de deliberaciones internas que se han publicado. De manera que se puede saber exactamente lo que ocurrió.

IR: En 1999, apareció Hugo Chávez en Venezuela, y una serie de países adoptaron unos programas anti-neoliberales, varios gobiernos progresistas empezaron a aparecer en América Latina; primero en Brasil, después de Venezuela, con Lula; después en Bolivia, con Evo Morales; luego en Ecuador, con Rafael Correa; luego en Argentina, con Nestor Kirchner; en Uruguay, con Tabaré Vázquez y Pepe Mujica. Esto se ha extendido por América Latina; y efectivamente, como usted acaba de decir, América Latina se le ha ido un poco de las manos a EE.UU. Yo quisiera preguntarle, primero, ¿qué opinión tiene usted de estos gobiernos progresistas, en general, de América Latina? Y segundo, ¿por qué EE.UU. ha podido encontrarse en esta situación de pérdida de influencia en América Latina?

NC: Bueno, son acontecimientos de suma importancia en esta parte del mundo, todo lo que ha descrito usted es de relevancia realmente histórica. Si uno piensa en América Latina… Durante quinientos años, América Latina, básicamente, se vio controlada por los poderes imperialistas occidentales, sobre todo por EE.UU. en el siglo XX, y antes hubo otros… En América Latina, las poblaciones originarias se veían controladas por una elite pequeña, generalmente blanca, casi blanca, muy ricos, con muchas personas pobres. Entonces estas elites eran como ajenas a su propio país: exportaban capital a Europa, por ejemplo, y enviaban a sus hijos a EE.UU. No les preocupaba su propio país. Y la interacción entre los países de América Latina era muy limitada. Cada elite de cada país tenía un sesgo hacia lo occidental, y tenían ideas imperialistas. Había ciertas diferencias, pero ésta era en general la situación típica. Y esto viene sucediendo, bueno, desde hace quinientos años de una forma u otra.

Pero, a partir de 1999, empezó a cambiar esta situación. Lo que usted describe es un cambio muy significativo; es un punto de importancia histórica. Y Estados Unidos es, por supuesto, el país, la potencia que ejerce el mayor dominio en todo el mundo, pero EE.UU. ya no tiene el poder abrumador de destruir gobiernos y de imponer dictaduras militares donde se le antoja. Si uno piensa, por ejemplo, en los últimos quince años… Ha habido algunos golpes de Estado: un intento de golpe en Venezuela en 2002; bueno, funcionó, digamos, durante dos días nada más. EE.UU. lo apoyó plenamente pero no tuvo el poder de imponer a un nuevo Gobierno. Hubo otro en Haití en 2004; ahí tenemos…, los torturadores de Haití, Francia y EE.UU. combinaron el secuestro del presidente Aristide para enviarlo al centro de África, y mantenerlo allí, oculto, para que no pudiera participar ni siquiera en las elecciones. Bueno, esto fue exitoso, pero Haití es un país muy débil. Hubo otro caso en Honduras, en 2009 –sí, con Obama–: los militares se deshicieron del gobierno constitucional… Así que ahí hubo una “excusa democrática”, y Washington no quiso condenarlo como un golpe militar… Pero resultó que EE.UU. se encontró aislado en esa posición de apoyo a ese golpe militar exitoso. Y ahora ese país es un desastre por completo. Tiene un terrible registro –el peor– en materia de derechos humanos. Y si consideramos la migración a EE.UU., que es un gran tema, la mayoría de los inmigrantes proviene de Honduras, porque este país fue destruido por el golpe que Washington apoyó.

Así que vemos algunos casos de éxito por así decirlo, pero no como en el pasado, no como antiguamente. América Latina ahora ha dado un paso hacia adelante para lograr cierto grado de independencia. Es el camino correcto hacia adelante. Bueno, la UNASUR, MERCOSUR, CELAC [Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños]; hay distintos grupos que representan pasos hacia la integración. La CELAC es totalmente novedosa, porque EE.UU. y Canadá quedan excluidos, y esto, bueno, nadie podría haberlo imaginado; era algo inconcebible años atrás. Todo ello se ve reflejado de varios modos; hubo un estudio reciente muy interesante de lo que podríamos llamar, por ejemplo, la “peor tortura del mundo”: arrestamos a alguien y lo mandamos a la dictadura militar más cruel para que allí lo torturen, de manera impune, y podemos así tener cierta información. Esta es la peor forma de tortura. Estados Unidos lo viene haciendo desde hace años y años. Hubo un estudio para saber qué países cooperan. Por supuesto, los países de Oriente Medio; ahí; los envían para llevar a cabo esta tortura: ya lo hacían con El Asad en Siria, con Mubarak en Egipto, y bueno con Gadafi en Libia, ¿no? Y los países europeos en su mayoría han participado, Inglaterra, Suecia, Francia, todos estos países…

Sin embargo, hubo una región en el mundo, en la que no participó ningún país: América Latina. Y esto es realmente llamativo, interesantísimo. Cuando América Latina estaba bajo el control de Estados Unidos era un centro global de tortura. Ahora, incluso se negaron a participar en este horrendo juego, en este tipo de tortura implementado por Estados Unidos. Esto es un cambio muy significativo, una señal realmente muy llamativa. Ha habido ciertos casos de éxito, parciales, en América Latina, que ha liderado la resistencia al proyecto neoliberal, lo podemos llamar así. También otros éxitos, aunque hay mucho camino por recorrer todavía.

IR: Una reflexión sobre política exterior de Estados Unidos con respecto a su rivalidad con China. ¿Piensa usted, como algunos analistas, que China será el gran rival estratégico de Estados Unidos en el siglo XXI? ¿Y qué consecuencias puede tener esto para la marcha del mundo en general y para el destino de Estados Unidos?

NC: China se desarrolla de una manera muy eficiente. Es algo que empezó en el año 1949 cuando China se independizó. Hay una expresión para eso en el discurso norteamericano, se dice “la pérdida de China”, es muy interesante… “la pérdida de China”… No se puede “perder” algo de lo cual uno no es dueño. Pero, en Estados Unidos, damos por sentado que nosotros somos los dueños del mundo, y si algún país se aleja de nuestro lado lo “perdimos”… China es hoy un productor offshore de las fábricas norteamericanas. Las principales empresas estadounidenses producen en China, importan de China. O sea que nuestras principales empresas importan bienes baratos de China y obtienen ganancias extraordinarias. Una empresa estadounidense puede disponer de una mano de obra reprimida, muy barata, donde el Estado controla muy directamente a los trabajadores; no hay que preocuparse por la contaminación y otras cosas: es una forma muy inteligente de ganar dinero. De manera que hay vínculos comerciales, financieros e industriales muy fuertes. Al mismo tiempo, China tiene las ambiciones normales de una superpotencia. Por ejemplo, China, si se fija usted en el mapa, está rodeada al Este por una ristra de protectorados estadounidenses que controlan sus aguas territoriales. Eso a China no le gusta. Los chinos se quieren expandir por sus propias aguas offshore. Entonces aparece un conflicto potencial bastante grave entre China, por un lado, y EE.UU. y Japón por el otro. Y ese conflicto concierne al conjunto del Pacífico Occidental. Es una región donde Japón, durante su época imperial, tenía todas sus fuerzas. Y siguen controlando una buena parte. Lo cual a China no le gusta. En este momento, los cazas japoneses y chinos pasan continuamente sobre islas que no tienen ningún interés. Y esas cosas en algún momento podrían desembocar en una guerra. Lo mismo sucede entre EE.UU. y China; la política exterior de Obama es un pivote hacia Asia. Eso consiste en mandar fuerzas militares a Australia, y en construir una enorme base militar en una isla cercana a China. No dice que es una base militar pero seguramente lo es. Estados Unidos posee, a pocos kilómetros de China, la base de Okinawa, cuya población se opone rotundamente a esa base militare. Japón controla ese territorio, y EE.UU. quiere mantener las bases en esa zona. Y nuevas bases se están construyendo y se están expandiendo con la tremenda objeción de la población y de China que mira todo eso como una amenaza, y tiene razón. O sea que hay una confrontación potencial no solamente con EE.UU. sino también con los países vecinos como Filipinas, Vietnam y Japón, por supuesto. Es un problema de tensión. De manera subyacente hay también un problema económico, una tremenda interacción económica, de producción, de finanzas, de importación, etc. De manera que seguramente va a seguir siendo un tema importantísimo en los asuntos internacionales. No obstante, mucho se ha hablado de la nueva potencia de China en el siglo XXI. Creo que se exagera tremendamente. El crecimiento de China ha sido fuerte durante muchos años pero sigue siendo un país sumamente pobre. Si se fija usted, por ejemplo, en el índice de desarrollo humano de la ONU, creo que China está en la posición noventa y no se mueve de ahí. Tiene importantes problemas internos, el movimiento laboral está rompiendo sus cadenas, hay muchas huelgas, protestas, tremendos problemas ecológicos, la gente habla de polución, pero es mucho peor: hay destrucción de los recursos agrícolas, más bien limitados; se enfrenta a extraordinarios problemas que Estados Unidos y Europa no tienen. Y sigue habiendo una enorme pobreza. Y no está a punto de transformarse en un poder hegemónico.

De manera que la presión de EE.UU. y Japón sobre China desde el Este, está empujando a China hacia Asia Central, y uno de los desarrollos más importantes de los asuntos mundiales recientemente es el establecimiento de lo que se llama la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) con base en China pero que incluye a Rusia, a los Estados centrales asiáticos, a la India, y a Irán como observador. Se está desplazando también hacia Turquía, y tal vez va a seguir expandiéndose hacia Europa, con lo cual se reconstituiría algo así como la “ruta de la seda”, la vieja ruta de la seda, que salía de China e iba hacia Europa. A Washington no le gusta. Estados Unidos ha pedido ser observador en el seno de la OCS, pero se le ha negado; lo tienen Irán y otros países, pero a Estados Unidos se le ha negado ese estatuto de observador. De hecho la OCS ha pedido que se sacaran todas las bases militares norteamericanas de Asia Central. Asia tiene grandes recursos; la confrontación actual con Rusia está empujando al Kremlin a tener relaciones más cercanas, más estrechas con China, siendo China el poder dominante y Rusia menos. Pero es como un desarrollo natural, por así llamarlo. La parte oriental de Rusia tiene grandes recursos, minerales, petróleo, etc. Y eso podría permitir acercar aún más a China y Rusia. Uno puede ver una suerte de sistema eurasiano o eurásico, con mejores vínculos, más estrechos. Por ejemplo, hoy uno puede tomar un tren de alta velocidad desde China hasta Kazajistán, y sin embargo no se puede tomar un tren de alta velocidad de Boston a Europa, pero sí de Beijín a Kazajistán. Forma parte del desarrollo que estamos viendo y es algo bastante fuerte; y algunos estrategas estadounidenses lo consideran una OTAN con base en China. Tal vez lo sea. Tal vez. En tal caso, hay grandes avances, y tiene razón usted al decir que son amenazas potenciales en los asuntos internacionales que podrían transformarse en peligrosos.

IR: Quisiera hacerle ahora dos preguntas sobre la comunicación de masas. La primera pregunta es una gran preocupación que existe en el mundo del periodismo sobre la crisis de la prensa escrita. Hay una enorme crisis de la prensa escrita, muchos periódicos están desapareciendo, muchos periodistas están perdiendo su empleo. Y la pregunta es: el periodismo de papel, ¿va a seguir existiendo? ¿Qué consecuencias puede tener la desaparición del periodismo de papel?

NC: No creo que sea inevitable. Hay algunas excepciones interesantes. Por ejemplo, en México. Creo que La Jornada es ahora el segundo diario más importante, que se lee muy ampliamente, aunque a la clase de los empresarios no le gusta en absoluto, por lo cual no recibe publicidad; cuando uno se fija no ve publicidad de marcas, pero sí tiene publicidad del Gobierno; porque la ley mexicana así lo exige, exige que el Gobierno haga su publicidad oficial en todos los diarios. Sobrevive, y pude ver que mucha gente lo lee. Por lo que he podido leer, La Jornada es un diario de buena calidad y está sobreviviendo. Y creo que no es algo imposible.

En la Declaración de los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), uno de los artículos, creo que es el diecinueve, habla de la libertad de prensa. Y dice que la libertad de la prensa tiene dos aspectos: el derecho a generar una información libre de control gubernamental, pero también el derecho a recibir información y a tener la oportunidad de generar información libremente. Lo cual significa sin concentración de capitales. La prensa rica, compleja e independiente, del siglo XIX y principios del XX, sucumbió. Sucumbió por dos causas; uno, la concentración de capitales, que significaba que se metían grandes cantidades de capitales en la prensa comercial privada. Y dos, a la dependencia de la publicidad. Cuando uno depende de la publicidad son los anunciantes los que empiezan a tener impacto en el diario. Cuando uno se fija en un diario moderno actual… es un negocio; y como cualquier otro negocio, tiene que generar un producto que tiene su mercado, ese mercado son otras empresas que hacen publicidad; y los productos son los lectores. Pero los productos no subsidian un diario. Hoy el diario le vende a las empresas de publicidad, lo mismo en televisión, no se paga cuando uno conecta la televisión, pero la empresa, que es el canal, le vende el público a sus anunciantes; y ahí es donde se ve un gran esfuerzo, donde está la parte creativa: las publicidades. En la industria de la televisión, la publicidad es el verdadero contenido. La historia es simplemente un relleno, lo que la gente ve entre dos espacios publicitarios. Esa es la estructura básica de la televisión comercial. En la prensa escrita hay un término: el agujero de las noticias. ¿Cómo se hace? Primero se pone la publicidad, ¿no?, que es lo importante; Y después se rellena un poquito aquí y allá con algo de noticias [risas]. Esa es la estructura natural de los medios de comunicación comerciales. Este tema ha sido una batalla durante siglos. Y lo que se ha visto en Argentina recientemente: ¿acaso la libertad de prensa significa solamente la libertad de las empresas privadas de hacer lo que les da la gana? ¿O la libertad de prensa también tendría que comprender lo que dice la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos, o sea: el derecho de la gente a recibir información de muchas fuentes, y de tener la oportunidad de juntarse, generar y producir información a partir de muchas fuentes?

Su pregunta sobre los medios de comunicación impresos se sitúa en ese contexto. Podría haber medios impresos y con mucha vida pero tiene que haber una responsabilidad pública. Y cuando uno habla de subsidios gubernamentales, si el Gobierno es democrático, significa subsidios públicos; significa que es el público el que participa para garantizar un entorno en el cual la información esté disponible en toda una gama de fuentes; y que muchos grupos distintos tengan la oportunidad de presentar sus propios hechos, sus propias interpretaciones, sus análisis, sus investigaciones, etc. Esa sería una versión enriquecida de la libertad de prensa. Y se puede lograr, pero como para las demás formas de democratización, se necesita movilización pública. Las empresas privadas van a hacer lo imposible para trabarlo. Eso se sabe bien en Argentina. Pero sucede en todas partes.

IR: Recientemente estuvo usted en Londres visitando a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, en la Embajada de Ecuador, –yo había estado con él unos días antes–, y por otra parte, Edward Snowden, con sus revelaciones, también ha demostrado la existencia de todo el sistema de vigilancia, y ha podido desenmascarar algunas acciones de los Estados, la potencia de los Estados en materia de vigilancia hoy y de ocultación de información. O sea, por una parte, WikiLeaks, por otra parte, “lanzadores de alertas” como Snowden, utilizando internet, utilizando las redes sociales, nos han enseñado mucho últimamente en materia de información. ¿Piensa usted que este tipo de periodismo nuevo es algo que se va a desarrollar en un futuro próximo en términos de comunicación y de emancipación intelectual, con toma de conciencia de los ciudadanos?

NC: La respuesta, como a la mayoría de las preguntas, es que depende de lo que hagan los ciudadanos. Sin lugar a dudas, cualquier sistema de poder va a impedir todo lo que pueda dentro de sus posibilidades. Assange está refugiado en la Embajada de Ecuador en Londres, y Gran Bretaña está pagando muchísimo para que no se escape por la puerta. Como saben, Assange está en peores condiciones que las de la cárcel, porque en la cárcel uno puede ver la luz del día, a menos que esté en confinamiento, pero él no puede. Snowden está en Rusia, usted sabe lo que pasó con el vuelo de Evo Morales, el presidente de Bolivia que volaba de Moscú a Bolivia, y los países europeos –Francia, España, y otros– interceptaron su vuelo por orden del Gran Amo en Washington… ¡Una cosa increíble! Finalmente, el avión tuvo que aterrizar en Austria. La policía inmediatamente entró al avión para cerciorarse de que Snowden no estaba oculto en la cabina. Estas son, directamente, violaciones de protocolos diplomáticos, pero que muestran dos cosas; primero, muestran la dedicación extrema del Gobierno de Obama para castigarlo, y luego, en segundo lugar, cuán servil es Europa al Gran Amo estadounidense. Un fenómeno muy interesante.

Obama va más allá, ha castigado a más “lanzadores de alertas” que cualquier otro presidente. Hay una ley en EE.UU. que es la ley de espionaje durante la Primera Guerra Mundial. Obama la ha usado para evitar este tipo de publicaciones que informa a la sociedad como han hecho Assange y Snowden. El Gobierno va a tratar lo indecible para protegerse de su “enemigo principal”. Y el “enemigo principal” de cualquier Gobierno es su propia población. Hay muchas pruebas de esto que, aquí [en Argentina], se pueden entender. De la misma manera que las grandes empresas privadas van a tratar de proteger su control tiránico sobre cualquier aspecto de la vida dentro de lo posible; para estos “lanzadores de alertas”, su lucha por una información libre y transparente es una cosa casi natural. ¿Tendrán éxito? Bueno, es como saber si la dictadura argentina podría volver a tomar el poder. Eso depende de la gente. Si Snowden, Assange y otros hacen lo que hacen, lo hacen en su calidad de ciudadanos. Están ayudando al público a descubrir lo que hacen sus propios Gobiernos. ¿Existe acaso una tarea más noble para un ciudadano libre? Y se los castiga severamente. Si EE.UU. pudiera echarles el guante, sería peor aún; hay muchos que ya han padecido el castigo. Ahora, si esto va a seguir o no, va a depender de cómo respondan los ciudadanos.

(Esta es una versión abreviada de la entrevista de Ignacio Ramonet con Noam Chomsky realizada, para la Televisión Pública argentina, en Buenos Aires, el pasado 13 de marzo y difundida en su integralidad el sábado 21 de marzo por el canal de la TV Pública argentina. Se puede ver, en su versión completa, en el sitio online siguiente: http://www.tvpublica.com.ar/ y también en su canal youtube: https://www.youtube.com/watch?v=RIq-tSBdsLw )

Publicado en «Le Monde diplomatique en español«, Abril 2015http://www.monde-diplomatique.es

Este contenido ha sido publicado originalmente por teleSUR bajo la siguiente dirección:
http://www.telesurtv.net/opinion/Entrevista-a-Noam-Chomsky-Contra-el-imperio-de-la-vigilancia-20150405-0012.html.

José Pablo Feinmann: «la tarea de idiotizar al receptor»

Yo no puedo tener un premio que se lo dieron a Tinelli también, yo este premio se los voy a devolver, ustedes disculpen, pero no quiero tener ese premio.

Y quiero que esto sea un gesto, en el cual se sepa que no se puede premiar la anticultura, el anti-pensamiento, ¡eso no se puede premiar!

Yo no digo que el programa del muchachos ese, ya grande, no sea ideológico, no, es totalmente ideológico, porque es la tarea de idiotizar al receptor.

……

Ese programa no tiene nada que ver con la democracia, porque la democracia requiere ciudadanos lucidos, ciudadanos que sepan valorar el pensamiento, la cultura y que sepan elegirse a sí mismos a partir de sí mismos.

Y que cuando lleguen a su casa no sean idiotizados por idioteces aluvionales, sino que puedan pensar un momento después del cansancio del día: que soy? adónde voy?, para qué? que es lo que pasa a en mi país? que opción voy a tener?

Y eso es una opción, esa es la opción que le dan.

La opción que le dan es basura, porque queremos que seas basura, para que no pienses, para que te pensemos nosotros, para que te hablemos nosotros, para que lo que digas es lo que nosotros decimos, lo que pienses lo que nosotros pensamos, para eso, para que seas un sujeto colonizado, que ya no seas un sujeto libre, un sujeto otro un sujeto colonizado.

…….

Personalidad destacada de la cultura así dice la gran siete….

……

Tinelli no necesita salir con esto porque lo ven y es una gran imagen de este país para vergüenza de cada uno de nosotros.

Porque todos los ciudadanos de un país no solo son responsables de lo que pasa, sino de lo que no pueden evitar que pase. Entonces nuestra tarea es evitar que ciertas cosas pasen

A los intelectuales que están en la llamada oposición les digo: ¡miren que cultura se viene!

Y a esa concepción de la cultura idiotizante, antidemocrática, porque no hay nada más antidemocrático que un pueblo idiota, que un pueblo que no piensa, un pueblo que no elige, un pueblo que no es libre, porque el que no piensa, el que no elige, el que no decide a partir de si, no es libre, está siendo dirigido, colonizado, manejado, manipulado por el poder mediático, por eso el poder mediático lucha tanto por tener tanto, por cada boca que tiene, tienen 20 mil, 30 mil idiotas más a los que colonizan.

El pensamiento argentino entonces, sigue siendo una gran necesidad, porque no tenemos tantos medios como tienen los que luchan por una televisión que idiotice al receptor.

 

Los dos grandes electores del 2015

Las dos personas con mayor gravitación en la política no pueden ser candidatos a presidente.
Tanto el gobierno como Clarín generan adhesiones que doblan a las desdibujadas de la oposición.
Qué hay debajo del hormiguero.

Por: Roberto Caballero

Los dos grandes electores del 2015

Los dos grandes decisores de la política argentina tienen un problema: no se pueden presentar a elecciones en 2015. A Cristina Kirchner se lo impide la Constitución y el Clarín de Héctor Magnetto no es un partido político.

Pero Cristina puede elegir entre un elenco más o menos competitivo para encabezar el bloque FPV, Magnetto no.

Cuando Jorge Lanata dijo en la radio que toda la oposición no juntaría un balde de bosta, Eduardo Van der Kooy y Ricardo Roa reflejaron en el diario idéntica preocupación. No es el destino de la República lo que les genera angustia, son los números de una encuesta que Magnetto leyó con amarga decepción hace dos semanas.

Allí, entre tortas gráficas divididas en porciones verdes y rojas, lo que puede advertirse es que los consultados, kirchneristas y antikirchneristas, asignan niveles de «confianza» similares, del orden del 50%, al gobierno democrático de Cristina y al Clarín oligopólico de Magnetto.

Sin embargo, cuando se habla de «la oposición» el nivel de confianza baja al 20% y los niveles de rechazo o desconfianza, entre los K y los anti  K, trepan al 70%. Iguales porcentajes tiene el Poder Judicial y las grandes empresas en el estudio que respetó las normas ISO 9001:2000.

La opinable metáfora del recipiente y las heces animales utilizada por el mayor comunicador del oligopolio habla de su capacidad para bajar a tierra complejas ecuaciones comerciales y políticas que ocupan el tiempo de los Magnetto, los Noble, los Pagliario y los Aranda, cuatro familias que la sociedad, aunque sabe más que hace algunos años, todavía conoce poco. La de Lanata es la forma de insultar que tienen.

Lo concreto es que la oposición no mide.

Todo el trabajo de demolición cotidiano de Clarín no es capitalizado por nadie dentro de la oferta escasamente atractiva del espacio. Los casting son entre candidatos perdedores. Por eso, Elisa Carrió se le quejó en Radio Mitre –algo así como la asamblea de consorcistas del grupo–, al propio Lanata, recordándole que ella había apoyado a Clarín en su batalla contra la Ley de Medios de la democracia y ahora Magnetto decidió probar suerte con Sergio Massa, a quien la líder del FAUNEN relacionó con supuestos asuntos del narco.

Algunos dirán que habló por despecho, es probable que no sea cierto lo que deslizó sobre el jefe del Frente Renovador, pero esta vez Carrió dejó para la versión taquigráfica de la Historia un testimonio clave, uno que dice lo que muchos intuían: cuando Clarín los deja a la intemperie, algunos políticos antikirchneristas se tornan vulnerables, frágiles criaturas sin proyecto de país más que la selfie con Magnetto.

Es raro que generen confianza en la sociedad cuando ni ellos mismos la tienen en construir algo, chiquito o grande, de derecha o izquierda, que sea mejor de lo que hay.

Aunque fue victimaria en otra época, Carrió es hoy otra víctima más de Magnetto. Su casting es el de un emperador que no comprende aspectos medulares de la política democrática. Evitó todo lo que pudo el juicio público sobre su manera fáctica de ejercer el poder contra la sociedad, hasta que el kirchnerismo le cantó piedra libre. Y ahí, en vez de convertirse en el italiano Berlusconi, en el colombiano Santos, en el chileno Piñeira, en vez de aprovechar la visibilización para emigrar del monopolio empresarial a la política de las urnas, él o sus hijos, o los hijos de sus socios, Magnetto eligió el excitante lado perverso de la saga: querer gobernar a distancia el humor social, las expectativas económicas de millones, utilizar el potro inquisitorio de sus medios para arrodillar y humillar a los políticos, mantenerse al margen del foro público, opinar a través de otros, distorsionar cualquier tipo de debate en base a ejes falsos. En definitiva, Magnetto eligió ser Magnetto. Prefirió la oscuridad pringosa de la pelea en el barro que la disputa franca y abierta en elecciones cristalinas.

Ahora lamenta los resultados. Les manda a decir «bosta» a los políticos que no miden. Es injusto: él mismo ayudó a construir esa impotencia. Desempoderar a la política democrática y concentrar poder fáctico empresario fue y sigue siendo su estrategia, y eso también afectó a su oposición. Cada vez que sus candidatos van a la escuelita del Malba, Clarín mantiene su cuota de prestigio social, tan alta como la del gobierno, según la encuesta misteriosa: los que pierden imagen, confianza y proyección electoral son los políticos que militan la selfie con el CEO como si fueran fans de Justin Bieber. Una pena. Se ve que Magnetto no transfiere su poder ni delega encantos.

Pero la encuesta de hace dos semanas lo inquieta mucho. Advierte que su principal adversaria tiene una estructura (el FPV) que sí puede ir a elecciones desde un piso muy alto y confirma que Clarín no es un partido, barcaza indispensable para navegar en el siglo XXI de la política.

Además, los números reflejan que hay una abismal distancia entre la sensación social y su prédica catastrofista y victimizada ante la SIP: casi siete de cada diez personan opinan que el estado de la libertad de expresión en la Argentina es de bueno a excelente.

¿Nelson Castro no dice lo contrario? ¿Marcelo Longobardi no reproduce lo mismo? Mañana, lunes 27, aniversario de la muerte de Néstor Carlos Kirchner, autor del ya antológico «¿qué te pasa, Clarín, estás nervioso?», podrían  llamar en vivo a Magnetto y preguntarle sobre esta encuesta y el estado de la libertad de expresión, y sobre los niveles de aprobación que hoy tiene una ley que tanto crucificaron.

Debe haberlo impresionado mucho, al CEO, la tortita que devuelve que cinco de que cada diez personas está de acuerdo con ella, y que sólo tres la desaprueban. Y mucho más saber que, cuando se les consulta si esta evita la concentración en pocas manos del discurso público, el porcentaje crece. Esa verdad debe doler a un monopolio comunicacional más que cualquier denuncia por corrupción falsa a la política, ¿no?

La mitad más uno cree que la adecuación de oficio es correcta y que Clarín quería trampear la ley con una propuesta trucha. Sólo tres de cada diez dice lo opuesto; y el resto, un poco arriba del 20%, aún no sabe o no contesta. Como el nivel de apoyo a la ley es tan alto, es imaginable que este último grupo se incline más por la postura oficial que encarnó la AFSCA y no respalde a Clarín.

También para la mitad de los preguntados se trata de una medida política, que persigue algo más que la aplicación correcta de la ley. Es una percepción acertada, diríamos ajustada a una lectura atenta de lo ocurrido en todos estos años. Porque la pelea entre el gobierno y Clarín es una pelea central de la política para ejercer el poder en una democracia, nada menos.

Y si Clarín es tomado como lo que es, es decir, un poder fáctico con manejo de relatos y representaciones simbólicas que irradian al conjunto social como verdades incontrastables, con esta oposición entre sumisa, despechada e incapaz de generar proyecto que sólo produce desconfianza entre los votantes, la única expresión de la política democrática que queda en pie para no morir en una especie de narrarquía monopólica empresarial es el kirchnerismo liderado por Cristina Kirchner.

Cuando Martín Sabbatella anunció la decisión de adecuar a Clarín de oficio, habló ella, la última valla a las pretensiones que se hacen escuchar en el Coloquio de IDEA y reproducen como si fueran genialidades Clarín y su socio adulto mayor, La Nación. Un país sin Estado, o donde el Estado sea lo que ellos quieren que sea, en el que aplauden y vitorean a un abogado que pide que la actual presidenta, ex senadora y ex diputada muestre su título, mientras él se hace llamar «constitucionalista», porque alguna vez así comenzó a llamarlo Clarín.

Son escenas de delirantes que quieren hacerle creer a los demás que ellos custodian una razón que han perdido: reproducen lo que dicen los sitios serviciales berretas para agredir a una mujer presidenta. ¿Se puede caer tanto bajo? Sí. Siempre puede ser peor.

Cuando el gobierno tomó la decisión de adecuar de oficio, reaccionó a un escenario que hubiera sido realmente catastrófico para todos lo que pelearon por una comunicación democrática. Este gobierno no puede aceptarle a Clarín un capricho más: el de querer cumplir solo con el maquillaje de la ley y no con su espíritu, menos que menos. Era un retroceso.

Respondía sin duda a un reflejo de fatiga, desgraciadamente, que también a veces alcanza a distintos funcionarios de algunas áreas del oficialismo que están pensando en irse a retozar después de tanta batalla, en lo posible amigos o no tan enemigos de Clarín. Cristina no está entre ellos, evidentemente. Y tampoco Sabbatella, según se ve.

El mensaje a la militancia fue claro: la voluntad de pelea está intacta, y no sólo no hay tregua ni armisticio, sino que se avecinan tiempos definitorios en todos los terrenos. Gobierno versus Clarín no es un cruce entre dos megalómanos que pelean por narcisismo extremo. Es la puja entre dos modelos de país. El de la democracia y el de los monopolios.

La pregunta es qué hará Clarín en 2015. A quién hará ganar el casting sábana para que enfrente al FPV y al candidato que elija Cristina.

Ninguno crece, nadie fascina y, para aflicción de Magnetto, comienza a aparecer en las encuestas un alto nivel de satisfacción con símbolos kirchneristas como la AUH, YPF, AFJPs, Ley de Medios, la Ley de Movilidad Jubilatoria, el rol del Estado en la economía, Buitres, que ponen en crisis el relato de diseño del CEO.

Es cierto, en todos los casos, esas políticas rozan aprobaciones del 65 al 70%, pero la imagen de los funcionarios que las hicieron posible, no llega en muchos casos al 20 por ciento. ¿Por qué? ¿Cómo puede ser que los impulsores de las medidas que gustan no merezcan reconocimiento social? Es una pregunta que excede esta doble página.

Una hipótesis es que el discurso antipolítico y los niveles de ensañamiento mediático personalizado hunden en el descrédito a los funcionarios, aunque no ocurre lo mismo con las políticas que producen efectos concretos en la vida cotidiana de la gente. Es una injusticia paradójica, una dislocación conceptual, quizá producto del alto nivel de violencia simbólica que destilan titulares y zócalos contra aquellos que decidieron ingresar en la política con algún ánimo más que subordinarse a empresas y bancos.

De todo el kirchnerismo, Cristina es la única que en este mes de octubre alcanzó una imagen positiva que llega a la mitad de los consultados en cualquier encuesta, esto también lo sabe Magnetto.
Y no ignora que, cuatro años después de la muerte de Néstor y el «Clarín Miente», el gobierno magullado e impertinente de Cristina es el que viene ganando en el tiempo la confrontación más importante de la democracia después del juicio a represores y genocidas de los ’70.

La mitad de la sociedad ya sabe que los medios ofrecen un relato acorde a sus intereses políticos y económicos, según la encuesta que leyó el CEO. El «Clarín Miente» hoy es cosa de millones, del mismo modo que el kirchnerismo hace once años era un grupo de 300 santacruceños que venían a ocupar puestos y ministerios que desconocían.

Esta parte de la realidad que otros invisibilizan también pasa. Magnetto se hizo monopólico en el espacio, pero el kirchnerismo se está haciendo cultura en el tiempo.

Los tres estadios colmados son un hormiguero. Las corporaciones no saben dónde terminan sus túneles y cuántas hormigas se ocultan allí abajo. Menos saben cómo pican esas hormigas cuando les patean la casa.

 

Fuente: http://tiempo.infonews.com/edicion/1612/argentina

De rodillas ante el poder

Después de que Lanata dijo publicamente que CARRIÓ no sirve para una MIERDA, la iracunda y feroz diputada, le dice tibiamente: «me molestó que dijeras que soy una mierda» y el periodista cagón -en concordancia con su estilo- replica, «yo no… no dije lo que dije«.
La diputada cierra su alocución con un mensaje salvador: LO HAGO POR USTEDES!!!
PLOP!!!

Por suerte Kicillof no es abogado

Como está a la vista, ninguno de los jueces de la mayoría explica –por ejemplo– cómo afecta al servicio de justicia la falta de uso de la corbata…. 

… Panizzi destaca que no hay norma alguna que ordene el uso de corbata y “su exigencia es por completo arbitraria”. “Ningún habitante de la nación será obligado a hacer lo que no manda la ley ni privado de lo que ella no prohíbe”, recordó. Su colega Jorge Pfleger advirtió que “quienes han faltado a su deber han sido los jueces y no el letrado cuyo vestir despechugado se acusa”. “Cualquier herida a la sensibilidad estética de quienes dirigen la audiencia no necesariamente implica forma incompatible con la seriedad de la audiencia (…) moderen los señores jueces la energía de la que han sido dotados por la constitución y la encaucen a los propósitos que les dio motivo”, reclamó.

Uno de los jueces argumentó que la corbata representa a los judiciales “como grupo social”. Imagen: Corbis

Uno de los jueces argumentó que la corbata representa a los judiciales “como grupo social”.
Imagen: Corbis

LA CORTE DE CHUBUT DISPUSO QUE LOS LETRADOS NO PUEDEN ASISTIR A LAS AUDIENCIAS SIN CORBATA

El Superior Tribunal de Justicia chubutense dedicó dos horas a deliberar y emitir una acordada –aprobada en un fallo de 3 votos a 2– que los abogados no pueden asistir a audiencias sin corbata. “Es un signo de respeto”, dijeron.

 Por Irina Hauser

El Superior Tribunal de Justicia de Chubut dedicó casi dos horas de deliberación y, finalmente, una acordada a disponer que los abogados no pueden asistir a las audiencias judiciales sin corbata. Los argumentos que utilizó la mayoría (de tres jueces contra dos) para sostener esa postura incluyen sorprendentes teorías sobre el uso del accesorio, que pintan las creencias y costumbres de algunos miembros del Poder Judicial: uno de los votos dice que la corbata es “es un signo de respeto” hacia los jueces, que “no le hace mal a nadie”, que es una costumbre y debe seguir siendo así; otro afirma que “uniformarse” es signo de una sociedad democrática, y que de todos modos la corbata es parte de la “cultura forense” que representa a los judiciales “como grupo social”. Sólo los dos jueces que votaron en disidencia hablaron del servicio de justicia.

El episodio que llevó el tema a la Corte chubutense ocurrió en febrero, cuando el juez Darío Arguiano decidió demorar el inicio de una audiencia oral porque el abogado de una de las partes, Oscar Romero, no llevaba corbata. Arguiano le dijo a Romero que se fuera de la sala. El juez parecía decidido a dejar a uno de los implicados sin representación legal. Romero, que es el presidente del Colegio de Abogados de Trelew, se negó. Explicó que la postura de la entidad es que no se les puede imponer exigencias relacionadas con la vestimenta y que ya varios de sus colegas venían padeciendo situaciones de destrato similares. Al final, asistió a todo el juicio sin corbata, pero el tribunal abrió un incidente para que resolviera la Corte local. Aquel primer día, la demora hasta comenzar fue de una hora y media. Los jueces intentaron atribuirla a un supuesto problema de audio.

En la acordada firmada la semana pasada, votaron por la obligatoriedad de la corbata los jueces José Luis Pasutti (presidente de la Corte), Daniel Rebagliati Russell y Fernando Royer. “La forma de presentarse de los abogados ante los tribunales está íntimamente ligada a una expresión de respeto al comparecer ante los jueces, que se ha construido sobre la base a un derecho consuetudinario mantenido a lo largo de los años. El uso de la corbata, corbatín, moño, pañuelo, poniéndole un límite a la apertura del cuello, ha sido costumbre de los abogados que así lo han adoptado, sin imponerse por norma escrita. Recordemos que el Derecho es mucho más que la ley y en estas prácticas pesa fuertemente la costumbre”, escribió Pasutti. Aunque cambien las costumbres “propongo que la formalidad se mantenga”, dijo.

Su colega Rebagliati Russell describió a Romero como un “díscolo letrado” que “ha pretendido introducir su propia moda forense”. Luego teorizó que sobre “la igualdad de formas que ha imperado y que nos caracteriza como sociedad democrática” que “ha dado muestras acabadas de que respetando la uniformidad respetamos la igualdad entre los iguales”. Comparó la corbata con la toga en otros lugares del mundo y sostuvo que “los usos y costumbres que nos dan identidad y sentido de pertenencia como grupo social están constituidos por aquellos actos de los individuos que, a fuerza de repetirse por necesidad o tradición, se convierten en dirección común, con convicción de su obligatoriedad”. Dijo que existe una “cultura forense”. A este voto y el de Pasutti adhirió el juez Royal.

Como está a la vista, ninguno de los jueces de la mayoría explica –por ejemplo– cómo afecta al servicio de justicia la falta de uso de la corbata. En cambio, los jueces de la minoría muestran que sí lo afecta haber demorado el inicio de una audiencia por una discusión de este tenor, al punto, casi, de dejar a una de las partes sin representación legal. Esa demora de “una hora y media”, dice el voto de Alejandro Panizzi, viola la norma que obliga a los jueces a “evitar suspensiones y dilaciones”. Panizzi destaca que no hay norma alguna que ordene el uso de corbata y “su exigencia es por completo arbitraria”. “Ningún habitante de la nación será obligado a hacer lo que no manda la ley ni privado de lo que ella no prohíbe”, recordó. Su colega Jorge Pfleger advirtió que “quienes han faltado a su deber han sido los jueces y no el letrado cuyo vestir despechugado se acusa”. “Cualquier herida a la sensibilidad estética de quienes dirigen la audiencia no necesariamente implica forma incompatible con la seriedad de la audiencia (…) moderen los señores jueces la energía de la que han sido dotados por la constitución y la encaucen a los propósitos que les dio motivo”, reclamó.

El sesgo de la corbata como un rasgo aristocrático y de pleitesía hacia los jueces está a la vista en la acordada. Como ornamento distintivo tiene siglos de historia, en los que se fue reforzando como símbolo de status y político. Cuentan que el primer monarca que la adoptó como insignia para su regimiento real fue Luis XIV, que sacó la idea del regimiento croata. “La indumentaria no puede ofender a nadie. Nosotros ejercemos la profesión en forma particular y libre, sin uniforme. La historia demuestra que los que pregonan la uniformidad en el vestir pregonan la uniformidad en el pensar. Estamos por la diversidad, el debate de ideas. Las costumbres son cambiantes y las cambiamos nosotros mismos”, dijo a Página/12 el abogado Romero, quien en febrero recibió la adhesión de la mayoría de los colegios de abogados. En su blog “nohuboderecho”, el abogado Alberto Bovino señaló al informar sobre el fallo que “algunos lectores se preguntarán por qué nos ocupamos de este tema mientras existen tantos problemas gravísimos relacionados con el Poder Judicial. Pues por esa misma razón”. Resolver sobre el uso de la corbata “expresa el ‘respeto’ que los jueces tienen por nosotros”.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-247702-2014-06-03.html

Guía Piketty

Por Alfredo Zaiat

Thomas Piketty es un economista francés que publicó El capital en el siglo XXI el año pasado, traducido al inglés este año. El libro está provocando conmoción en el mundo de la academia y en el espacio de debate de divulgación económica.

Los conceptos centrales de la obra son:

  • La concentración de la riqueza aumentó en todos los países desarrollados.
  • Se mantiene la tendencia a la no intervención impositiva sobre esas fortunas (una muestra es la resistencia a la Tasa Tobin en Europa).
  • Si no hay cambios en esa situación, la economía del siglo XXI se parecerá a las del siglo XIX, cuando las elites económicas heredaban la riqueza en lugar de obtenerla del trabajo. Será una sociedad neovictoriana clasista, dominada por la riqueza no ganada de una elite hereditaria.
  • La propuesta de Piketty, que admite “utópica”, para evitar ese retorno a un mundo oligárquico es un esfuerzo coordinado a nivel mundial para aplicar impuestos a esa inmensa masa de riqueza concentrada en pocos. Concluye que si no se toman medidas drásticas, el funcionamiento de la economía estará condicionada por las personas que simplemente posean la riqueza heredada de sus padres.

Ericos_y_pobresl argumento principal de El capital en el siglo XXI es que el capitalismo, en su forma neoliberal (de mercado) o intervencionista (Estado de bienestar), conduce a una economía dominada por quienes tienen la suerte de nacer en una posición de riqueza heredada.

Si bien realizó el análisis sobre países desarrollados (Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Canadá, Japón y el Reino Unido), en la Argentina también está teniendo ese reflejo y es interesante observar cómo los hijos de familias de gran fortuna y visibilidad pública comenzaron a reunirse en un grupo de afinidad (revistas de la farándula, deportiva y de negocios los están mostrando).

Piketty explica que de ese modo funcionaba la economía de Europa a principios del siglo pasado, y que la prepotencia de la riqueza heredada sólo fue destruida por la devastación de dos guerras mundiales, con una profunda depresión en ese intervalo. Después de esos traumáticos eventos, se desplegó un período de rápido crecimiento asociado a los estímulos de la posguerra, a la reconstrucción europea y a la recomposición del consumo. En los últimos 30 años, esa dinámica subyacente del poder económico heredado se ha revitalizado y reafirmado.

¿Cuál es la definición de capital de Piketty?

Quienes lo acusan de marxista es porque no conocen el concepto marxista de capital, pero los sectores conservadores consideran marxista a cualquiera que estudia o tiene una posición crítica sobre la desigualdad y la concentración de la riqueza.

Piketty utiliza una definición amplia al considerar que “el capital” es igual a “la riqueza”. O sea, todo el patrimonio (propiedades, activos en efectivo, inversiones en acciones y bonos) constituye el capital o riqueza.

Piketty no sólo señala que la distribución del ingreso (dinero obtenido por las personas que trabajan) es desigual sino que la riqueza (el stock de activos) se reparte en forma mucho más desigual. Esto significa que no sólo la brecha es inmensa en la retribución por el trabajo sino que esa diferencia es abismal en la tenencia de la riqueza global.

El esquema analítico de Piketty es el siguiente: a partir de definir la tasa de retorno sobre el capital (r) y la tasa de crecimiento económico nominal (g), utiliza una larga serie de tiempo de 200 años de datos sobre pobreza, ingresos y riqueza para países desarrollados. Con esa inmensa cantidad de información determina un comportamiento económico sencillo de entender.

Calculó que r se ha ubicado en el 5 por ciento promedio, mientras que g ha sido inferior a ese porcentaje en ese extenso lapso. Esto significa que la tasa de crecimiento económico global ha sido menor al incremento de la riqueza de las grandes fortunas.

Piketty denomina “ley fundamental” a la fórmula r > g, o sea que los ricos se hacen más ricos en forma permanente.

De otro modo, en el capitalismo, si la tasa de retorno de la riqueza privada es superior a la tasa de crecimiento de la economía, la participación de las rentas del capital en el producto neto se incrementará. Piketty afirma que en el largo plazo la desigualdad económica no será solamente por la brecha entre las personas que ganan altos salarios y los que reciben ingresos bajos sino que será entre las personas que heredan grandes fortunas en propiedades y efectivo, y quienes no.

Es un resultado que se ha verificado en estos años de crisis global en las potencias mundiales, según el World Ultra Wealth Report, informe mundial de la ultra riqueza de Wealth-X y el banco suizo UBS: con una caída o estancamiento de las economías centrales que se extiende ya por siete años, desde 2009 hasta 2013 la población ultra rica del mundo incrementó su riqueza (sin ajustar por inflación) un 44,1 por ciento.

En la muy completa reseña publicada en el medio electrónico estadounidense Vox, Matthew Yglesias resume que “cuando r es mayor que g, la piscina de la riqueza de los ricos crece más rápido que el conjunto de los ingresos percibidos por los trabajadores”. Señala que esto no significa necesariamente que los pobres sean más pobres sino que cada vez es más grande la brecha entre las ganancias de las personas que poseen una gran cantidad de propiedades e inversiones financieras y las de las personas que reciben un ingreso de su trabajo para vivir.

Hasta el conservador The Economist en una crítica al libro de Piketty se rindió ante la formidable “base de datos sobre la que se construye el libro, siendo difícil de disputar su llamado a una nueva perspectiva de la era económica moderna, estemos o no de acuerdo con sus recomendaciones de política”.

En el artículo “Capital in the Long Run”, publicado en la edición del 9 de enero pasado, The Economist afirma que políticamente no puede sostenerse una concentración de la riqueza creciente, y “aquellos que quieran preservar la economía de mercado tienen que lidiar con esa dinámica en un contexto preocupante con las cifras sobre la desigualdad que presenta Piketty”.

También fue criticado por el economista de la Universidad de Texas en Austin, James K. Galbraith (hijo del célebre economista del siglo pasado, John Kenneth Galbraith), en un artículo publicado en la revista trimestral Dissent “Kapital for the Twenty First Century?”. Dice que el libro de Piketty sobre el capital no es ni sobre el capital en el sentido utilizado por Marx, ni sobre el capital físico como factor de producción en el modelo neoclásico de crecimiento económico. Galbraith concluye que “es un libro principalmente sobre la ‘valoración’ de activos materiales y financieros, la ‘distribución’ de los activos a través del tiempo, y la ‘herencia’ de la riqueza de una generación a otra”.

Más allá de controversias por derecha (The Economist) y por izquierda (James K. Galbraith), el libro tiene el mérito de instalar en el corazón del capitalismo el debate sobre la desigualdad, y no sólo de ingresos sino la que emerge del reparto del stock de riqueza global. Es lo que afirma Paul Krugman en “The Piketty Panic”, publicado en The New York Times, cuando elogia la obra del economista francés porque “es la manera en que echa por tierra el más preciado de los mitos conservadores: que vivimos en una meritocracia en la que las grandes fortunas se ganan y son merecidas”. Menciona que lo realmente sorprendente del debate es que la derecha parece incapaz de organizar ninguna clase de contraataque significativo a la tesis de Piketty.

El capitalismo no está generando una mejor distribución de la riqueza y de los ingresos sino que su concentración es el estado natural del capitalismo más que una excepción, como postula el pensamiento económico convencional con su expresión política en el conservadurismo.

Piketty afirma entonces que se está transitando hacia una economía dominada por el “capitalismo patrimonial”, donde la lista Forbes 400 (los más ricos del mundo) estará dominada no por los fundadores de las empresas líderes sino por hijos y nietos de la súper elite de hoy.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-245941-2014-05-10.html

Pibes “bien” que salen de caño

Sistema penal juvenil e impunidad clasista

El autor, defensor oficial del Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil de La Plata, muestra cómo el sistema punitivo otorga un trato desigual entre jóvenes de clase media y otros de clase baja.

 Por Julián Axat

Esa noche salimos a cazar negros / cerca de la villa del Bajo.
Le dimos paliza a una parejita de quince. / Me acuerdo bien / porque fue la primera vez que probé culo.
Santiago Llach

pibes_bien_van de cañoEl hecho es el siguiente: durante un turno como defensor juvenil recibo un llamado policial al teléfono de guardia que me avisa que un grupo de adolescentes acaba de intentar abusar sexualmente de una joven que caminaba por la calle a altas horas de la noche.

En principio, luego de un forcejeo, la joven sorprendida en la noche logra escabullirse y avisa al 911 desde su teléfono celular. La policía realiza un operativo e identifica el auto. Lo detiene. En la requisa encuentra envoltorios con marihuana, además de la característica dada por la víctima sobre los jóvenes. El automóvil es de alta gama, con vidrios polarizados. Ninguno de los adolescentes tiene carnet de conducir.

Trasladados a la comisaría, esperan ser atendidos por un abogado. Pero antes de que llegue a la comisaría, para mi sorpresa, me llaman nuevamente y el oficial de servicio me explica que ya no es necesaria mi presencia, que el criterio del fiscal ha sido liberarlos de inmediato, “… el fiscal no pedirá la detención por el momento, y acá están las familias que ya mandaron a llamar a un abogado”.

Los condimentos del caso (de los que más tarde me iba a enterar) eran más o menos los siguientes: la víctima era una supuesta prostituta, los adolescentes eran amigos y se conocían de una escuela privada, el padre de uno de ellos era un conocido empresario. El caso fue archivado poco después.

Hechos como el relatado son más comunes de lo que parece y constituyen una forma de comportarse del sistema punitivo.

Durante años presté mucha atención al delito juvenil cometido por adolescentes hijos de los sectores medios de la ciudad de La Plata (graves accidentes con el auto sacado a los padres y bajo el efecto de alcohol y otras drogas; robos agravados cometidos en banda; comercio de estupefacientes; lesiones graves y homicidios en reyertas durante salidas nocturnas, etc.).

El seguimiento de estos hechos es lo que me permitió entender el funcionamiento de la selectividad inversa del poder punitivo hacia otro tipo de jóvenes (los nunca prisionalizados), pues los estudios de criminología juvenil más tradicionales focalizan la selectividad de las agencias penales desde la vulnerabilidad de sus clientes, y no desde su capacidad de defenderse de la captación.

En efecto, siempre son los adolescentes pobres de las periferias urbanas atrapados por las agencias policiales que friccionan con ellos en base a los clásicos estereotipos discriminatorios negativos (color de piel, de pelo, forma de vestirse, de hablar, posición social, etc.); pero nunca se analizan en profundidad los casos de rechazo por parte de dichas agencias cuando se presentan casos de jóvenes infractores que se salen de los estereotipos negativos.

Pese a la existencia de fricción (presuntas infracciones graves cometidas por estos adolescentes), aparece en ellos la capacidad de desmarcarse de entrada y neutralizar la captación y –de ese modo– lograr impunidad y trato privilegiado.

En estas situaciones, el grado de miserabilismo de las agencias penales queda expuesto más que nunca. Por eso me interesaba realizar un estudio sobre tácticas y estrategias que utilizan los jóvenes de clase media y sus familiares para no quedar vinculados con causas penales que puedan deteriorar su posición y status.

Si bien en la mayoría de los casos los familiares de estos jóvenes han decidido colocar abogados particulares y estudios jurídicos costosos, he tratado de informarme sobre el trasuntar de esas causas. En algunas de ellas, he intervenido en forma circunstancial y, en alguna otra, en forma total. Durante años he ido acumulando algunos apuntes para una criminología de selectividad inversa, aquí dejo algunas de mis notas de campo, que finalizaron en una tesis de maestría:

Mirar bien para corregir errores de entrada.

En muchos casos he notado que adolescentes captados por la policía, ante una presunta infracción, reciben un trato igual, dado que poseen pautas y estilos culturales de presentarse, hablar, vestir y gestualizar que tienen los jóvenes de otros sectores (así: llevar una gorrita-visera, usar ropa deportiva, zapatillas inflables con altura, el buzo canguro con la capucha colocada, estar tatuados, usar piercing, hablar subrayando con las manos, etc.).

Ocurre que, más tarde, la agencia policial y judicial hacen notar que hubo una confusión, entonces buscan una forma sutil de determinar que los estereotipos iniciales son algo aparentes y que contradicen la posición social del joven. Al presentarse la familia a dar explicaciones en las comisarías o estrados, exige un trato preferenciado que borre las etiquetas negativas. Lógicamente, esto también puede venir de la mano de uso de influencias y dádivas de todo tipo.

– La solución rápida en comisarías.

He notado un aprovechamiento al máximo del margen de maniobra policial por parte de las familias a las que pertenecen jóvenes de clase media involucrados en delitos. Las tácticas de neutralización que llevan adelante el joven y su entorno en la seccional policial para favorecer una salida que evite la judicialización del caso (dádivas, presión, influencia, sobreactuación, etc.) terminan siendo las que dan una impronta al tratamiento posterior y que otorgan impunidad.

– La empatía de los peritos.

He notado una utilización sesgada de informes psicológicos y ambientales que tratan de explicar y “justificar” las conductas desplegadas por estos adolescentes involucrados en delitos, como algo atípico y excepcional en sus vidas, de manera de convencer a los jueces de que se trata de un desvío de cauce “corregible”. Se resaltan el hábitat, las condiciones de vida, etc.

Advierto una empatía de los peritos oficiales, modificando el sesgo tradicional que utilizan con los clientes de selectividad cotidiana, a los que –a través de sus informes– confinan con etiquetas y frases lapidarias.

– Esto se arregla en privado.

Los policías y funcionarios judiciales reciben en sus despachos a las familias de estos jóvenes en forma previa a las audiencias y actos en los que se determinará la resolución del caso y aconsejan salidas y soluciones, pero que no se note en público cuál fue el consejo.

– Salidas alternativas, nula prisionalización y absolución.

En los casos que he observado, no he advertido situaciones en las que adolescentes pertenecientes a estos sectores sociales hayan quedado privados de la libertad o incluso que hayan pasado por un juicio. Se realizan suspensiones de juicio a prueba, se ofrecen altas sumas de dinero para reparar los daños o compensar a víctimas, etc.

Dado que el decreto ley 22.278 permite eximir de pena y reducirla al mínimo, transcurrido un año sin mal comportamiento, los jueces absuelven de pena en delitos graves. Algo que muy pocas veces ocurre con otros jóvenes, que son prisionalizados de entrada, se les rechaza cualquier salida alternativa, son juzgados y pocas veces acceden a la cesura y absolución de la 22.278.

Como vemos, el sistema punitivo juvenil formal tiene contacto con diferentes sectores sociales, pero su poder de selectividad se escabulle y funciona en forma distinta según esos sectores.

Se las rebusca para tratar de confeccionar recorridos paralelos para aquellos que no considera que deben transitar por su seno, o directamente transitarlo en una “forma especial”. Es decir, el otorgamiento de un trato desigual en igualdad de circunstancias (formales) entre jóvenes de clase media y otros de clase baja.

El trato ocurre lo más solapado posible para no exponer la empatía de clase de la agencia judicial, aunque –para un nativo no incauto– se torna grosero en los hechos.

La diferencia en los casos sirve –en el fondo– para generar contraste con los casos cotidianos, donde “la media” de los jóvenes resulta vulnerable y vulnerabilizada por el propio sistema punitivo. De modo que la gestión “discriminante” de la circulación de la sospecha (policial-judicial) se perfecciona en el campo por memoria de su fricción selectiva inversa.

Este esquema lleva a que las reincidencias de desvío en los casos de adolescentes que se convierten en personas adultas pasen a ser una clara demostración del fracaso de los sistemas penales para la infancia como prevención general, por el marcado uso de selectividad clasista de burocracias judiciales autoritarias (algo muy común en los sistemas penales juveniles latinoamericanos).

La desigualdad en la aplicación de la ley penal entre sectores sociales es una construcción de una cultura policial y judiciaria, con énfasis en el populismo punitivo, y que por sentir empatía “de clase” con lo mismo que pueda estar siendo juzgado, genera recorridos y tácticas de rechazo-neutralización desde adentro, que hacen permeable y facilitan la impunidad para aquellos sectores a los que –los jueces– se sienten pertenecientes.

Por eso la selectividad punitiva debe explicarse como revancha social de una estructura reproductora de las diferencias.

Por eso la criminología hoy debería pensarse más como criminología de las técnicas de neutralización de los sectores opulentos que de la ya clásica criminología de los pobres.

Y los legisladores, cuando diseñan leyes, deberían pensar estos problemas.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-245915-2014-05-10.html